VIA­JE A ARCTU­RUS VIA­JE A ARCTU­RUS, via­jes es­te­la­res vis­tos des­de la perspec­ti­va de prin­ci­pios del si­glo XX.
PRÓ­LO­GO PA­SA­DO PRÓ­LO­GO PA­SA­DO, e­pi­so­dio que tra­sla­da pro­ble­mas pre­sen­tes al uni­ver­so Star Trek pa­ra su aná­li­sis y compren­sión.
Informe semanal, TODO EL MUNDO ODIA A JOSEPH BERNA (MENOS YO), por José Luis Forte
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Piedrolitos

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Ignotus 2021

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Cuento

DÉJÀ VU
de Lorenzo Salgado
LA VILLA
de Tristán Centeno M.
TEMPUS FUGIT
de Lorenzo Salgado
PÁJARO EN MANO
de Eduardo Gallego
SOL DE PLATA
de José Luis Díaz Marcos
APOROFOBIA Y DESIDERÁTUM
de Luis Antonio Bolaños de la Cruz
TELARIA, LOS TORENGARS Y LA INMOLACIÓN
de Luis Antonio Bolaños de la Cruz
¿DÓNDE SE MARCHARON LAS OLAS?
de Luis Antonio Bolaños de la Cruz
Ignotus 2022

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Artículos

En preparación

Cuento

En preparación

Firmas
No más héroes
por Francisco José Súñer Iglesias

Toda historia, toda aventura, necesita un héroe. Un personaje sobre el que pivote la narración y le de sentido, protagonizando y sirviendo como enlace entre las diversas situaciones que el autor decida plantear y que sirva de referente moral para ubicar al resto de los personajes.

Desde los héroes mitológicos, los héroes han sido ejemplos a seguir. Esa es quizá, más allá de sus actos, su principal característica. El héroe tiene un marcado sentido educativo, los héroes no nacen, a los héroes se les crea. A partir de situaciones extraordinarias, un comportamiento en línea con las lecciones morales que se desean impartir, hacen sus actos grandiosos hechos épicos, dignos de ser narrados e imitados.

Eso implica que el héroe se convierta en un personaje idealizado, casi perfecto, que encarna las virtudes y fortalezas que se quiere extender a sus admiradores.

Hay quien ha experimentado con historias corales en las que el protagonismo se reparte entre varios personajes más o menos interesantes, pero eso funciona de forma un tanto peculiar, aunque varios de esos personajes posean o compartan naturalezas y cualidades heroicas, lo habitual es que sean uno, o dos a lo sumo, los lideren el grupo y sobre los que recaiga el peso de la historia.

Porque el liderazgo es otra cualidad heroica. El héroe no solo es capaz de arrostrar grandes peligros y salir con bien de situaciones difíciles, también hará que los suyos sorteen con igual fortuna esos apuros. Ligada al liderazgo es la asunción de responsabilidades, el héroe será el primero en enfrentarse a las dificultades, analizar los pros y los contras de sus decisiones y tomar la que con más probabilidades le hagan salir con bien.

Los héroes también tienen una capacidad de sacrificio sin límites, sin ella sus hazañas quedan bastante deslucidas, eso les convierte en temerarios, desprecian hasta cierto punto su vida para, desde el puro altruismo, beneficiar a terceros conjurando los peligros y amenazas. Eso supone, además, que sienten una gran empatía por el prójimo, no les importa quienes sean o de donde provengan, el héroe asumirá su protección cuando se vean amenazados.

El héroe también tiene un algo de trágico, su sacrificio implica que prescinde de las cosas que acomodan al hombre común, incluso puede llegar a recibir el desprecio de sus protegidos si los valores de pureza moral exigidos no son completos y adecuados.

Llegamos entonces a la relativización del héroe. Todas esas cualidades y virtudes, la confianza en si mismo, la rectitud moral, el liderazgo, la capacidad de sacrificio, el altruismo, la entrega, no se consideran como tales virtudes, y si se desprecian para destacar rasgos particulares o, como se ha apuntado, inhabilitar el todo por un defecto puntual.

Así, un héroe moderno puede ser pusilánime y literalmente egoísta, no haber conseguido un beneficio claro para nadie más que para si mismo, y a veces ni eso, siempre que la dificultad sorteada se considere una imposición imaginaria y de difícil definición.

Un héroe moderno, tras su cuestionable hazaña, y desde una moralidad más que mal entendida, podrá imponer su propio punto de vista sin que ello implique la menor discusión por parte de los beneficiados.

El héroe moderno no necesita ser triunfante, el mero hecho de luchar contra dificultades más o menos reales y enemigos más o menos imaginarios basta para conferirle la condición heroica. Incluso habrá palmeros que se lo hagan saber con gran entusiasmo.

Al héroe moderno no se le va a pedir responsabilidad alguna sobre los actos, o los perjuicios que éstos supongan el ya ha cumplido con la misión de enfrentarse al grave problema y será a su vez problema de quien le siga responsabilizarse de las consecuencias.

Así se va destruyendo a la figura del héroe, banalizando la categoría de sus hazañas y elevando al rango heroico sucesos nimios, sin calado real pero muy alineados con cierta moralidad a la moda.

Nos quedamos entonces si héroes reales. Solo figuras vulgares que sin casi esfuerzo ni sacrificio no se han beneficiado más que a si mismos.

Francisco José Súñer Iglesias es administrador del Sitio de ciencia-ficción
Big Gun
por Antonio Santos

La persecución del individualista

El estudio de la función histórica del héroe, estampa del individualista, muestra que debe presentar un ejemplo. También brindar esperanza. Ilusión. El héroe surge de conflictivos momentos complicados, durante la opresión sobre todo. Idealiza al ser humano (masculino, femenino) e insta a mejorar, al tiempo que su aura semidivina le hace inalcanzable. Empero ahora toca analizar su futuro.

