Arañas
LOS VIAJES DE GULLIVER

Las arañas son unos animales artrópodos que forman, junto con los escorpiones y los ácaros, el grupo de los arácnidos. Al igual que los insectos cuentan con patas articuladas (ocho en total), pero presentan el cuerpo dividido en sólo dos regiones, cefalotórax y abdomen. En la primera se encuentran la boca, provista de palpos y pinzas (que en el caso de los escorpiones alcanzan un gran desarrollo) y varios pares de ojos sencillos. Las arañas, por lo general, suelen ser carnívoras, devorando a otros artrópodos y a animales de pequeño tamaño, sin desdeñar a sus propios congéneres. Debido a ello están provistas de un veneno que inyectan a sus víctimas y que, en algunas especies, puede resultar peligroso, e incluso mortal, para los humanos.

Sin duda la característica más singular de las arañas es su capacidad no para producir seda, compartida con muchos insectos como los lepidópteros, sino para tejerla, algo único en todo el reino animal. Las famosas telas de araña, tejidas según delicados diseños y provistas de una sustancia pegajosa, les sirve para cazar y retener a sus víctimas, para las cuales son una trampa mortal.

A diferencia de lo que ocurre con otros animales como los gusanos de seda, el hombre jamás ha podido aprovechar la seda de araña con fines industriales, pese a que sus propiedades físicas son muy superiores a cualquier otra fibra natural. A título de curiosidad, cabe indicar que Jonathan Swift, en su conocida obra LOS VIAJES DE GULLIVER, se burla ácidamente de los científicos de su época ideando la visita del protagonista, en el tercero de sus viajes, a una grotesca academia en la que sus integrantes se entregan a los ensayos más disparatados, uno de los cuales consiste en intentar que las arañas tejan directamente los trajes, con tinte de color incluido... por supuesto, sin resultado.

En la ciencia-ficción normalmente se ha explotado la natural aversión que la mayor parte de la gente experimenta hacia estos, por otro lado, inofensivos animales. Dos ejemplos curiosos, dentro del cine clásico, son el de EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE (Jjack Arnold, 1957), donde el minúsculo protagonista se ve obligado a luchar contra una gigantesca tarántula que le supera en tamaño, o el de la primera versión de LA MOSCA (Kurt Newman, 1958), en la que el protagonista, convertido en un híbrido mitad humano mitad insecto, se ve fatalmente atrapado en una tela de araña.

Pero el cine de ciencia-ficción, sobre todo el de serie B, ha ido mucho más lejos, haciendo a estos animales los verdaderos protagonistas en forma de razas alienígenas perversas o peligrosas, cuando no se trata simplemente de devoradores de humanos, por supuesto convenientemente agrandados. Como ejemplo de lo dicho, vayan los siguientes títulos: ¡TARANTULA! (Jack Arnold, 1955); EARTH VS. THE SPIDER (1959, Bert I. Gordon, existe otra película del mismo título, dirigida en 2001 por Scott Ziehl); THE GIANT SPIDER INVASION (Bill Rebane, 1975); KINGDOM OF THE SPIDER (John Bud Cardos); ARACNOFOBIA (Frank Marshall, 1990); SPIDERS (Gary Jones, 2000); ARACHNID (Jack Sholder, 2001); ARAC ATTACK (Ellory Elkayem, 2002), o la única aportación hispana que hemos encontrado, la mexicana ARAÑAS INFERNALES (Federico Curiel, 1966).

Curiosamente la literatura no ha sido tan fecunda, aunque encontramos arañas en el relato de H.G. Wells EL VALLE DE LAS ARAÑAS y arácnidos alienígenas en TUMITHAK DE LOS CORREDORES, de Charles R. Tanner o en UN ABISMO EN EL CIELO, de Vernor Vinge. Asimismo, un relato de Graham Joyce lleva por título MORDEDURAS DE ARAÑA.

Otra variante del tópico, también bastante frecuente, es la correspondiente a las arañas mecánicas, o artificiales, como contrapartida a los robots antropomorfos; curiosamente, muchos de los robots reales que se diseñan hoy en día tienen forma insectoide, o aracnoide, dado que ésta les permite un mejor desplazamiento por terrenos escabrosos que a sus homólogos bípedos o provistos de ruedas. Dentro de este apartado, se podría citar la novela de Charles Sheffield LA TELARAÑA ENTRE LOS MUNDOS, donde los diferentes planetas están unidos entre sí por una tupida red de conducciones tejidas por unos gigantescos robots aracnoides. Dentro ya de la ciencia-ficción española, conviene recordar a las tarántulas robot descritas por Pascual Enguídanos en su Saga de los Aznar, donde son utilizadas como armas de guerra. Pasando ya al apartado del cine, tenemos los vehículos arácnidos utilizados por los marcianos en LA GUERRA DE LOS MUNDOS (Byron Haskin, 1953), las arañas mecánicas escupidoras de ácido de RUNAWAY (Michael Crichton, 1984) o las arañas espía de MINORITY REPORT (Steven Spielberg, 2002) .

Dentro ya del subgénero de los superhéroes es inevitable hablar de uno de los más populares, Spiderman, el cual, como es sabido, se ve convertido en un hombre araña con poderes similares a los de éstas tras ser mordido accidentalmente por una araña radiactiva

© José Carlos Canalda,
(795 palabras) Créditos