Depredación
EL ORGULLO DE CHANUR

Relación natural entre dos especies animales en la que una de ellas, el depredador, mata a otra, la presa, para alimentarse.

A pesar de esta definición, no debe pensarse que la relación depredador-presa es unívoca. De hecho cada especie depredadora se alimenta de varias especies que le sirven de presas y una misma especie puede servir de presa a varias especies de depredadores.

Los depredadores asimismo pueden ser víctimas de otros depredadores (superdepredadores). Una culebra que atrape ratones puede ser cazada por un águila u otra rapaz.

La depredación tiene una función de control en la naturaleza al mantener el tamaño de las poblaciones en un nivel óptimo. Piénsese que un exceso de población implica, a) el agotamiento de los recursos en un ecosistema; b) la aparición de epidemias por un mayor contacto entre individuos; c) una acumulación ineficiente de materia y energía en una determinada población. El mismo criterio puede aplicarse al depredador, pudiéndose decir que existe un equilibrio entre el número de presas y depredadores dentro de un ecosistema dado. Un aumento del número de presas implica mayores facilidades para sus depredadores. Por el contrario, un exceso de depredadores significa mayores dificultades para la obtención de alimento pudiendo llegar a morir de hambre los depredadores más débiles, viejos o enfermos.

Por otra parte, la depredación ejerce de selección natural puesto que el depredador tiende a capturar las presas más débiles (viejos, enfermos o con peores condiciones físicas, por ejemplo). Esto favorece que los individuos mejor dotados sobrevivan, contribuyendo a la eficiencia del ecosistema.

El término tiene connotaciones relacionadas con el saqueo, el pillaje, la esquilmación y la devastación. En este sentido las obras de referencia son las películas PREDATOR y PREDATOR 2 en las que un alienígena, prácticamente invisible, visita nuestro planeta con el ánimo de esquilmar la población humana por deporte, obteniendo un trofeo de las presas que mata al igual que muchos cazadores humanos. Ambas películas pueden interpretarse como una parábola de la afición humana por la caza y la obtención de trofeos que, llevada a sus más peligrosos extremos, puede provocar la extinción de especies, tal y como casi ocurrió en Norteamérica dónde se mataron millones de bisontes porque parecía elegante el dispararles desde un tren.

Otro ejemplo de predadores son los dirdir. La senda evolutiva seguida por los dirdir apenas les ha apartado de sus orígenes de predador, y así, en su niñez han de ser literalmente domados hasta que es posible entrenarlos y educarlos convenientemente. El mayor placer de un didir es la caza, y en ella ocupan gran parte de su tiempo y recursos.

También podemos incluir aquí a los kzinti de la novela MUNDO ANILLO escrita por Larry Niven. De origen felino poseen un carácter bastante agresivo y territorial fruto de su origen depredador. Su carácter agresivo se vio bastante atemperado por las guerras con los humanos que los diezmaron.

En la novela LOS HIJOS DE NUESTROS HIJOS de Clifford D. Simak el predador es igual de peligroso que en Predator. La característica principal del animal es su gran capacidad de adaptación al medio, lo que incluye la posibilidad de modificarse genéticamente para adquirir nuevas armas, y su alta capacidad reproductiva que ponen al borde de la extinción a la raza humana.

Un caso curioso en la naturaleza es la depredación de carácter sexual. Lo normal es que la hembra devoré al macho después de la fecundación, sin embargo, en EL ENCUENTRO de Frederick Pohl se describe una especie extraterrestre dónde el proceso se da al revés: el macho es quien depreda a la hembra después del acto sexual. Se trata de animales acuáticos, muy similares a las ballenas, de movimientos lentísimos y que se reproducen mediante huevos que se fijan al macho. Las hembras carecen de inteligencia racional, mientras que los machos sufren de un acceso de locura durante el acto de procreación, al final del cual devoran a la hembra.

El tema de las plantas carnívoras sido tratado excepcionalmente en PRÓXIMA CENTAURI de Murray Leinster. En este caso los depredadores son plantas no solo carnívoras sino que, además, con la capacidad de desplazarse y muy ávidas de carne. Tanto que en su planeta no existe fauna salvaje y la cautiva es signo de riqueza. Poseen una biotecnología impresionante, sus naves espaciales son plantas especialmente adaptadas para el viaje interestelar.