Aceleradores de partículas
PAZ INTERMINABLE

Dispositivos ideados con el fin de comunicar a las partículas elementales energía suficiente como para provocar la aparición de nuevas partículas. El primer acelerador de partículas, de tipo lineal, fue diseñado en los años 30 para acelerar electrones. El diseño adolecía de ciertos fallos, y en años posteriores se diseñaron nuevos aceleradores de tipo circular, llamados ciclotrones, que permitían elevar notablemente la cantidad de energía comunicada a las partículas. En estos aceleradores es posible detectar la ganancia de masa debida a los efectos relativistas. Durante las dos décadas siguientes los diseños de los aceleradores se mejoraron notablemente, especialmente debido a la introducción de los sincrotrones, llegando a alcanzarse niveles de energía que antes sólo se habían observado en los rayos cósmicos

Continuando con esta extraña carrera de armamentos, los ingenieros pusieron a punto aceleradores de tipo circular en que dos chorros de partículas se mantenían a cierta velocidad en anillos de almacenamiento, para ser desviadas entonces a un anillo donde debían chocar frontalmente. Este artificio permitía cuadruplicar la energía obtenida. Los más conocidos de este tipo de colisionadores son el Tevatrón del Fermilab (Fermi National Accelerator Laboratory) y el K-800 de la Universidad de Michigan; el Stanford Linear Collider (SLC) es una modificación lineal de dicho tipo de aceleradores. Los tres fueron puestos en funcionamiento a finales de los años 80 en los EE.UU.. Sin embargo, el mayor acelerador de partículas del mundo es el LEP (Large Electron-Positron Collider), construido por el CERN (Comité Europeo de Investigación Nuclear) en la frontera entre Suiza y Francia; este acelerador posee un diámetro de 9 kilómetros, y ha permitido constatar entre otras la existencia de las partículas de intercambio de la interacción débil y la validez de la teoría de los quarks. El LEP es tan grande que requiere de dos aceleradores más pequeños para que le suministren las partículas.

El enorme tamaño de estas máquinas (se dice que el LEP es la mayor construida por el hombre) ha estimulado la imaginación de los escritores del género. El ejemplo más notable es sin duda Joe Haldeman, que en PAZ INTERMINABLE propone la construcción de un superacelerador en torno a Júpiter lo bastante potente como para reproducir las condiciones del Big Bang. La primera parte de COSMO, de Gregory Benford, está ambientada en el LEP y es el lugar de nacimiento del microuniverso que da título a la novela.

© José Carlos Canalda, Jacobo Cruces Colado
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