Por lo común, un héroe no es un sujeto vestido con más/menos colorido. O uniforme bizarro. Es un cachas, o tiene una inteligencia superior que le permite resolver dificultades obteniendo éxito, justicia, la esperanza de un prometedor Mañana-Mañana. En la realidad, es alguien (macho o hembra) a quien repentina crisis saca de sí lo mejor, siendo más valeroso, generoso, facilita esa esperanza de la que andamos todos escasos ahora. Una persona vulgar a la que destaca la irregularidad.

Sin embargo, tratamos lo grandioso y fantabuloso. Los Flash Gordon o Mad Max, John Carter o Snake Plissken. Gente que sabemos no existe (o no así) aunque sacian algo de nuestro interior ceñido al primitivo estímulo de la adoración a un ser superior, forjador de todas las cosas, terrenales o celestiales, con apetitos más/menos carnales (estilo ZEUS).

El ancho mundo actual padece la revolución feminista (designan). Está trastocando el culto al mito. Coloniza todos los ámbitos del ocio. Donde quizás más se palpe es el cine. Censura a los culturistas robotizados o que blandieron espadas atlántidas por mor de pretendidas conductas que sólo bullen en la pútrida mente de unos pocos que, por desgracia, encontraron un poderoso altavoz y un légamo de seguidores desnortados que les corean... hambrientos de un ideal, un líder, héroe. Gente sin amor propio real.

Aprecio que el cínico iconoclasta individualista Plissken, perseguido por un absolutismo ultraconservador, ahora desaparecerá por orden de ¡una fuerza progresista intolerante! ¿Causa? Resuelve cosas a su manera. Tiene ideales o principios incorruptibles los cuales sabe son correctos. No persigue poder, gloria. Sólo que las cosas se hagan bien. A su modo. Su brújula moral no sufre variaciones. Apunta adonde debe, siempre.

Plissken, paradigma a voleo, no comparte. No es diverso. No está por el conglomerado de las orientaciones sexuales. Es un tío, hecho y derecho, que sabe cuándo decir, como Judge Dredd, aquí acaba la tontería. Es ficción que se nutre de esos principios. Nosotros lo sabemos. Cumple un factor de catarsis.

Mas parece que lo ignora el cine actual (ejemplo del ocio en general). Está no por contentar, distraer, o hacer función social moralizante. Hollywood se ha convertido en una adoctrinadora máquina misándrica, como Johnny Deep puede constatar. Legiones de peleles eunucos la lubrican con su fanatismo. ¿Resultado? Carreras arruinadas. Vidas perjudicadas por una injusticia más. Es la era del FemeMcCarthysmo.

Amamos esos héroes íntegros/de una pieza, irreductibles (como el terco Dredd) porque afrontan las adversidades que nos doblegan manteniéndose firmes. Su brújula apunta adonde debe. La nuestra, por desgracia, varía, aplastada por cúmulos de circunstancias o complejos que nos niegan hasta preguntarnos: ¿Qué haría Riddick ahora?.

Los tíos duros, a lo John Wayne, que resuelven cosas, son despreciados hoy. Les designan machistas misóginos de repelente paradigma. Los ametralla una hueste de liberales de limusina desde sus rosáceos despachos para mostrar adhesión con causas que, en su interior, abominan. Todo, no obstante, por miedo a ser acribillados...

Por el bando rosa la cosa no va mejor. Las Ripley o Beatrix Kiddo, ejemplares per se, mutan a misándricas desesperadas por cumplir el dogma. Destrozan las películas donde salen (confirma la Trilogía Patética); guerreras que, cuanto más hacen, es imitar abominados patrones masculinos. Ves el engaño. La parodia. La estafa. Ni son femeninas. Sino algo de exiguas curvas (no sea caigan en lo de la cosificación) disparando un arma de quince kilos y brutal retroceso que siega, como Rambo, arrozales infestados de sanguijuelas que no se pegan a su piel.

Habrá atléticas capaces de hacer esa proeza. Mas, como pasa con el hombre, ni son tantas ni tan dedicadas. ¿Qué tenemos, pues? Copia del exterminador masculino. No algo genuino (Ripley).

Porque, caveat lector, quien ve a Angelina Jolié de Lara Croft no analiza su emulación de Indiana Jones, sino que la tía rebosa erotismo por doquier; ella lo sabe, posee esa atracción magnética, una sexualidad castrante incluso, y la explota a su favor.

Una Lara Croft neumática, destinada a mujeres, ¿qué mensaje manda? ¿El del empoderamiento femenino de marras, o colma sáficas fantasías? Debe verse así. El cine se llena de varones que quieren ver una tía buena prieta en látex por impulsos naturales. Por ocio. Punto. Dudo esa imagen convenza a la mujer convencional.

Si todo es cine misándrico (porque el feminismo murió), ¿quién irá a las salas? ¿Cuántas escuálidas copiando a Joe Hallenbeck diciendo sandeces antimasculinas sexistas como las voceado por la estrafalaria gurú Oprah Winfried puede soportar Hollywood estrenar antes de quebrar?

Persiguen al (masculino) héroe íntegro en virtud a su resistencia. Su no venderse a las modas o mariconadas de turno. El mundo diverso de los niños con faldita (pronto oiremos que es actitud machista que el hombre lleve pantalones) que están diseñando en laboratorios progresistas de ingeniería social paritaria no puede dejar sueltos sujetos íntegros por ahí, porque miedo a su fortaleza anímica... la cual envidian en secreto.

