Extraterrestre
Tschai

Denominación común, dentro del campo de la ciencia-ficción, para definir a los seres pertenecientes a otras civilizaciones y razas ajenas a las terrestres, aplicándose especialmente a aquéllos que visitan nuestro planeta con fines de cualquier tipo, no necesariamente pacíficos.

Son infinidad los extraterrestres distintos descritos en las novelas y películas de ciencia-ficción, por lo que resultaría imposible intentar describirlos a todos. Mención especial merecen los marcianos, pero tampoco se puede olvidar a algunos tan famosos como ET (de la película del mismo nombre) o a los terroríficos BEM de los pulps norteamericanos.

El concepto de extraterrestre en cuanto entidad alienígena (esto es, extraña), merece una reflexión adicional. Simplemente, no tenemos datos que nos permitan hacernos una idea de cómo son realmente los extraterrestres, y aún las fantasías más desbocadas podrían estar muy lejos de la realidad. Es inevitable que la mayor parte de los extraterrestres de ficción estén moldeados siguiendo características humanas, y que en muchas ocasiones su cultura remede a la humana. El antropocentrismo lo permea todo.

Aunque pueda parecer que esto resta credibilidad a la criatura imaginada, se ha argumentado incluso que un extraterrestre realmente alienígena nos sería tan ajeno que no habría ningún punto de contacto con él, de manera que resulta casi necesario que la criatura de ficción tenga ciertos puntos de contacto. Un alienígena realmente alienígena podría no ser tan interesante como otro un tanto más cercano.

El escritor Jack Vance es posiblemente uno de los creadores de extraterrestres más interesante. Las criaturas creadas en decenas de sus obras van de lo ridículo a lo malévolo (pensemos en las cuatro razas que habitan el planeta Tschai). En el campo de los alienígenas incognoscibles, Stanislaw Lem con su océano viviente de SOLARIS o Benford con el Aleph de CONTRA EL INFINITO son buenos ejemplos.

© José Carlos Canalda, Jacobo Cruces Colado
(301 palabras) Créditos