Dirdir

Una de las cuatro razas extraterrestres que habitan en Tschai. Originarios del planeta Sibol, se establecieron en Tschai, diez mil años antes de la llegada de Adam Reith, durante un episodio más de la guerra casi eterna que mantienen con los Wankh. Ellos fueron los que llevaron a Tschai los primeros humanos en calidad de esclavos. Según las observaciones del propio Reith, probablemente en dos oleadas separadas algunos miles de años.

Son altos, de miembros largos y delgados, lampiños y de piel pálida y brillante, su apariencia es lánguida y elegante. Aunque ciertamente es sólo apariencia. Su carácter es decidido y violento, y eso se deja notar sobre todo en su rostro, de expresión dura, y de contorno extrañamente similar al humano, que enmarca una órbitas profundas. La prolongación de la cresta craneal con la que se adorna la cabeza, evoca el puente nasal y, para completar el carácter feroz de estos seres, sus movimientos son brusco y rápidos la piel sugiere el aspecto de huesos pulimentados y unas antenas iridiscentes se agitan a cada lado de la cabeza.

La senda evolutiva seguida por los Dirdir apenas le ha apartado de sus orígenes de predador, y así, en su niñez han de ser literalmente domados hasta que es posible entrenarlos y educarlos convenientemente. El mayor placer de un Didir es la caza, y en ella ocupan gran parte de su tiempo y recursos.

Pudiera parecer que el carácter impulsivo y violento de los Dirdir les hubiera impedido llegar a formar una civilización medianamente articulada, pero hay dos factores fundamentales en la psique Dirdir que les orientan en esa dirección; el fuerte sentimiento grupal que los aglutina, que unido a su capacidad para concentrarse en tareas concretas sin que se vean distraídos por cualquier otra consideración, hacen de sus asociaciones poderosos instrumentos para la resolución de problemas. De hecho, en Tschai, la mayor parte de la tecnología avanzada que es posible encontrar es de origen Dirdir.

Una muestra de la complejidad de sus relaciones sociales es su ciclo reproductivo. Se dan hasta doce sexos masculinos y catorce femeninos, compatibles sólo en unos pocos casos, pero lo verdaderamente problemático es que, en la cultura Dirdir, el conocimiento público del tipo de sexo al pertenece un individuo le obliga a seguir las pautas establecidas para el mismo, independientemente de sus inclinaciones, lo que supone una enorme fuente de conflictos.

En cierto modo, los Dirdir son la raza predominante en Tschai. Su control sobre la producción de sequins, la moneda local, y su avanzada y extendida tecnología les proporcionan un elevado dominio económico sobre el planeta.

© Francisco José Súñer Iglesias,