El último cabronazo ha sido Riddick. No ha habido nadie más. Hasta su franquicia de los coches supersónicos cede espacio a un protagonismo femenino rampante que, de no mediar esa sórdida política, nos hubiera sido tan natural como aceptable.

El misandrismo emasculador incuba al héroe-junco. Sin criterio, credo, consistencia. Voluble en su sexualidad. Hoy dirá lo que mañana desdecirá. Su fortaleza consiste en agradar, no defender valores necesarios para proteger la Sociedad.

Bonnie Tyler preguntó dónde estaba el héroe de manos de Hércules; afirmó Tina Turner que no necesitábamos otro héroe. Ha acertado. Más: no es que no lo necesitemos; ¡no se quieren! Incitan valores (mérito, esfuerzo, familia, patria, honradez) incompatibles con una Sociedad-junco obsesionada con las etiquetas progresistas. Les permite, al aplicarlas, excluir más deprisa, sin remordimientos, a los contracorriente. Los infatigables. Los intocables individualistas que se mantienen like a rock en sus trece, dixit Bob Seger.

© Antonio Santos
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Antonio Santos es escritor e ilustrador y mantiene el blog Una historia de la frontera
Héroes tóxicos
por Luis Del Barrio

Estás tranquilamente viendo una serie, o una película, leyendo un libro, y no sabes muy bien porqué, el protagonista empieza a caerte mal. Tiene carisma, personalidad, altos valores éticos y morales, resuelve los problemas con asertividad y prontitud, pero... algo no cuadra.

Esa asertividad es más bien territorialidad, los valores éticos son rígidas normas de naturaleza bastante intransigente, el carisma es en realidad arrogancia y la personalidad es sencillamente cabezonería.

Bien, lo has descubierto, estás ante un héroe tóxico.

Si además de todo esto no tienes muy claro que nuestro héroe sea nocivo para sus semejantes, en cuanto pronuncie las palabras hacer lo correcto tendrás la seguridad que se trata de uno de esos personajes que más vale tener muy lejos de ti. No hará lo necesario, o lo oportuno, o lo acertado, o lo indispensable, no, hará lo correcto, y desde ese mismo momento sabemos que múltiples desgracias caerán sobre sus allegados y, pese a todo, finalmente será perdonado porque fracase o no, habrá hecho lo correcto.

Los guionistas no parecen darse cuenta que llegado a un punto tanta perfección en un héroe acaba por desgastarle, máxime en estos tiempos modernos en los que las consecuencias también se miden. En los buenos y viejos tiempos, Superman podía arrasar media Metrópolis si con ello atrapaba al supervillano de turno, Batman podía salir ileso de una ensalada de tiros siempre y cuando el Joker acabara en Arkham. Pero con el tiempo nos abrieron los ojos, alguien se dio cuenta que los destrozos de Superman implicaban cifras millonarias en reconstrucción, o que la balasera de Batman contra el Joker había llevado a la tumba a dos docenas de honrados (¡ejem!) policías, y el terreno de los superhéroes empezó a cambiar, y con ello llegó otra moda igual de molesta, que era endosarles absurdas angustias existenciales. Pero no hablaré de eso aquí.

En la televisión, como todo es más estilizado, nos encontramos infinidad de estos héroes. En la serie Andrómeda, el capitán Dylan Hunt (Kevin Sorbo) metía a la tripulación en unos líos bastante desagradables solo por colmar su infinito ego, porque la Mancomunidad que perseguía refundar estaba más que acabada hacía siglos. En Kyle XY, el propio Kyle (Matt Dallas) navegando entre la ingenuidad y la testarudez se embarcaba en cruzadas personales que ponían en riesgo a toda su familia y seres queridos. No menos cargante era el matrimonio Bowman (Josh Holloway y Sarah Wayne Callies) de Colony, que igualmente se complicaban la vida arrastrando a sus hijos aventuras imposibles, si bien los muchachos también eran expertos en buscarse problemones por su cuenta. En Los 100, Clarke (Eliza Taylor) es otra especialista en arrastrar a todos sus amigos y compañeros hacia aventuras descabelladas, a las que éstos le siguen con perruna fidelidad. Juliana Crain (Alexa Davalos) de El hombre en el castillo, igualmente hará de su capa un sayo sin importarle las consecuencias de sus actos ni a quien ni como perjudique.

Pese a todo, hay guionistas más o menos inteligentes que se dan cuenta cuando se han pasado de rosca, y así en Colony, a los Bowman se les termina endosando una buena depresión y profundos problemas familiares cuando se dan cuenta de donde les ha llevado su mala cabeza. A Clarke Griffin también le pasan factura sus actitudes pasivo-agresivas cuando sus amigos y allegados van soltando lastre y arrinconándola hacia una soledad angustiosa. En definitiva, intentos de hacer a los personajes más humanos y reales.

¿Y qué decir de los niños? Ver aparecer un niño o adolescente implica catástrofe segura. Los Bowman son paradigmáticos al respecto, y no hay suficiente papel en el mundo para hacer una lista de niños que por imprudencia, o simple inconsciencia, ponen en peligro a todo el que se les acerque. En vez de tomar ejemplo de la Newt (Carrie Henn) de ALIENS, se dedican a soltarse de la mano y lanzarse a buscar su peluche favorito en plena invasión alienígena, lo que lleva a que media docena de curtidos comandos bien adiestrados pasen a mejor vida cuando, precisamente, el héroe tóxico de turno decide ir a rescatar al pequeño irresponsable.

Por si acaso, aléjese de los héroes tóxicos y aleccione a sus hijos en el silencio y la ocultación, de lo contrario puede acabar muy mal.

