Filotes
LA VOZ DE LOS MUERTOS

Inventados por Orson Scott Card en LA VOZ DE LOS MUERTOS, los filotes son bloques de materia y energía sin masa o inercia, sin emplazamiento, duración o conexión, éstos hacen funcionar a los ansibles, dispositivos que permiten una comunicación instantánea entre mundos y naves. Cuando los filotes se combinan para crear una estructura duradera, desde una molécula a un organismo o un planeta, se entrelazan. Estos filotes se describen como los bloques más pequeños de materia que existe, sin masa ni dimensión. Cada filote se conecta con el resto del universo a través de un único rayo, una línea que se enlaza con todos los demás filotes en su estructura inmediata más pequeña: un mesón. Todas las hebras de los filotes de esta estructura están entrelazados en un único hilo filótico que lo conecta a la siguiente estructura superior y así sucesivamente siguiendo los distintos grados de la materia existente. Estos rayos que unen unos con otros que se extienden por el infinito.

Existe una diferencia entre los filotes que se encuentran en las sustancias inorgánicas y aquellos que están presentes en los organismo vivos. Cuando una molécula se incorpora a un organismo vivo, su rayo cambia. En vez de extenderse por el planeta, se entrelaza con las células del individuo, y los rayos de una célula se unen de forma que cada organismo envía una sola fibra de conexiones filóticas para enlazarse con la cuerda filótica central del planeta.

A la teoría de los filotes se incorpora otro término que es el aíua (palabra que en sáncrito significa vida). Estos aiúas serían filotes que controlan la pauta que mantiene en orden los otros filotes y aquélla que define los filotes, que como se ha mencionado antes, poseen vida propia, como los planetas, los átomos, los animales y las estrellas, poseedores de una forma intrínseca y duradera.

El detalle discordante de toda esta explicación reside en que por si misma no puede explicar la autoorganizacion, para solucionarlo Card la parchea mediante los aíuas, lo que no deja de ser un detalle muy poco elegante.