Estación espacial
2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO

El concepto de estación espacial, casi tan antiguo probablemente como la ciencia-ficción, define una instalación de mayor o menor tamaño permanentemente habitada situada en órbita alrededor de la Tierra, y que se utiliza para misiones tales como la de servir de punto intermedio entre nuestro planeta y los diferentes destinos del Sistema Solar y el resto del universo

Aunque el pionero ruso Konstantin E. Tsiolkovski había enunciado ya en 1895 las posibilidades de un satélite artificial habitado, la primera definición realista de una estación espacial corresponde a Werner von Braun, el conocido científico que diseñó los primeros cohetes alemanes (las V-2) durante la Segunda Guerra Mundial, y que posteriormente fue uno de los principales responsables del programa espacial norteamericano. A von Braun se le debe el diseño (desechado en la práctica, pero sumamente popular dentro de la ciencia-ficción) de una estación espacial en forma toroidal, tal como aparece en la película 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO, la cual estaría dotada de un movimiento de rotación que proporcionaría, a causa de la fuerza centrífuga, una especie de seudogravedad.

Los diseños reales de las estaciones espaciales, por el contrario, han seguido otros derroteros, principalmente por la dificultad que supone poner en órbita primero, y ensamblar posteriormente, las grandes masas necesarias para la construcción de una estación espacial similar a la ideada por von Braun. En la práctica, las estaciones espaciales diseñadas tanto por los rusos (Salyut y Mir) como por los norteamericanos (Skylab) eran poco más que cápsulas espaciales de tamaño bastante reducido, no superando sus dimensiones a las de un camión.

Un paso adelante mucho más ambicioso lo ha supuesto el inicio del ensamblaje de la Estación Espacial Internacional (ISS en sus siglas inglesas), la cual hasta el momento cuenta con tres módulos, estando prevista su terminación para el año 2006. Esta estación espacial tampoco será tan estética como los diseños futuristas, ya que más bien se asemejará a un extraño montaje de mecano. Los planes visionarios de ingenieros como Gerard K. O´Neill, que hace más de 30 años apuntó las grandes ventajas que tendrían grandes estaciones espaciales para la investigación y la industria, están todavía muy lejos.

Las estaciones espaciales son desde luego ubicuas en la ciencia-ficción. Además de la película de Kubrick ya mencionada, existen varias otras películas y series que transcurren íntegramente en estaciones espaciales. Basta con pensar en las populares DEEP SPACE 9, ambientada en el universo de Star Trek, y BABYLON 5, que ha supuesto una revolución en el género televisivo. Mucho más siniestra es la archiconocida Estrella de la Muerte, la protagonista de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS de George Lucas, una estación de combate que posee incluso capacidad para desplazarse en busca de sus enemigos.

Existe también una pléyade de obras literarias con este tema, de las que una de las más conocidas es sin duda MUNDOS, de Joe Haldeman, en la que se describe el gran número de estaciones espaciales, auténticas colonias, que dan título a la novela. Dentro del subgénero del space opera podemos encontrar fácilmente ejemplos en obras de Lois McMaster Bujold como ETHAN DE ATHOS, que describe las vidas y sentimientos de toda una sociedad cuyo único universo es precisamente una estación espacial. Los autores españoles también ambientan sus obras en estaciones, como es el caso de LA SONRISA DEL GATO, de Rodolfo Martínez, un buen ejemplo del ciberpunk en nuestro país.

© Jacobo Cruces Colado,
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