© Luis Del Barrio
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Luis del Barrio es colaborador habitual del Sitio
Aquellos héroes de antaño
por Antonio Quintana Carrandi

No es que uno esté totalmente de acuerdo con aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor pero, en lo que a la ciencia-ficción se refiere, el dicho popular se me antoja bastante acertado. Hoy se suele asumir que Flash Gordon, Buck Rogers y muchos otros de la época clásica, descritos como tipos de una pieza, sin fisuras ni dobleces, honrados a carta cabal y siempre dispuestos a sacrificarse en aras de la justicia y la verdad, respondían a un estereotipo heroico falso. Puede que fuera así, pero muchos aficionados a la science fiction, entre los que me cuento, preferimos con mucho a esos héroes con principios y valores firmes, que a los macarras o, mucho peor aún, los pusilánimes políticamente correctos que últimamente pueblan novelas, largometrajes y series televisivas de nuestro género.

La figura del héroe arquetípico ha resistido, hasta hace relativamente poco tiempo, los embates de los adalides del relativismo moral que, desde unas décadas acá, han ido socavándolo todo para implantar sus ideas. La patulea políticamente correcta ha metido sus pezuñas no sólo en la ciencia-ficción, sino en cualquier otro género literario y cinematográfico. Y así, nos encontramos con que, sobre todo en las series televisivas actuales, tanto de ciencia-ficción como de cualquier otra temática, casi siempre hay un personaje que es gay, lesbiana o trans, tiene unos problemas existenciales tremendos y está lleno de dudas de todo tipo. Eso aparte, parece haber una obsesión compulsiva, que haría las delicias de Sigmund Freud, por la inclusión y la paridad, por dar protagonismo, aunque no venga a cuento y a la historia que se quiere narrar le siente como a un Cristo un par de Colts Peacemaker y un sombrero Stetson, a las mujeres y a las supuestas minorías étnicas.

En principio, eso es adecuado. La sociedad va evolucionando y es lógico que eso se refleje en las obras de ficción. En ese aspecto, mi amada Star Trek (me refiero a la serie original) fue pionera, pues Roddenberry insistió en incluir en su producción un elevado porcentaje de presencia femenina y, además, dio a algunos actores negros y asiáticos la oportunidad de interpretar papeles relevantes, algo nada común en la televisión americana de los años 60. Tras la revelación de la homosexualidad de George Takei, que encarnaba a Ikaru Sulu, la serie web amateur Star Trek: The News Voyages/Phase II, incluyó, supongo que como homenaje a Takei, el personaje del alférez Peter Kirk, sobrino del capitán y gay.

Pero lo que se sale de madre es que, en aras de una supuesta modernidad, se alteren los más elementales esquemas literarios, cinematográficos y televisivos, que han funcionado a la perfección hasta ahora, para meter con calzador no sólo argumentos inspirados por la corrección política más recalcitrante, sino a representantes de los colectivos que los adalides de esa perniciosa ideología pretenden promocionar, con vistas a llevar a cabo el experimento de ingeniería social con el que llevan décadas soñando.

En los últimos tiempos, gracias a las plataformas digitales, hay más series de ciencia-ficción que nunca. A nivel estético, la mayoría son poco menos que perfectas. Pero sus guiones semejan haber sido escritos no por guionistas profesionales, sino por propagandistas de las chorradas de género y génera; del pacifismo estulto y cerril (léase cobardía pura y dura); de la homosexualidad más entendida como opción política que sexual, que también; del feminismo irredento, que le lleva a uno a sospechar que, en realidad, esas supuestas feministas no son tales, sino que, simplemente, odian ser mujeres y por tanto la condición femenina de las demás... Y así, hasta el infinito.

Y cuando alguien se atreve a presentar un héroe como los de antes, bien plantao y echao palante, un tipo con las ideas y las prioridades claras, que no duda en defender con decisión aquello en lo que cree, y heterosexual sin absurdos complejos por más señas, se le acusa de haber creado un personaje reaccionario y ser, por tanto, un fascista él mismo.

Por suerte, todavía quedan en la ciencia-ficción personajes como los de antaño, hombres muy hombres y mujeres orgullosas de serlo. Pero están en franca minoría frente a esa legión de advenedizos, social y sexualmente ambiguos, que se van imponiendo sobre todo en series y películas del género.

Por eso quiero romper una lanza en favor de la legión de héroes clásicos de la ciencia-ficción, que abarca desde los ya citados Gordon y Rogers, hasta el Neo de THE MATRIX, pasando por el Taylor de EL PLANETA DE LOS SIMIOS (la de 1968), el Neville de EL ÚLTIMO HOMBRE VIVO, o el Han Solo de STAR WARS. Por cierto, que hace poco escuché a una simpatizante de Unidas Podemos definir a éste último como un machista asqueroso. De traca, vamos. Además, la ciencia-ficción cinematográfica ya tiene su heroína icónica en la sin par Ripley de la saga ALIEN, una mujer de armas tomar que, a pesar de no tener nada que envidiar a los héroes de acción masculinos, resulta tremendamente femenina. Por no hablar de la dinámica Alice Abernathy de RESIDENT EVIL.

Por lo anteriormente expuesto, y sin que ello signifique que menosprecie todo lo que se hace hoy en el ámbito de la ciencia-ficción, me declaro un firme admirador de aquellos héroes de antaño, que defendían principios y valores atemporales, que son la base más sólida de la civilización humana.

© Antonio Quintana Carrandi
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Antonio Quintana Carrandi es colaborador habitual del Sitio
Kadir el árabe, un héroe de radio
por Dixon Acosta Medellín

Esta convocatoria, me permiter realizar un ejercicio de memoria que rescata un lejano recuerdo. Los primeros héroes de ficción no me llegaron por el sentido de la vista, sino por el oído.

