Giróscopo

También llamado giroscopio, es un artefacto que aprovecha dos propiedades de los cuerpos en rotación que son la inercia giroscópica o rigidez en el espacio y la precesión.

La rigidez en el espacio es la tendencia que tienen todos los cuerpos en rotación a seguir girando en el mismo plano y sobre el mismo eje. Una forma sencilla de experimentar este fenómeno es sostener verticalmente una rueda de bicicleta con ambas manos por su eje, si alguien hace girar la rueda, veremos que inclinarla resulta ciertamente difícil, y más difícil será cuanto más rápido gire la rueda.

La precesión que es la inclinación del eje en ángulo recto ante cualquier fuerza que tienda a cambiar el plano de rotación.

Un giróscopo típico es una rueda maciza montada sobre dos anillos concéntricos y girados 90 grados en el espacio, de modo que es posible hacer girar la rueda, o volante, en cualquier plano.

Mediante imanes, células fotoeléctricas o cualquier dispositivo que sea capaz de detectar las variaciones de posición del volante (que recordemos, girará siempre en el mismo plano sin importar los cambios de posición del vehículo que lo transporta) respecto al soporte del giróscopo, confirmando que el rumbo es el correcto o por el contrario se ha de rectificar.

Los sistemas automáticos de guía (pilotos automáticos, giropilotos, etc,) se basan en una combinación de giróscopos y altímetros para mantener los rumbos previamente programados.

© Francisco José Súñer Iglesias,
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