Brazos espirales

Aunque las galaxias pueden presentar diferentes formas, las más habituales son las espirales, llamadas así porque presentan precisamente esta forma. Las galaxias espirales cuentan con un núcleo central bien definido, del que arrancan varios brazos espirales situados todos ellos en el mismo plano, lo que le da una forma de disco.

En algunas galaxias espirales los brazos no arrancan del mismo núcleo, sino de una especie de barra que sobresale de éste, razón por la que son denominadas galaxias espirales barradas.

Nuestra galaxia, es decir, la Vía Láctea, es una galaxia espiral típica, pero al encontrarse el Sistema Solar en su interior resulta extremadamente difícil obtener una representación global de la misma, como ocurre con las conocidas fotografías proporcionadas por los telescopios. Se cree, no obstante, que la Vía Láctea debe de ser bastante similar, en forma y tamaño, a la galaxia de Andrómeda, una de nuestras vecinas cósmicas, y se han logrado identificar al menos tres brazos espirales: El de Orión, en cuyo interior se encuentra el Sistema Solar, y los de Sagitario y Perseo, llamados así por encontrarse en las constelaciones de estos nombres.

© José Carlos Canalda,
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