En los años setenta, en Colombia, la radio era todavía el medio de comunicación más importante y diversificado, la televisión no conocía el color y se reducía a dos canales comerciales y uno institucional, específicamente de orden cultural y educativo (el cual afortunadamente todavía se mantiene), aunque paradójicamente no necesitábamos más, comparados con los cientos que hoy nos rodean. La radio tampoco tenía color, pero contaba con un elemento fundamental, la imaginación del oyente.

La radio era el medio informativo y recreativo por excelencia, que funcionaba las 24 horas del día. Comenzaban a conformarse las grandes cadenas nacionales, con decenas de emisoras independientes que se resistían a desaparecer, cada uno de los mil municipios colombianos contaba con emisora local, pero muchas de ellas fueron uniéndose a conglomerados como CARACOL (Cadena Radial Colombiana), RCN (Radio Cadena Nacional) y TODELAR (acrónimo de los apellidos de sus fundadores Tobón de la Roche).

El impacto de la radio, era un fenómeno común a toda América Latina y dio origen a un género literario-auditivo, si pudiéramos llamarlo así, las radionovelas, iniciándose en Cuba, con argumentos melodramáticos, fueron ampliando el espectro, hasta llegar al universo de las aventuras, en donde aparecieron los primeros héroes ficticios de origen latinoamericano, algunos de los cuales fueron plasmados en historietas, producidas fundamentalmente en México y aparecieron editoriales especializadas en cómics como Editora Cinco en Colombia, que produjeron decenas de historietas para el público latinoamericano, en el caso de Editora Cinco, publicaba para el mercado de buena parte de América Latina. Una de mis historietas preferidas de la editorial, fue Starman, el Libertario, un héroe en el género de ciencia-ficción, pero de este hablaremos otro día.

Los que éramos niños latinoamericanos en los años setenta, no estuvimos tan influenciados por los súper-héroes estadounidenses, o al menos aquellos no eran los únicos. Superman, Batman y el Hombre Araña compartían escenario y en ocasiones francamente eran superados por exóticos colegas como Kalimán, el Hombre Increíble, Tamakún, el Intocable, Arandú, el príncipe de la selva, Juan Sin Miedo, José, el Valiente (en Venezuela, le conocían como Martín).

Muchas veces, en el caso colombiano, los libretos se compraban a Cuba o México y las historias se transmitían con producción y actores nacionales. Recuerdo claramente, que todos los días a las 5:00 pm, era religioso sintonizar a Kalimán, nadie se perdía sus aventuras. Mi tía Ana era fanática de la radio, así como de las novelas escritas, me gustaba acompañarla, mientras ella hacía sus labores domésticas, escuchando aquellos relatos fantásticos, luego leería sus novelas.

Un elemento interesante que tenían las historias de estos héroes, es que si bien sus autores eran latinoamericanos, los personajes provenían de sitios lejanos y exóticos, del Asia o del Medio Oriente, posiblemente así se evitaba caer en problemas con algunos gobiernos locales, pues una característica general era que estos héroes buscaban reivindicaciones sociales, luchaban por la libertad, la justicia social, en defensa de los pobres y oprimidos. Hablamos de una época, en que habían varias dictaduras gobernando en América Latina.

Mi héroe favorito de la radio fue Kadir, el árabe, lo interesante es que yo desconocía su origen colombiano. Se trataba de un pirata bueno, cuyas aventuras transcurrían en el Mar Caribe, especialmente en Cartagena de Indias, ciudad soñada por novelistas y cineastas, por tantos relatos heroicos, condimentados por la piratería, la inquisición, la lucha por la independencia.

Kadir era un misterioso justiciero que combatía a Gonzalo De Monteverde, un gobernador corrupto y despótico, quien con un esbirro temible por su crueldad, Álvaro De Almagro, jefe de la guarnición militar, abusaban de la población, la historia de aventuras, tenía un componente romántico, pues Kadir estaba enamorado de Yolanda De Monteverde, hija del gobernador, lo cual complicaba y al mismo tiempo, enriquecía el argumento.

Mucho tiempo después supe que Kadir era la creación del escritor colombiano Fulvio González Caicedo, quien fue destacado guionista para la radio, especialmente para Todelar, la primera cadena nacional, aunque sus dueños rechazaron esa identificación, denominándola Circuito Radial, nacida en los años sesenta, gracias a los hermanos Jaime y Bernardo Tobón de la Roche, quienes iniciaron con una pequeña emisora en Cali, hasta llegar a tener más de cuarenta frecuencias en todo el país.

Todelar se preocupó por ser un medio de comunicación serio, creíble en materia de noticias, pero también creativo e imaginativo, en donde primaba el talento de quienes llegaban a trabajar allí. Todelar era la cadena rebelde, siempre tuvo su sede central en Cali, mientras que Caracol y RCN, se situaron en Bogotá, lamentablemente problemas internos y presiones externas, fueron afectando la empresa, muchos de aquellos profesionales radiales, formados en Todelar, fueron a la competencia y la televisión que desde los años cincuenta, venía extendiéndose, terminó por dar un golpe fundamental, la calidad fue despareciendo, hasta llegar a un triste declive. Es preferible, recordar cuando Todelar reinaba y Kadir, el árabe, cabalgaba en las salas de los hogares.

Fulvio González Caicedo, no solo era guionista de diversos seriados radiales, también fue actor radial y llegó a protagonizar varias de sus obras, siendo muy cercano a Bernardo Tobón de la Roche, dueño de Todelar, ayudó en el diseño gráfico del logo de la compañía, un lorito con audífonos, imagen que acompaña este artículo. Sea el momento de hacer un homenaje a esos escritores radiales, que fueron desapareciendo silenciosamente, a medida que surgían otros medios de comunicación consagrados a lo visual.

