Akasa-Puspa

Cúmulo globular escenario de la mayor parte de la obra conjunta de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal. En ella se ambientan obras como MUNDOS EN EL ABISMO, HIJOS DE LA ETERNIDAD (y lógicamente su refundido; MUNDOS EN LA ETERNIDAD), ARI EL TONTO o EN UN VACÍO INSONDABLE.

Las principales características de los cúmulos globulares son la corta distancia a la que se encuentran sus estrellas, incluso muy inferior a un año luz, y la pobreza en metales pesados de las mismas a causa de su gran antigüedad, lo que supone su nula capacidad para sustentar la vida. Akasa-Puspa es una excepción; abundan los soles ricos en elementos pesados y los planetas habitados... por humanos. Ni los científicos de Akasa-Puspa ni los religiosos se ponen de acuerdo a la hora de emitir una teoría plausible para explicar estos hechos extraordinarios. Además, existe otra asombrosa característica en los planetas habitados que no hace más que aumentar el misterio: en cada uno de ellos se encuentra una Babel, un ascensor espacial que resulta ser el único medio para poder dar el salto entre las estrellas.

Las babeles y la cercanía entre estrellas hace que en Akasa-Puspa los viajes espaciales sean algo cotidiano, ya sea en las rápidas naves de fusión del Imperio o en los más lentos pero igualmente efectivos veleros solares de la Utsarpini o la Hermandad. Además, existe un ingenioso método de abastecimiento y transporte, el Sistema Cadena, que gracias a naves no tripuladas, los rickshaws, une hasta los mundos más alejados del cúmulo.

En Akasa-Puspa, además de los humanos, existen varias razas alienígenas que sorprendentemente sólo desarrollan su actividad en el espacio; los agresivos y peligrosos angriffs y los semi-inteligentes colmeneros. Los orígenes y motivaciones de ambas razas son otro misterio sin resolver. Los angriffs se dedican a la piratería, mientras que los colmeneros conviven pacíficamente con los humanos, a los que prestan pequeños servicios a cambio de equipamiento. Por si esto fuera poco los juggernauts, enormes seres a medio camino entre planta y animal, recorren Akasa-Puspa alimentándose plácidamente del hidrógeno interestelar.

La proximidad entre planetas, además de facilitar el comercio y el intercambio fluido, permite también desarrollar toda actividad típicamente humana; guerras, colonizaciones, conquistas, saqueo, diplomacia, lo que da pie a episodios de una épica singular y extraordinarias aventuras.

© Francisco José Súñer Iglesias, Jacobo Cruces Colado, (387 palabras)