Desintegración

La desintegración es uno de los tópicos más comunes y conocidos de la ciencia-ficción, sobre todo dentro de la serie B. ¿Quién no ha leído la descripción de una pistola de rayos desintegradores, que hace desaparecer por ensalmo a los pérfidos enemigos? ¿Quién no recuerda esas espectaculares (para entonces) escenas de la serie LOS INVASORES en las que los extraterrestres, al morir, desaparecían desintegrados en un halo luminoso?

Desde un punto de vista químico, la desintegración podría considerarse como la ruptura instantánea y completa de todos los enlaces que mantenían unidos entre sí a los átomos de un cuerpo, los cuales quedarían así liberados y el cuerpo, como tal, desaparecería. Sin embargo, aunque fuéramos capaces de conseguirlo aplicando, por ejemplo, la cantidad de energía necesaria para calentar ese cuerpo hasta una temperatura de varios miles de grados centígrados, esta desintegración nos plantearía varios problemas.

En primer lugar, según el principio de conservación de la materia la masa del cuerpo desintegrado no desaparecería, ya que los átomos seguirían estando ahí independientemente de que hubieran roto sus enlaces entre ellos. Pero además ocurre que los átomos aislados, con la única excepción de los gases nobles, son muy inestables y tienden a unirse rápidamente con otros, con lo cual la masa del cuerpo desintegrado se reordenaría rápidamente adquiriendo otra vez consistencia ante nuestros ojos (sin recuperar, obviamente, su antigua forma) o se combinaría con las moléculas del aire.

En cualquier caso este proceso sería explosivo y desprendería enormes cantidades de energía (aproximadamente la misma que habría absorbido), por lo cual el autor del disparo con la pistola desintegradora haría bien en ponerse a buen recaudo para preservar su integridad física...

Un fenómeno de desintegración mucho más verosímil sería el que le ocurriría a un objeto (por ejemplo una astronave) que cayera al interior de una estrella, donde la temperatura reinante de varios miles de grados no sólo lo desintegraría al romper todos los enlaces químicos de sus átomos sino que incluso le arrancaría a éstos sus electrones convirtiéndolos en plasma.. Aquí no existirían los procesos de recombinación anteriormente comentados, ya que las condiciones reinantes en las estrellas se limitarían a dispersar estos átomos entre toda la masa del astro.

© José Carlos Canalda,
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