Kadir, me dio una satisfacción posterior, pues inspirado en el personaje, hace muchos años, escribí un breve relato que recibió una mención en un concurso de cuentos sobre el tema de la radio. Lo titulé EL ECO (para los interesados lo pueden leer aquí, en publicación de Letralia, sitio especializado en letras hispanoamericanas: https://letralia.com/110/articulo01.htm).

La verdad, como plasmé en el relato, hay ocasiones, en la cual sigo escuchando el eco de las historias de los héroes de la radio, los primeros que conocí. En el caso de Kadir, el árabe, gracias a que nunca tuvo versión en el cómic, cine o televisión, lo sigo viendo e interpretando en el teatro de la imaginación.

© Dixon Acosta Medellín

En Twitter todavía escucho ecos de la radio como @dixonmedellin. Créditos
Dixon Acosta es diplomático, escritor y colaborador habitual del Sitio
El último héroe
por Armando Parva

Pasamos por una época en la que se pretende deconstruirlo todo, desmontarlo en sus piezas más pequeñas, eliminar las que sobran y volver a montarlo al gusto del ingeniero de turno desechando elementos que han funcionado durante milenios.

Es una lástima porque muchas de esas piezas que sobran son los viejos valores sobre los que se ha construido la sociedad en la que nos hemos desarrollado, y que por mor de no se sabe muy bien que modas sociológicas e ideológicas han sido calificadas como tóxicas.

Por fortuna, siempre surge un último héroe que retoma todos esos valores y los vuelve a poner donde nunca deben moverse: dominante pero lógico, agresivo pero prudente, valiente pero analítico, orgulloso pero inteligente, directo, dinámico...

Como un soplo de aire fresco, y si tenemos en cuenta la vorágine deconstructiva en la que está inmersa la empresa, la Disney nos ha ofrecido a Mando, el mandaloriano, un remedo galáctico de Clint Eastwood en los tiempos en los que estaba a las órdenes de Sergio Leone.

Mando es el típico misántropo al que le gusta trabajar solo y rehúye, en lo posible, el contacto humano. En parte la filosofía de su pueblo, los mandalorianos, así lo exige, el aislamiento que implícitamente les impone la prohibición de mostrar su rostro ha quedado interiorizado. No obstante, la intimidad que reclama para si no es óbice para que vaya demostrando capítulo a capítulo su empatía, su lealtad, y su ética. Cuando descubre cual es la naturaleza de su encargo, e intuye sus implicaciones, no duda en alterar el signo de su misión. Por supuesto, eso disgusta al cliente y atrae las iras de los Imperiales.

Tenemos pues a un individuo marginal que, pese a todo, ha sido capaz de ser un visionario y de forma enérgica hace aflorar la formación ética que le han inculcado sus mayores. Recordemos que se gana la vida como cazarecompensas despiadado, sin dejar por ello de profesar una lealtad a toda prueba hacia los suyos.

Mando se deja guiar por esa ética y juzga como innobles las intenciones de sus patronos, no le importa por tanto romper un contrato que le parece perverso. Eso implica que las dificultades y peligros se acumulen a su alrededor, y para salir de ellas no desprecia ninguna ayuda que se le cruce por el camino.

Supera así sus miedos: odia a los androides y duda sobre la conveniencia de la compañía de IG-11, pero acaba tolerándolo por una simple cuestión de practicidad. Su temperamento solitario le hace desconfiar de Cara Dune, pero cuando conoce sus capacidades no duda en dejarse acompañar por ella en su aventura. Incluso perdona a Greef Karga, su agente, por haberle hecho un encargo tan despreciable, algo de lo que Greef, una vez puesto al día, es también consciente uniéndose a él en la causa común.

Finalmente, el silencioso y solitario Mando se ha convertido en un líder, uno de esos héroes arquetípicos, honestos, fuertes, templados, capaces de enfrentarse a situaciones injustas que precisan actuar con contundencia.

Hay otra cuestión que no hay que desdeñar: si exceptuamos a los tristes habituales, la serie ha sido mayoritariamente celebrada. La razón es simple: se ensalzan valores claros y sólidos, nada de múltiples facetas que distorsionan innecesariamente la visión de un mundo ya de por si complejo. Se recurre a lo esencial, a conceptos que no cambian en milenios, servían hace dos mil años y servirán dentro de diez mil: fuerza y honor.

Mando es, en definitiva, el último héroe, nuestro último héroe, quien quiera ver en ello toxicidad solo puede hacerlo desde un prisma retorcido y delirante.

Esperemos que no sea realmente el último.


Notas

Algo que incluso viene originado por meras cuestiones técnicas: https://www.youtube.com/watch?v=FOxUAMuBtMM.

© Armando Parva
Créditos
Armando Parva es colaborador habitual del Sitio
Héroes desonocidos
por Mario Guinea Díaz

Hace tiempo leí en algún sitio un refrán inglés que venía a decir algo así como que Para ser un héroe basta un minuto, pero para ser honrado hace falta toda una vida. Sin embargo, la realidad es más complicada. Lo que permite al héroe realizar, en el momento oportuno, su acto de heroísmo son una serie de cualidades morales y de otro tipo que a él, también, le ha llevado toda una vida mantener. En cierto modo, un héroe es una persona honesta tan cabezota, tenaz y poco adaptable que ha sido capaz de mantener su honestidad y su sentido de la justicia contra viento y marea, de modo que, cuando ha llegado el momento, ha sido capaz de comportarse como debía, y no como razonablemente debería haberlo hecho.

