Ceres
Isaac Asimov

El descubrimiento del primer asteroide se debió al intento de varios astrónomos de encontrar el presunto planeta desconocido que, según la Ley de Titius-Bode, debería existir entre las órbitas de Marte y Júpiter. El primer día del siglo XIX, el 1 de enero de 1801, un sacerdote y astrónomo aficionado siliciano llamado Piazzi observó un nuevo cuerpo, al que llamó Ceres en honor a la divinidad protectora de Sicilia. Al enfermar Piazzi, le fue imposible seguir las evoluciones de Ceres, que no pudo ser localizado de nuevo hasta el día 1 de enero de 1802, cuando el alemán W. Olbers anunció su redescubrimiento. Ceres es el mayor de los asteroides conocidos; posee un diámetro de unos 930 km, mayor que el de algunos satélites como Encélado, y es de forma esférica.

Considerado hasta 2006 como asteroide, en esa fecha pasó a formar parte, junto con Plutón y el objeto del disco disperso Eris (anteriormente conocido, de forma extraoficial, como Xena), de la nueva categoría de planetas enanos creada por la Unión Astronómica Internacional en su reunión de ese año

Como era de esperar, tanto Ceres como el resto de los asteroides suelen ser habitualmente ignorados por los escritores de ciencia-ficción. No obstante Ceres es citado en la novela de Isaac Asimov LOS PIRATAS DE LOS ASTEROIDES, perteneciente a la serie de Lucky Starr, aunque sin dar demasiados datos acerca del mismo: Tan sólo nos dice Asimov que es de los pocos asteroides de forma esférica, o aproximadamente esférica, y que carece de atmósfera, datos ambos reales. Afirma asimismo que su superficie está helada (esto es más discutible puesto que los asteroides, al menos los del cinturón principal y los de órbitas más cercanas al Sol, suelen carecer de agua y de otros compuestos volátiles) y que es utilizado como emplazamiento privilegiado de los observatorios astronómicos terrestres... Puesto que todavía no se han podido efectuar observaciones de su superficie con la suficiente resolución, nada se puede opinar al día de hoy acerca de lo acertado o no de estos últimos datos surgidos de la imaginación del Buen Doctor.

© José Carlos Canalda, Jacobo Cruces Colado
(349 palabras) Créditos