Éter

1.- Química Los éteres son compuestos químicos que poseen un átomo de oxígeno unido directamente a dos radicales orgánicos, con lo cual el oxígeno queda intercalado entre dos carbonos de la cadena de la molécula a diferencia de lo que ocurre con otros compuestos oxigenados tales como los alcoholes, los aldehídos, las cetonas o los ácidos, en todos los cuales el oxígeno no forma parte de la propia cadena, sino que se une a ésta enlazándose con alguno de los carbonos de la misma. Son muchos los compuestos que forman el grupo de los éteres, y sus moléculas pueden ser tanto lineales como cíclicas, siendo ejemplos de éteres cíclicos el dioxano o el furano. Dentro de los éteres lineales el más conocido es el éter etílico, llamado así por contar con dos radicales etilo (con dos carbonos y cinco hidrógenos cada uno) enlazados por un átomo de oxígeno. El éter etílico, o simplemente éter, es conocido fuera de los ámbitos químicos debido a que fue utilizado en su momento como anestésico, junto con otros compuestos como el protóxido de nitrógeno o el cloroformo, aunque a causa de su toxicidad hoy no se emplea.


2.- Física A los cuatro elementos básicos que en la antigüedad se creía que entraban en la composición de todas las substancias conocidas (aire, agua, tierra y fuego) andando el tiempo se añadió un quinto, el éter, que para los alquimistas sería la esencia (de ahí viene el nombre de quintaesencia) de todo. Evidentemente el desarrollo de la ciencia moderna a partir del Renacimiento, que en el campo de la química vino acompañado del descubrimiento de los verdaderos elementos químicos, dejó reducida la existencia d éter a una dimensión estrictamente histórica... Casi, puesto que durante mucho tiempo hubo científicos que supusieron que el espacio no estaría en realidad vacío, sino embebido todo él en una especie de fluido intangible que denominaron éter.

De hecho, en fecha tan tardía como finales del siglo XIX Michaelson y Morley construyeron un interferómetro mediante el cual, midiendo la velocidad de la luz en distintas direcciones, pretendieron calcular el desplazamiento de nuestro planeta por el éter. El fracaso rotundo del experimento (la velocidad de la luz resultó ser idéntica en cualquier dirección del firmamento) supuso la muerte definitiva de la vieja teoría del éter, al tiempo que sirvió de punto de arranque experimental para el desarrollo por parte de Einstein de la Teoría Especial de la Relatividad

© José Carlos Canalda, Jacobo Cruces Colado
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