Epoxy
por Jean Van Hamme (G) y Paul Cuvelier (D), 1968
Epoxy

Desde finales de la segunda guerra mundial y hasta bien entrada la década de los setenta, las revistas de cómics destinadas a niños y jóvenes tuvieron gran aceptación en Bélgica y Francia. Este fue el motivo por el que la censura pusiera especial énfasis en la vigilancia de este tipo de revistas. Eric Losfeld para evitarla se decidió editar Barbarella en forma de un libro lujoso para adultos. El éxito fue tal que pronto surgieron imitadores. Dibujantes noveles y otros ya consagrados intentaron seguir el mismo camino. Algunos consiguieron publicar solo una única obra sin continuidad, sin embargo otros iniciaron una fructífera carrera.

Paul Cuvulier que había trabajado con dibujantes de la escuela Hergé y creado la serie Corentin, se hizo cargo en 1962 de proseguir Line, una serie creada en 1956 por el guionista Nicolas Goujon y dibujada por Françoise Bertier, en la que introdujo discretamente una encubierta dosis de sutil erotismo que no tuvo dificultad alguna en burlar los censores. Losfeld le dio la oportunidad de expresarse abiertamente con Epoxy una narración de ciencia-ficción, con guions de Van Hamme, que mezcla el erotismo con la mitología de la Grecia clásica.

La protagonista, una moderna y atractiva joven, se ve involucrada, accidentalmente, en una serie da aventuras que comparte con amazonas, centauros, dioses y guerreros de la antigüedad. Epoxy, que reúne un grafismo espléndido con una historia muy bien construida, se adelantó bastante a lo que, mucho después se conocería como el moderno cómic para adultos. La obra completa, de un solo volumen, no ha sido editada en España.

© Toni Segarra,
(261 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Comics SF

Los autores

Jean Van Hamme nació en Bruselas en 1939, y su primera actividad profesional estuvo ligada al mundo de la electrónica como comercial. Hasta 1967 no escribe Epoxy, historia erótica con ambiente de mitológico, e ilustrada por Paul Cuvelier, que le elige para guionizar las aventuras de su personaje Corentin. Para la revista Tintín crea, entre otras Mr. Magellan Domino, Historie sans héros y Thorgal. En 1984 aparece en Spirou su serie de espionaje: XIII, con dibujos de William Vance, considerada como su mejor trabajo. Desde entonces ha tocado todos los géneros: la fantasía heroica con El gran poder del Chninkel o el thriller con Largo Winch. Además hay que tener en cuenta sus trabajos como novelista, como guionista de cine y televisión, y en la docencia de técnicas de guión.

Nacido e 1923 en Lens (Bélgica) falleció en 1978. Tras acabar sus estudios, trabajó en el estudio del pintor Louis G. Cambier. En 1945, conoce a Hergé. Cuvelier no pretendía convertirse en autor de cómics, tampoco dominaba todas las técnicas necesarias, pero Hergé, maravillado por su dominio gráfico, le convence para intentarlo, hasta el punto de convertirse uno de los puntales de la revista Tintín, durante la dirección de Raymond Leblanc. No obstante, en 1950 abrió un taller de escultura y pintura y no volvió al mundo del cómic hasta 1958, en su antigua serie Corentin. En 1952 empezó con guiones de Michel Greg la serie Flamme d´Argent, y Wapi, en colaboración con Benoî En 1967, arranco Epoxy, cómic para adultos, escrito por Jean Van Hamme. El final de su carreta resultó ser bastante irregular. Murió en mayo de 1978 tras una larga enfermedad.


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