En mi opinión, un héroe es fundamentalmente una persona capaz de defender una causa que él cree justa, arriesgando para ello, si es preciso, su propia vida. Es cierto que hay héroes que están equivocados y, al menos durante un tiempo, defienden una causa que es obviamente injusta, y sin embargo no por ello dejan de ser considerados héroes (por los que piensan como ellos, al menos). Por eso, una segunda característica importante en un héroe es la sabiduría: al menos la necesaria para saber distinguir una causa justa de una injusta. Esa distinción no siempre es fácil, y depende de los valores sociales imperantes. Por eso puede suceder que una persona que es un héroe para cierta gente sea un ser malvado para otros. Por ejemplo, Ender Wiggin, ese pequeño bastardo que casi acaba con todos los insectores del mundo mundial: ¿Fue Ender un héroe, o un malvado genocida? Pobrecito, Ender. Fue engañado y manipulado. Era sólo un niño cuando sucedió todo aquello. Le faltaba experiencia. Con más experiencia, Ender lo hubiera descubierto todo, se habría librado de sus manipuladores y habría salvado a los insectores y a la Humanidad a la vez.

Mi héroe favorito fue durante un tiempo Flash Gordon, abriéndose paso a puñetazos por un planeta desconocido, enfrentándose al malvado Ming, resistiéndose valientemente a los deseos de Aura, la hija de Ming (¡será estúpido! pensaba yo, a veces), haciendo amigos entre los hombres león y cruzando las tierras habitadas por criaturas cada vez más extrañas como los hombres halcón o los hombres tiburón. Pero Flash Gordon es un héroe de cómic. ¿Hay héroes así en las novelas de ciencia-ficción?

Dejaré que otros contesten a esa pregunta y hablen de los grandes héroes de la ciencia-ficción. Yo, en cambio, me dedicaré a recordar a algunos héroes poco conocidos, en los que quizás no haya reparado nadie, pero que merecen como el que más el reconocimiento de los lectores.

Cerne Obrien (MONUMENTO, Lloyd Biggle Jr., 1974)

Cuando los desarrolladores de la Federación Galáctica desembarcaron en Langri, un planeta de exuberante belleza y temperatura ideal, decididos a convertirlo por entero en un inmenso parque temático lleno de hoteles de cinco estrellas, los nativos consiguieron frenarles gracias al brillante Plan elaborado por un solo hombre, un antiguo prospector cuya nave había naufragado años antes en ese planeta: Cerne Obrien. De origen humilde, siempre necesitado de dinero, Cerne sin duda supo reconocer enseguida el enorme potencial económico del planeta; sin embargo, llegó a amar a los nativos y su sencillo modo de vida y, con inteligencia y tenacidad, consiguió librarles del triste destino que les esperaba.

Si en el Planeta Tierra... No, sin llegar a tanto... Si en Huelva, donde vivo, hubiera habido algún Cerne Obrien, los inmensos pinares que antes bordeaban toda la costa seguirían allí, en vez de haber sido sustituidos en muchos lugares por campos de golf y urbanizaciones. Claro que los campos de golf y las urbanizaciones tampoco están mal. En fin, como decía al principio, eso del heroísmo es algo un poco ambiguo. Para los indígenas Cerne fue un héroe, pero los empresarios de la Federación Galáctica sin duda le verían como un malvado estúpido sin ninguna visión comercial.

Benjamin Allan Denison (LOS PROPIOS DIOSES, Isaac Asimov, 1972)

Cuando Pete Lamont (otro de los héroes de la novela) descubre que un efecto colateral indeseado de la Bomba de Electrones del doctor Hallam puede ser nefasto para el futuro de la Humanidad, nadie le cree. El doctor Hallam es toda una personalidad y tiene demasiada influencia. Su Bomba de Electrones proporciona energía ilimitada a bajo coste, algo a lo que nadie quiere renunciar. Pete Lamon no se rinde, y un oscuro parafísico, Benjamin Allan Denison, empieza a investigar el tema, encontrando por fin la solución: una bomba similar, la bomba-cosmeg, que neutraliza los efectos de la Bomba de Electrones. A base de trabajo constante e inteligente, luchando contra la opinión pública y contra el orden establecido, Denison consigue así salvar a todo nuestro planeta, si bien el mérito se lo lleva, no del todo injustamente, Lamont. Sirva este pequeño texto para reivindicar el nombre de Benjamin Allan Denison, héroe desconocido, prototipo del héroe científico típico de muchas novelas de ciencia-ficción.

LOS PROPIOS DIOSES es una excelente novela, ganadora de los premios Hugo, Nébula y Locus. Para mí es lo mejor de Asimov, aunque sea quizás menos conocida que su trilogía de La Fundación y YO, ROBOT. Es una novela brillante, llena de heroísmo silencioso y de lucha obstinada y tenaz por la verdad. Los extraterrestres de esta novela son de los más logrados y originales con que me he tropezado nunca. Ellos también tienen su héroe, Estwald, que salva a su especie de la extinción, si bien está a punto de desencadenar la extinción de la nuestra.

Ivette Deladrier. (TROPAS DEL ESPACIO, Robert A. Heinlein, 1959)

Los Rufianes de Rasczak habían descendido sobre uno de los planetas de los Huesudos y habían destrozado unos cuantos edificios. No era propiamente una batalla, sino sólo una demostración de fuerza, pero había, de todos modos, cierta confusión. Llegado el momento de embarcar en la nave de recogida, Johnnie Rico notó que faltaba uno de sus compañeros. Fue a rescatarlo y, como consecuencia, la nave despegó tarde, perdiendo el punto de reencuentro. Todos hubieran muerto si no hubiera sido por la Capitana Deladrier, que, sin tiempo para recalcular nada, a ojo, frenó su nave y volvió atrás para recoger a la lanzadera retrasada. Puede parecer fácil, pero Heinlein nos asegura que hacen falta unos buenos reflejos y un montón de conocimientos de matemáticas para hacer algo así, y yo le creo. Ivette Deladrier se preparó toda su vida para momentos así. Años de estudio, primero en el colegio, luego en el Instituto, y más adelante en la academia militar, hicieron posible, junto a su sangre fría y a su valor, que, en el momento decisivo, tuviera los conocimientos, la habilidad y la fortaleza necesarias para salvar a Rico, que de no ser por ella hubiera muerto en esa acción casi irrelevante, lo que hubiera obligado a Heinlein a buscarse otro narrador.

