Electrotecnia

Es interesante hacer notar que el único uso real que tiene la electricidad es el del transporte de la energía. Mediante potentes generadores, y en algunos casos complejos procesos, se transforma la energía del agua, combustibles fósiles, o núcleos atómicos en electricidad, que se puede transportar a lugares muy alejados de los centros de transformación (centrales eléctricas) y distribuir fácilmente a amplias áreas de población, donde se vuelve a transformar en luz, calor (el frío se consigue extrayendo el calor) y ayudando a desencadenar procesos químicos y activar dispositivos electrónicos.

La electrotecnia (con la ayuda de la ingeniería civil en los primeros pasos) se encarga de planificar, diseñar y construir todos los elementos necesarios para que estas sucesivas transformaciones se lleven a cabo y, entre otras muchas cosas, puedas estar leyendo esto en este preciso momento.

En esencia, la energía eléctrica se transforma en otras aprovechando el electromagnetismo y la resistencia que oponen los materiales al paso de la electricidad.

En el primer caso, se usan bloques en los que se generan artificialmente campos magnéticos, alternando los de distinto signo. A estos bloques se enfrentan otros de signo contrario, al repelerse las cargas de ambos bloques se produce un desplazamiento del conjunto. La habilidad de los ingenieros fue disponer los bloques en los que se generan los campos magnéticos en un eje, y a su alrededor el resto de los bloques con los campos magnéticos fijos. Si cada vez que se desplaza el eje, se cambia el signo del campo de sus bloques, vuelven a tener signo distinto de los que han quedado enfrentados, se volverá a producir el desplazamiento del eje y si se vuelve a cambiar de nuevo el signo de los bloques del eje se iniciará de nuevo el proceso; este es el principio del motor eléctrico, y sus aplicaciones son bien conocidas.

Curiosamente, la invención del generador eléctrico fue debido a un fallo durante la demostración del funcionamiento de uno de los primeros motores eléctricos; en vez de hacer girar el motor mediante la pila a la que estaba conectado, se hizo girar mecánicamente mediante su eje; ¡cual no fue la sorpresa de los ingenieros al comprobar que su precioso motor producía exactamente la misma cantidad de electricidad que era necesaria para hacerlo funcionar!

El otro efecto que se utiliza ampliamente; es de la resistencia que oponen los materiales al flujo eléctrico, sin profundizar demasiado en las causas exactas que lo provocan, parte de la energía empleada por la corriente para atravesar un determinado conductor se disipa en forma de calor. Este calor es directamente aprovechable como calefacción, para calentar agua o alimentos e incluso en altos hornos para fundir mineral. La bombilla eléctrica se basa en el mismo principio de los altos hornos eléctricos; si se consigue calentar un filamento de alta temperatura de fusión (como es el wolframio 3.410º) a más de 525º es posible utilizarlo como fuente luminosa. Para evitar que a esas temperaturas el filamento se oxide degradándose de forma casi instantánea, se le encierra en un bulbo de cristal en el que se hace el vacío o se rellena con algún gas inerte, como el nitrógeno

Las lámparas de descarga, símbolo de modernidad en los años 20 y 30 y tan queridas en las ambientaciones ciberpunk, producen luz mediante la ionización del gas encerrado en la lampara (neón o vapor de mercurio) ionización que se consigue creando un arco eléctrico entre dos electrodos dispuestos en su interior. Las lamparas fluorescentes están también rellenas de vapor de mercurio que se ioniza mediante un arco eléctrico, pero aprovecha las propiedades fluorescentes del fósforo con el que están recubiertas interiormente para generar luz.

© Francisco José Súñer Iglesias,
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