Constelación

Las constelaciones son agrupaciones arbitrarias de estrellas, cercanas en el firmamento, que forman figuras presuntamente relacionadas por los personajes u objetos, habitualmente mitológicos, que les prestan su nombre. En realidad no tiene por qué existir a menor vinculación entre las estrellas de una misma constelación dado que, aunque en el firmamento las veamos cercanas, esto no impide que puedan estar muy alejadas entre sí, debido a la inexistencia del efecto de perspectiva. Asimismo, su agrupación en figuras es totalmente artificial, y de hecho las diferentes culturas han desarrollado, a lo largo de la historia, unas constelaciones completamente diferentes entre sí. Cabe reseñar, a modo de anécdota, que allá por el siglo XVII hubo un intento fallido de cristianizar las constelaciones sustituyendo sus nombres paganos por otros tomados de la Biblia, iniciativa que, pese a lo favorable de las circunstancias (plena contrarreforma), no consiguió vencer al peso de una tradición milenaria.

Las constelaciones de la cultura occidental tienen su origen en las primeras observaciones del firmamento realizadas por los pueblos mesopotámicos, y han llegado hasta nosotros a través de la cultura grecolatina, lo que explica que una parte importante de sus nombres provenga de la mitología clásica: Hércules, Perseo, Andrómeda, Casiopea, Pegaso, Centauro, Géminis (Cástor y Pólux), Orión, etc. Las exploraciones geográficas de los siglos XVI y XVII motivaron el descubrimiento de las constelaciones australes invisibles desde nuestro hemisferio, como la Cruz del Sur, y los astrónomos rellenaron finalmente los huecos existentes entre las constelaciones clásicas con otras formadas por estrellas menos brillantes, las cuales recibieron nombres relacionados con la ciencia y la técnica (Telescopio, Microscopio...) o con la fauna exótica descubierta en los nuevos continentes (Tucán). En total, existen unas noventa constelaciones que se reparten, de forma muy irregular, la totalidad de la superficie de la bóveda celeste, de las cuales las doce que coinciden con el plano de la eclíptica forman el zodíaco. El resto de ellas se encuentran, bien en el hemisferio norte, bien en el hemisferio sur.

Dentro de cada constelación las estrellas que la forman están clasificadas en orden de magnitud decreciente. Así, e independientemente de que pueda contar con nombre propio, la estrella más brillante de la constelación es denominada con la letra griega alfa, seguida del nombre (normalmente en latín) de la constelación; la segunda en brillo es la beta, la tercera la gamma, la cuarta la delta, etc. Cuando se acaba el alfabeto griego se utiliza el alfabeto latino, o bien un código de letras y cifras que la identifique.

© José Carlos Canalda,
(417 palabras) Créditos