Dios
EL RETORNO DE LOS DIOSES

En las religiones monoteístas, ser supremo e ideal de las religiones, creador de Todo, y rector de las formas, usos y costumbres.

En las religiones politeístas, los dioses son la representación de algún atributo divino particular o el ente que se ocupa de algún aspecto concreto de la naturaleza. Se agrupan en un panteón en el que existe un dios supremo, generalmente padre de todos los demás.

En los dioses se suele intentar representar modelos ideales de inmutabilidad, eternidad, bondad, conocimiento (omnisciencia) y poder (omnipotencia), sin embargo, el concepto de dios sabio y bondadoso se ve en muchas ocasiones interferido por las correspondientes jerarquías sacerdotales, que para mantener su poder se han erigido como únicas con la capacidad de interpretar la voluntad del dios de turno, y para medrar en su posición han adjudicado a los dioses otras cualidades como voluntad, amor, cólera y misericordia, relacionándolas con las circunstancias y dirigiendo la voluntad de los dioses según sus propias necesidades.

La ciencia-ficción no ha tratado en demasiadas ocasiones la figura de Dios de forma individualizada desde el punto de vista teológico. Es más habitual relacionar la figura de los dioses con la de visitantes del espacio exterior (EL RETORNO DE LOS DIOSES, de G. H. White) o con seres humanos de poderes inauditos pero completamente desbocados (MUNDO DE DIOSES, de Rafa Marín). El concepto de Dios, la búsqueda de Dios o el punto de vista de Dios no tiene excesiva representación, quizá debido a la propia naturaleza recionalista de la ciencia-ficción. No faltan ejemplos, sin embargo, como en LABERINTO DE MUERTE, de Philip K. Dick, donde se describe una civilización que no sólo ha demostrado la existencia de Dios, sino que además es capaz de ponerse regularmente en contacto con él. Una de las demostraciones más peculiares de la existencia de Dios se produce en LOS NUEVE MIL MILLONES DE NOMBRES DE DIOS, de Arthur C. Clarke, en el que unos monjes tibetanos, ayudados de un potente ordenador, recitarán los nueve mil millones de nombres de Dios con el resultado esperado.