Día

Período de tiempo que invierte la Tierra, y por extensión cualquier otro astro, en completar una revolución en torno a su eje de rotación. El día solar es el intervalo entre dos pasos sucesivos del Sol por un meridiano. El día de 24 horas es un valor promedio del día solar durante un año. En astronomía se define también el llamado día sidéreo, que se mide con respecto a las estrellas fijas (aquellas que no muestran movimiento aparente) y es 4,09 minutos más corto que el día solar medio debido a la influencia del movimiento orbital de la Tierra en su movimiento de rotación.

La duración del día en los astros del Sistema Solar es muy dispar. Así, el Sol tiene un día de 25,1 días terrestres. Marte y la Tierra tienen días de duración similar: 24,623 y 23,935 horas respectivamente. La rotación de Venus ha tardado mucho tiempo en ser medida, dado el elevado albedo de este planeta y la dificultad de establecer puntos de referencia en su superficie, pero se sabe que Venus rota con suma lentitud: su día es de 243 días terrestres. Paradójicamente, Venus tarda sólo 226 días en completar una órbita en torno al Sol, con lo que su año es más corto que su día. En el extremo opuesto podemos encontrar a los gigantes gaseosos. Júpiter y Saturno tienen períodos de rotación de 9,9 y 10,7 horas respectivamente.

Del planeta Mercurio se pensó inicialmente que las fuerzas de marea habían retardado su rotación de tal forma que tardaba tanto en completar una órbita en torno al Sol como en completar un período de rotación sobre sí mismo. Muchas obras del género, como LUCKY STARR Y EL GRAN SOL DE MERCURIO de Isaac Asimov, basan su trama precisamente en la suposición errónea de que el Mercurio presenta constantemente una cara hacia el Sol y otra hacia el frío del espacio. Hoy en día se sabe que Mercurio completa una rotación cada 58,6 días terrestres. La Luna presenta sin embargo el comportamiento que en su día se le atribuyó a Mercurio: debido a la acción de las fuerzas de marea tiene períodos de rotación y de traslación idénticos, y presenta siempre la misma cara hacia nuestro planeta. Esa relación de números enteros entre el día y el año de un astro se denomina resonancia, y es bastante común entre los cuerpos del Sistema Solar. Así, Mercurio tiene una relación entre su año y su día de 3:2, mientras que la resonancia de la Luna es claramente 1:1.

Los asteroides tienen por lo general un período de rotación muy corto. Ceres, por ejemplo, gira sobre sí mismo cada 9,08 horas. Sin embargo, los días más cortos son sin duda los de los púlsares: unos pocos milisegundos. Los cheela de la novela HUEVO DE DRAGÓN de Robert L. Forward, ven un amanecer cada muy poco tiempo.

La ciencia-ficción ha jugado numerosas veces con la longitud de los días en planetas extraños para resaltar la atmósfera de exotismo. Un caso interesante es el del escritor Kim Stanley Robinson, que en su trilogía de Marte da a los colonos un tiempo muerto al final de cada día, en que los relojes no corren, para que estos puedan utilizar un ciclo de 24 horas. En el último volumen de su saga, MARTE AZUL Robinson imagina ciudades enteras que se mueven constantemente por la superficie de Mercurio para evitar la larga exposición a la radiación solar que provocaría su lenta rotación.

La elevada velocidad de algunos cuerpos en órbita tiene una consecuencia curiosa para los astronautas a bordo, ya que ven amanecer cada pocas horas. Algunos autores proponen en sus obras algo similar, con planetas con una rotación tan rápida que un hombre ve pasar un par de amaneceres en menos de 24 horas. Días tan cortos tendría seguramente efectos curiosos en la meteorología. Un caso extremo lo constituye el planeta Mesklin descrito por Hal Clement en MISIÓN DE GRAVEDAD. Su elevada rotación permite contrarrestar casi la elevadísima gravedad del planeta cerca del ecuador gracias a la fuerza centrífuga, pero como contrapartida, los días de los mesklinitas son notablemente cortos: una de sus semanas dura pocas horas terrestres.

© Jacobo Cruces Colado,