
Cualquier medio de expresión refleja, directa o indirectamente, el pensamiento de su autor y, a menudo, las de la sociedad y el momento en el que vive. La literatura y el cómic de ciencia-ficción no sólo no son una excepción sino que a menudo actúan como un instrumento de amplificación. Y a finales de la década de los ochenta una nueva preocupación se había añadido con fuerza a las de la guerra, la superpoblación, las drogas o la violencia: el progresivo desgaste del planeta y la necesidad de su preservación.
Aquablue, publicado por Delcourt, es una serie que mezcla sabiamente la fantasía, el humor y el ecologismo. Wilfrid Morgenstern, un niño acabado de nacer, es criado por un robot al ser el único superviviente de una nave que ha chocado con un asteroide. Recogido y adoptado, con el nombre de Nao, por los habitantes humanoides del planeta Aquablue, se convertirá al cabo de unos años en el líder organizador de la reconquista del planeta ocupado por una empresa terrestre que explota sus recursos naturales destruyendo todo el entorno con la ayuda de una fuerza armada privada bajo el mando de la coronel Ulla Morgenstern, tía de Nao y beneficiaria de la herencia que pertenece a este, que ha sido dado por muerto.
Olivier Vantine sólo dibujó los primeros cuatro álbumes de la serie hasta 1994. Después de una corta interrupción, el resto de ellos, a partir del año 1996, fueron editados también por Delcourt dibujados por Cino Tota. El primero de los álbumes fue publicado en España en el último número de la desaparecida revista Gran Aventurero.