Fórmula de Drake

El radioastrónomo estadounidense Frank Drake, creador del proyecto OZMA en los años 60, mientras se encontraba en el Radioobservatorio Nacional de Arecibo creo una fórmula para conjeturar la cantidad de civilizaciones tecnológicas contemporáneas que existen en la galaxia. El resultado de dicha estimación fue tremendamente elevado, proporcionando grandes esperanzas al programa de búsqueda de vida inteligente en el Universo (SETI). Sin embargo hay que tener en cuenta que dicha fórmula se basa sólo en estimaciones y suposiciones y no en hechos científicos. El valor N (número de civilizaciones tecnológicas existentes en nuestra galaxia) se calcula como un producto de diversos factores. Cada factor indica la probabilidad de que se produzcan determinadas condiciones necesarias para el desarrollo de vida inteligente.

N = Ns Fs Fp Nt Fv Fvi Fct VMct

Donde:

Ns: número de estrellas de la Vía Láctea estimado entre 100000 y 200000.

Fs: la proporción de estrellas simples de tipo solar

Fp: porcentaje de las estrellas anteriores que pueden tener un sistema planetario

Nt: fracción de estrellas con algún planeta a una distancia que garantice variaciones térmicas pequeñas.

Fv: porcentaje de estrellas con un planeta habitable donde se ha desarrollado la vida.

Fvi: fracción de los planetas anteriores en que puede haber vida inteligente.

Fct: porcentaje de estos últimos en que la vida inteligente evoluciona hacia una civilización tecnológica.

VMct: Duración media de una civilización tecnológica, como fracción de la edad de la galaxia.

Los resultados de la fórmula son muy subjetivos, dependiendo de si las estimaciones de los diferentes factores son optimistas o pesimistas. Así, podemos encontrarnos con resultados del orden de decenas de millones de civilizaciones tecnológicas contemporáneas a la nuestra; o con otros resultados mucho menores donde la distancia media entre civilizaciones es insalvable. Como ejemplo, una estimación optimista puede dar una distancia media entre civilizaciones tecnológicas de 75 años luz, mientras que una estimación pesimista dispara esta cifra hasta cerca de los 2000 años luz.

© Andrés Berdasco Blanco, (335 palabras)