La ley formulada por el astrónomo Edwin Powell Hubble, según la cual las galaxias se alejan con una velocidad proporcional a su distancia, se puede resumir en la simple fórmula
V = H * R
Donde V es la velocidad de alejamiento de las galaxias, habitualmente medida en km./s; R la distancia en megaparsecs y H una constante de proporcionalidad. El valor de esta constante, también llamada de Hubble, no ha podido ser determinado con exactitud, correspondiéndole según los diferentes autores una magnitud que oscila entre los 50 y los 90 kilómetros por segundo de velocidad para cada megaparsec de distancia.
La determinación precisa de la constante de Hubble reviste gran importancia para los astrofísicos, ya que da una medida de la rapidez con que se expande el universo y, por lo tanto, también da la posibilidad de calcular cuánto tiempo ha transcurrido desde el origen del universo (el Big-Bang) hasta hoy, el cual está estimado actualmente en un valor que oscila entre los 16 y los 18 mil millones de años. Según algunas teorías cosmológicas la constante de Hubble, y con ella la velocidad de expansión del universo, sería constante, lo que conduciría a una expansión indefinida de las galaxias. Otras teorías, por el contrario, predicen que el valor de esta constante disminuiría con el tiempo, lo que haría que la expansión del universo se fuera haciendo cada vez más lenta hasta detenerse, a lo que seguiría una etapa de contracción provocada por la atracción gravitatoria que tendría como final el colapso de toda la materia del universo en un único punto. Son, respectivamente, las teorías que predicen un universo abierto (en expansión continua) o un universo cerrado (con una expansión seguida de una compresión), habiendo autores que extrapolan este último modelo postulando un universo pulsante, con varios ciclos periódicos de expansión y colapso. Lamentablemente, en el día de hoy la precisión de los conocimientos cosmológicos nos impiden decantarnos definitivamente por uno cualquiera de estos modelos.