El último recreo
por Carlos Trillo (G) y Horacio Altuna (D), 1982
El último recreo

Uno de los comics más conmovedores y espeluznantes que alguna vez leí es El Último Recreo. El guión era de Trillo y el arte de Altuna, ambos ya habían trabajado juntos en El Loco Chavez, publicado en el diario Clarín de Argentina y en Las Puertitas del Señor López. Trillo aquí alcanza un nivel narrativo verdaderamente oscuro y los dibujos de Altuna, del que se cuenta la anécdota acerca de que dibujaba con tantos bloques en negro que su profesor Alberto Breccia le ordenó que dibujase sobre cartulina negra para que aprendiese a usar los espacios blancos. Pero yendo directo a la trama, El Último Recreo está compuesto por doce episodios unitarios donde la humanidad ha sido asolada por una radiación, provocada por el hombre por supuesto, que mata a todo ser humano que haya despertado sexualmente. Como es lógico los protagonistas son niños. Desamparados en un mundo que se va transformando en ruinas y con la certeza de que cuando crezcan les sobrevendrá la muerte. La historia está llena de golpes bajos sobre la hipocresía humana, sobre la naturaleza de nuestra especie y sobre como se pierde la inocencia.

Tiene cuadros difíciles de olvidar como el eunuco que da la solución a un niño asustado para sobrevivir con una tijera en la mano o el hallazgo de un bebé muerto en la calle, la escena del nene que quiere evitar que saqueén la tienda de sus padres o la del gordito que vive en un caserón asustando a los intrusos con la fábula de un monstruo, pero las imágenes valen más que mil palabras y aquí pueden ver algunas páginas de esta historieta que tardó unos años en llegar a Argentina, fue publicada primero en España. Con el final de la dictadura pudo leerse en las páginas de la primera etapa de la revista Fierro.

Sin duda una obra de ciencia-ficción destacable, que como muchas otras advierte sobre el poder destructor que tenemos como especie.

© M. C. Carper,
(327 palabras) Créditos

Los autores

Carlos Trillo nació en Buenos Aires en 1943, empezó a trabajar para la publicación argentina Patoruzú en 1964, también por entonces colaboró con el programa de televisión El Club de Hijitus, y realizó trabajos de locutor en Radio Municipal. Comenzó a escribir la historieta Un tal Daneri en 1975, con dibujos de Alberto Breccia, para la revista Mengano, en Argentina, Su colaboración con Horacio Altuna también fue frutífera: la tira diaria El Loco Chavez para el diario Clarín (1975-1987) Charlie Moon, Merdichesky, Las puertitas del señor López, Slot-Machine, El último recreo son fruto de esta asociación. Entre 1977 y 1982 escribió Alvar Mayor, dibujada por Enrique Breccia. Su obra tiene amplísima aceptación, además de en Argentina, en Italia, Francia y España, y sus colaboraciones, además de los citados Breccia y Horacio Altuna, se extienden a Mandrafina, Jordi Bernet, Eduardo Risso o Carlos Meglia, en decenas de historias de muy variadas temáticas, desde el policiaco (El Husmeante) hasta el erotismo (Clara de noche) También ha sido asesor creativo de la revista Satiricón (1972-1973) jefe de redacción de Mengano (1974-1976) y director de SuperHUMOR (1981-1982) Su labor creativa sigue siendo constante y del mas alto en los campos del cómic, las publicaciones de humor y guiones cinematográficos.

Horacio Altuna nació el 24 de noviembre de 1941 en Córdoba, Argentina. Interesado desde muy joven por el dibujo intentó en su juventud dedicarse al derecho y a la avicultura, sin mucho éxito. Finalmente se centra en su pasión juvenil y en 1965 consigue publicar su primera historieta, Super Volador, un émulo de Superman. En 1967 ingresa en Columba, donde realiza varios trabajos. También colaboró en otras revistas como Misterix, Cinemisterio, Patoruzito y Casco de acero. Tras dejar Columba comienza a trabajar en publicidad y para editoriales americanas e inglesas. En 1974 conoce a Carlos Trillo, con el que elaborará, hasta 1987, una notable serie de historias: El Loco Chávez, Charlie Moon, Las puertitas del Sr. López, Merdichesky o El último Recreo. Coincidiendo con la última etapa de esta colaboración Altuna se traslada a España, donde inicia su etapa como guionista-dibujante con Ficcionario, para la revista Zona84. La facilidad de Altuna para la anatomía femenina hizo que PlayBoy le encargara la serie erótica Voyeur. En 2004, se le concedió el Gran Premio del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, siendo el primer artista no español en recibirlo.


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