Armas de repulsión electromagnática
Luis García Lecha

Conjunto de armas ligeras (pistolas, fusiles y metralletas) con las que el novelista riojano Luis García Lecha (aka. Clark Carrados, Glenn Parrish, Louis G. Milk) equipó a los protagonistas de muchas de sus novelas populares de ciencia-ficción

Estas armas magnéticas fueron desarrolladas a partir de mediados del siglo XXI, cuando se dispuso de la tecnología de miniaturización necesaria para ello. Aunque el autor no lo menciona, parece claro que se basan en el arma magnética denominada cañón Gauss, inventada y patentada por Kristian Birkelanda principios del siglo XX. Los componentes principales de un arma electromagnética son los electroimanes, que van dispuestos en el ánima del cañón a intervalos regulares, y una micropila nuclear o batería de recarga solar que proporciona la energía necesaria para activarlos. Como la energía tiene que llegar a cada electroimán sucesivo en un tiempo preciso, el arma está equipada con un microprocesador que computa la secuencia de descarga energética, además de controlar otras funciones, tales como el accionamiento del cierre que comunica el depósito de munición con la recámara. El arma inicia la secuencia de disparo con todos los electroimanes activados. El proyectil es atraído desde la recámara y los imanes se van desconectando uno a uno antes de que éste los alcance, con lo que la bala va adquiriendo velocidad progresivamente.

Las armas ligeras electromagnéticas emplean munición convencional, similar a la que disparaban las viejas armas de combustión química del siglo XX. Los proyectiles pueden ser expansivos, perforantes o explosivos aunque, como es lógico, en su composición deben primar los materiales magnéticos para asegurar un correcto funcionamiento del mecanismo. La cadencia de tiro cíclica, la velocidad del proyectil y el alcance efectivo son similares y en algunos casos superiores a los de las antiguas armas de pólvora.

La principal ventaja de las armas electromagnéticas sobre las de pólvora reside en el hecho de que no tienen piezas móviles, aparte del cierre de la recámara y el proyectil. Por otra parte, al dispararlas no se produce detonación alguna, ya que el único ruido perceptible es el de la bala al salir por el cañón a alta velocidad, una especie de chasquido más suave aún que el apagado plop emitido por una pistola convencional provista de silenciador. Naturalmente existen diseños de mayor tamaño, cañones y ametralladoras de gran calibre con los que se artillan vehículos terrestres blindados, aeromóviles y también los botes salvavidas de las astronaves

Estas armas, que más que de repulsión deberían llamarse de aceleración electromagnética, coexisten en la ciencia-ficción carradiana con diversos tipos de armas de energía, tales como pistolas térmicas, láser o desintegradoras.

© Antonio Quintana Carrandi,
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