Red Dixon
Joaquim Berenguer Artes (G) y Juan Martínez Osete (D), 1954
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Red Dixon patrullero de la Policía del Espacio que tiene su base en la Tierra bajo el mando del general Hillman. De hecho toda la iconografía de la serie nos recuerda que quien manda en el planeta son los norteamericanos: las insignias y logotipos en las naves espaciales, los cascos, uniformes y armamento calcados de los soldados de la policía militar que, por aquellos tiempos, se paseaba por las calles de Barcelona.

Como la mayoría de los tebeos de aquella época el dibujo es plano, sin fondos, con escasos recursos tanto de planificación como de montaje. Hay que añadir además que el dibujante, que al principio de la serie tenía interés en distinguir tecnologías distintas para los habitantes de cada planeta, pronto deja de hacerlo y los utiliza indiscriminadamente creado gran confusión.

Los guiones no son, de ningún modo, mejores que los dibujos: el protagonista cae en un peligro del que sale a fuerza de mamporros aunque tenga que luchar contra un planeta entero para, una vez superado el peligro, caer en otro. A pesar de ello Red Dixon fue una de las series más populares y longevas del tebeo español de ciencia-ficción. Probablemente la simplicidad de la serie, sin complicaciones ni tramas laberínticas, facilitó su consumo por una población con un nivel cultural bajísimo que, además, vivía en un contexto raquítico de pobreza intelectual debido a la emigración forzosa de las mentes más lúcidas del país.

© Toni Segarra (238 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Comics SF

Los autores

Juan Martínez Osete, nace en Totana (Murcia) el 17 de julio de 1921. Al poco sus padres emigran a Francia, hasta la llegada de Segunda Guerra Mundial, y la consiguiente invasión alemana, que les obliga a volver a España, donde tras el servicio militar, se instala definitivamente en Barcelona. En 1944 consigue su primer trabajo para la revista Hola, y a partir de ese momento desarrolla una larga carrera como ilustrador para prácticamente todas las revistas y editoriales de la España de la época. En 1963 se hace cargo de los cuadernillos de El Capitán Trueno y El Jabato, y ya a partir de los años 70 colabora con la editorial Bruguera hasta el cierre de esta, momento en el que se retiró.


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