
La saga de los Incales supuso tal impacto brutal en el cómic europeo que Jodorowsky no dudó en seguir ampliando este universo. Entre ellas, los orígenes y aventuras juveniles de John Difool, el origen de los Metabarones, una secuela, otra serie dedicada a los técnicos Tecnos, y puede que me deje algo en el tintero.
Antes del Incal relata las mocedades de John Difool, sus orígenes en los barrios más deprimidos de la Ciudad Pozo, su infancia y juventud como pandillero. En líneas generales no hay grandes objeciones al guión de Jodorowsky ni al dibujo y planificación de Janjetov. Por supuesto que se echa de menos a Moebius, sobre todo mientras Janjetov no consigue imitar eficazmente su estilo.
Por otro lado, mientras en Los Incales Jodorowsky tenía algo que contar: las múltiples conspiraciones para apoderarse de los Incales, en Antes del Incal no hay un argumento concreto alrededor del que imbricar la narración, y en ocasiones esta se dispersa en episodios casi independientes entre si. Todo esto implica que Antes del Incal no tiene la frescura y desvergüenza de Los Incales, es tan mordaz y violento como aquel, es dinámico y entretenido, pero le falta ese punto de novedad y descaro.
En las últimas ediciones, tanto de La saga de los Incales como de Los Incales, las planchas han sido recoloreadas, y en algunos casos redibujadas y remontadas. El nuevo coloreado aporta volúmenes y sombras al los originales tonos planos, y el redibujado y remontaje mejora la narración. Las primeras páginas dibujadas por Janjetov intentando emular el estilo de Moebius son muy poco afortunadas, tanto es así que las nueve primeras son completamente nuevas, por no hablar del profundo proceso de censura, castrando las irreverencias del underground de los 80 adaptándolas al mundo globalizado y sus diversas sensibilidades.