Fantasía épica
La Saga de la Tierra Moribunda

Al calor del éxito de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, y en la línea de CONAN EL BARBARO ha proliferado un tipo de novelas situadas en lugares indeterminados, pero con una fuerte ambientación medieval, en las que el denominador común es el protagonismo de un héroe o heroína de gran fortaleza física, tremendas habilidades guerreras y, por lo general, una gran calidad ética. La magia es un componente fundamental en el desarrollo del argumento, la existencia y de dragones y bestias míticas es muy habitual, y por supuesto, el argumento casi único es la lucha del bien contra el mal y el triunfo inevitable de primero contra el segundo.

Aunque en apariencia está emparentada con la tradición de narraciones épicas que todos los pueblos de la tierra poseen (sagas, epopeyas, cantares de gesta, baladas ossiánicas, etc.) el fondo literario y cultural de estas obras es ínfimo. Por lo general, basadas en las tradiciones nórdicas y germánicas (hay que recordar que en su mayoría son de origen anglosajón) no siguen de ningún modo un esquema preciso al respecto, dejándose llevar por la propia fantasía de los autores y unos rígidos, pero efectivos, esquemas narrativos que les han llevado a ocupar un lugar muy alto en las listas de ventas.

Normalmente, estas obras se estructuran en larguísimas series, como la celebérrima Dragonlance, divididas en trilogías de una forma más que artificial (una única novela publicada en tres veces) Así, en el primer libro el Mal derrota al Bien, en el segundo el Bien se recupera de la derrota y en el tercero en Bien derrota al Mal. El bien suele estár encarnado por un grupo de variopinta procedencia, en el que no es extraño encontrar al Forzudo, al Inteligente, al Ladronzuelo y al Mago, sin distinciones de género.

En los últimos años, mucha de la fantasía heroica se ha alejado de la línea seguida originalmente por J. R. R.Tolkien, Robert E. Howard o el más reciente Michael Moorcoock, siendo cada vez más la producción de este tipo de literatura dirigida de forma casi exclusiva hacia el mundo de los juegos de rol, para ambientación de partidas y definición de roles.

Menciones aparte merecen obras que aúnan ciencia-ficción y fantasía de forma notable, como La Saga de la Tierra Moribunda, de Jack Vance, una mezcla de novelas y relatos situados en un futuro remoto en el que el Sol está a punto de apagarse. Hay abundancia de magos y seres extraordinarios, pero en la línea de los postulados de Clarke (las ciencias más avanzadas parecerían magia), los magos son depositarios de tecnologías de orígenes remotos e inciertos y las extrañas criaturas no dejan de ser productos de antiquísimos experimentos genéticos.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(449 palabras) Créditos