Corporación
LA EMBAJADA

En el universo narrativo creado por Eduardo Gallego y Guillem Sánchez, a finales del siglo XXI diversas multinacionales (sobre todo japonesas) se unen entre sí para formar un gobierno en la sombra, la Corporación. En ese momento se inicia la llamada Era Ekuménica (ee) o Cronología Corporativa.

Poco a poco, las multinacionales van aglutinando a los diversos gobiernos. Se dan resistencias en los sectores fundamentalistas, sobre todo en USA, donde los fundamentalistas acaban haciéndose con el poder. La Corporación luchará contra ellos por la supervivencia, mientras se va colonizando el Sistema Solar interior. Es un periodo de graves convulsiones sociales, que acabará con la derrota fundamentalista, pero no se pueden evitar las rebeliones en los distintos planetas y satélites colonizados. Al final se logrará un gobierno unificado en el Sistema Solar, de naturaleza federal. Por supuesto, la Corporación lo controla todo.

De aquí en adelante, y a pesar de las múltiples vicisitudes y catástrofes que ocurrirán en el futuro, la Corporación mantendrá una línea de acción clara. En primer lugar, su gobierno es más o menos democrático, y se fomenta el comercio y la prosperidad. Resulta obvio: las multinacionales (más adelante multiplanetarias) necesitan clientes felices y con alto poder adquisitivo. No obstante, cualquier amenaza a la Corporación será eliminada sin contemplaciones. Bajo el guante de terciopelo, hay un puño de hierro. Por otro lado, la Corporación es ferozmente antirreligiosa, debido a los problemas que tuvo en su inicio con los fundamentalistas. La Religión se percibe como una amenaza para el control de las mentes, y es combatida con saña. Más tarde, la intransigencia corporativa se atenuará, y preferirá ridiculizar o banalizar a los cultos, antes que erradicarlos. Finalmente, la Corporación basará su control en unas Fuerzas Armadas tremendamente efectivas y poderosas.

En el siglo III de la Era Ekuménica comienza la expansión interestelar de la Humanidad. Al principio será mediante naves generacionales relativamente lentas, lanzadas desde el Sistema Solar. Luego irán aumentando su velocidad, y las colonias en otros sistemas, como Centauri, construirán más. Los viajes de las generacionales durarán siglos, y muchas de ellas se perderán. Otras darán origen a extrañísimas sociedades. La expansión de la Humanidad se hará descontrolada y anárquica.

Mientras, en la Corporación ocurren múltiples cambios sociales y tecnológicos: dominio de la tecnología agravitacional, desarrollo de mutantes y modificados, creación de ordenadores biocuánticos de peculiar psicología y, sobre todo, invención del comunicador cuántico. Éste permite la transmisión instantánea de datos entre dos puntos, sin importar cuán alejados estén. A la larga, será una de las principales bazas de la Corporación para el control de la Galaxia

A mediados del segundo milenio de la Era Ekuménica, el espacio humano está totalmente disgregado, y ocurren guerras de colonización (muy duras). Políticos bienintencionados acaban organizando la 1ª Convención Ecuménica. Se crea el concepto de Ekumen como conjunto de gobiernos humanos que respetan (más o menos) el derecho interestelar. La idea de un Ekumen unificado nunca pasará de ser un buen deseo, aunque la Corporación intentará cumplirlo, siempre que esté bajo su control. Por fin, en el año 3000ee se descubre el viaje MRL (más rápido que la luz). Le sigue una expansión muy rápida de la Corporación, unida a la asimilación de mundos previamente colonizados por naves generacionales, por las buenas o por las malas. A pesar de eso, la Corporación no será el único estado multiplanetario poderoso. Surgirán entidades como el Imperio de Algol o la República de los Términos, cuyas relaciones con la Corporación oscilarán entre la cooperación y el recelo.

Entre tantos acontecimientos, habrá uno que pasará desapercibido, pero que en el futuro tendrá consecuencias insospechadas. En 3443ee ocurre un contacto fallido con alienígenas en el planeta Polarian. Escarmentada, la Corporación establece asentamientos extremadamente alejados para rastrear la presencia de otras civilizaciones. Sin embargo, se pierde el contacto con estos asentamientos por razones desconocidas.

Hacia el año 3800ee, la Corporación ha logrado neutralizar a los demás estados interestelares. La Pax Corporativa lleva a la Humanidad a sus más altas cotas de prosperidad. Y justo entonces ocurre lo que se conocerá como el Desastre. Unas naves alienígenas machacan los mundos humanos. Se logra aparentemente eliminar a los Alien, pero el Ekumen se derrumba, ya que los Alien, de algún modo, han alterado el entramado hiperespacial y el viaje MRL se hace imposible. La Corporación debe volver a los viajes sublumínicos, y su expansión es muy lenta, aunque inexorable.

En 4500ee, el Nuevo Imperio descubre el viaje MRL de 2º tipo e inicia una expansión rápida de tipo esclavista. La Corporación roba el secreto del motor MRL imperial y, con un golpe audaz en Tau Ceti, logra interrumpir la expansión imperial. Paralelamente, logra rescatar la tecnología pre-Desastre en una incursión a un mundo Alien. A la postre, la Corporación aniquilará al Imperio y recobrará su antiguo esplendor. Mejor dicho, lo superará. Los ordenadores irán integrándose cada vez más en los órganos de gobierno. Pero claro, los periodos de paz no duran siempre. En 5181ee se restablece el contacto con las colonias perdidas el 3450ee. Durante todo ese tiempo éstas han combatido contra una especie alienígena hostil (nada que ver con la que provocó el Desastre del 3800ee), y han desarrollado una civilización militarista de alta tecnología. Se creen la auténtica Corporación... y tropiezan con la verdadera (que, por cierto, bautiza despectivamente a esta Corporación bis como Hijos Pródigos). Los Hijos Pródigos logran que la Corporación no se entere de la existencia de estos alienígenas, ya que los consideran un problema interno. Pero claro, la Corporación entrará en contacto con los alienígenas de marras, y no de forma amistosa, precisamente. Se desarrollan armas novedosas para la lucha contra los alienígenas, incluso la creación de simulaciones en universos virtuales.

Para acabar de liar la cosa, la Corporación se topa con otra raza alienígena diferente; en concreto, la del contacto fallido en Polarian (3443ee). Esta última raza no es hostil, aunque tampoco abiertamente amistosa. Corporación, Hijos Pródigos, varias razas alienígenas, universos virtuales que se independizan de sus creadores... El escenario se complica a base de bien. ¿Qué ocurrirá? ¿Quién triunfará? Ya te enterarás, amigo lector, si los cuerpos aguantan y los editores cumplen.

© Eduardo Gallego Arjona, Guillem Sánchez (1.023 palabras) Créditos