Copia
EL EXPERIMENTO TERMINAL

Cada uno de los ejemplares que resulta de reproducir un objeto animado o inanimado. Habitualmente acostumbramos a pensar que las copias son duplicados exactos incluso en su estructura atómica o molecular. Sin embargo, ciertos objetos pueden reproducirse en otros medios. Una obra artística, un libro por ejemplo, puede reproducirse en papel, en formato electrónico o en formato audio, y todas esas reproducciones son copias del original.

En la ciencia-ficción se ha utilizado el concepto de copia para describir la reproducción fidedigna tanto corporal como psicológica de un ser humano por un ordenador, el cual reproduce la copia siguiendo el patrón del original. Este uso de los ordenadores permite la vida virtual de los humanos así reproducidos. Generalmente, una persona genera una copia de sí misma cuando va a morir, o bien son los familiares los que la hacen, para seguir manteniendo viva a la persona perdida. Este concepto de copia supone que la ciencia y la tecnología de un futuro más o menos próximo serán capaces de reproducir el comportamiento humano en un ordenador a una velocidad aceptable sin que se note apenas la diferencia.

Entre las novelas que utilizan este supuesto están CIUDAD PERMUTACIÓN de Greg Egan y las dos últimas novelas de LA SAGA DE LOS HEECHEES de Frederik Pohl. En CIUDAD PERMUTACIÓN las copias solo pueden ejecutarse a una fracción de la velocidad de sus originales y su calidad depende mucho de la capacidad adquisitiva del propietario, mientras que en La Saga de los Heechees las copias se relacionan con los humanos en tiempo real (de hecho, funcionan a una velocidad tan elevada que se aburren esperando por las respuestas) y son capaces de sentir como verdaderos humanos, planteándose el dilema de sí esa será la posible evolución de los humanos.

Este concepto de copia supone que dichas copias tienen vida y son autoconscientes, negando por lo tanto que sea necesaria una parte inmaterial e irreproducible (una suerte de alma), ya que conociendo todas las partículas que forman un humano y conociendo las leyes que las interaccionan, se puede ejecutar a ese humano, y éste no notaría la diferencia, estaría vivo. EL EXPERIMENTO TERMINAL, de Robert J. Sawyer, ahonda aún más en esta visión de la vida describiendo la creación de tres copias de un investigador, de las cuales dos resultan sutilmente alteradas para estudiar cómo serían la vida después de la muerte (libre de trabas físicas como la alimentación, la respiración o el sexo) y la inmortalidad.

Para algunos autores esa ausencia de una parte inmaterial en las copias supuso un problema y tiraron por la calle de en medio negando desde un principio dicha posibilidad, aunque para ello tuvieran que recurrir a explicaciones de índole religiosa tales como la existencia de un alma o de la reencarnación. Así, el escritor español Pascual Enguídanos evitó este problema al introducir la máquina Karendón en la segunda parte de La Saga de los Aznar imponiendo que, al reproducir varias copias de cualquier persona o animal, tan sólo la primera, el original aparecería viva, por ser la única depositaria del alma, mientras el resto serían reproducciones idénticas pero muertas. Este problema no aparece en los famosos replicadores de Star Trek, donde por accidente es posible generar copias idénticas de los oficiales del Enterprise.

Philip Jose Farmer soluciona este problema del mismo modo. En sus novelas de la serie del Mundo del Río explica cómo en las almas de los seres vivos existen unos entes irreproducibles llamados wathans y sin los cuales el organismo carece de vida. Otro autor que está a favor de la idea del alma es Orson Scott Card, que en ENDER EL XENOCIDA hace aparecer a los aiuas, un tipo especial de filotes, como origen de la vida de la que están dotados los cuerpos.

Por último, aludiremos a la serie de televisión EL ENANO ROJO en la que no sólo se copia electrónicamente la personalidad y apariencia de su tripulación, sino que, además, se les puede reproducir holográficamente.