Cerne Obrien salvó un mundo y el estilo de vida de sus habitantes; Benjamin Allan Denison salvó la Tierra y posiblemente, de camino, un par de Universos; e Ivette Deladrier salvó al protagonista de una buena novela (aunque hay quien opina diferente; la novela ha sido tildada de militarista, machista e incluso fascista). Son esos héroes desconocidos que están ahí cuando hacen falta, luchando por hacer de este universo un lugar mejor, sin importarles si serán o no recordados por sus actos.

Para ser héroes no basta un minuto, como decía ese refrán inglés; hace falta estar preparado, y no dudar, cuando llega el momento, en hacer lo correcto.

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Mario Guinea es escritor
Aznares de una pieza
por José Carlos Canalda Cámara

Aunque la ciencia-ficción moderna es fruto de la suma de varias influencias, una de las más importantes, si no la que más, fue la de la literatura —y posteriormente también el cine— de aventuras a través sobre todo de los pulps norteamericanos, vivero de buena parte de los grandes escritores de su Edad de Oro.

No es de extrañar, por ello, que los tópicos genéricos de las novelas de aventuras dejaran su impronta en esta primera época del todavía naciente género de ciencia-ficción, entre ellos el del héroe de una pieza entendiendo como tales a aquellos protagonistas perfilados a golpe de cuchillo que, con un perfil esquemático cuando no lineal, se limitaban a embarcarse en los más inverosímiles fregados movidos por impulsos tan básicos como berroqueños masacrando enemigos, rescatando doncellas, buscando beneficios inmediatos y dejando la huella de su paso cual elefante en una cacharrería. Con el tiempo estos machos alfa se irían diluyendo frente a otros personajes más complejos y menos monolíticos, pero ésta es ya otra historia.

John Carter, Flash Gordon, Doc Savage, Conan, Superman y toda la retahíla de superhéroes, Han Solo, Richard B. Riddick, la teniente Ripley —cambió el sexo, pero no el arquetipo—, Neo, Terminator, Robocop... son, entre otros, los más conocidos. Pero, ¿tenemos héroes españoles? Pues haberlos haylos, aunque no sean ni tan numerosos ni tan conocidos.

El precursor patrio fue posiblemente Diego Valor, muy popular en su época, que contó con un programa radiofónico propio —la televisión todavía estaba por llegar— y una adaptación al cómic. Pero fue una excepción. Dado que la ciencia-ficción popular de la época se orientó mayoritariamente hacia los bolsilibros —los cómics españoles de ciencia-ficción, aunque los hubo, siempre fueron minoritarios— es allí donde tendremos que buscarlos, dándose la circunstancia de que en la mayoría de los casos, por predominar en estas colecciones los episodios autoconclusivos o, como mucho, las series cortas, era muy difícil que en esas circunstancias pudieran cuajar unos personajes que, por su propia naturaleza, precisaban una continuidad tal como ocurrió con cómics tan conocidos como El Capitán Trueno, El Jabato, El Guerrero del Antifaz o Roberto Alcázar, todos los cuales asumen sobradamente, cada uno a su modo, el arquetipo que estamos considerando... pero ninguno de ellos protagonizaba aventuras de ciencia-ficción aunque en ocasiones, como ocurre con el globo aerostático y otros inventos del Sabio Morgano que aparecen recurrentemente en las aventuras de El Capitán Trueno, la rozaran.

Pero tenemos la Saga de los Aznar, una treintena larga de novelas originales y casi otras tantas de la segunda época, una historia del futuro que tiene como espina dorsal los avatares de una dinastía, los Aznar, convertidos por los designios del destino en los adalides de la humanidad a través de los siglos. Y es un excelente ejemplo, aunque cuenta con características propias que la diferencian de los casos anteriormente citados.

Para empezar, lo habitual era que el héroe fuera siempre él en el sentido más literal de la palabra, aparentemente no sólo inmortal —por él nunca pasaban los años— sino asimismo inmarcesible, con independencia de cuanto pudiera durar su trayecto vital en el mundo editorial. En la Saga, por el contrario, sus protagonistas envejecen y mueren y también se reproducen, puesto que son reemplazados por nuevos miembros de la familia.

Fueron muchos los Aznar imaginados por su autor, el valenciano Pascual Enguídanos, y aunque no todos están revestidos de los ropajes heroicos, hay al menos dos de ellos que cumplen con creces los requisitos: Miguel Ángel Aznar de Soto, fundador de la dinastía, y su descendiente directo Miguel Ángel Aznar Aznar. Entre ambos abarcan dos terceras partes de la serie original con sus respectivos liderazgos, lo que permitió a Enguídanos trazar sus respectivas personalidades que, en esencia, son muy similares por no decir intercambiables y coinciden plenamente con el arquetipo de héroe que estamos considerando: íntegros —según los parámetros de la España de entonces— y sin fisuras, grandes guerreros y conductores de hombres y, sobre todo, con un claro convencimiento de estar predestinados a desempeñar tareas que iban mucho más allá de las exigidas al común de los mortales.

También tenían, claro está, sus pecadillos: eran soberbios cuando no ególatras, con una tendencia innata al autoritarismo —las cosas sólo iban bien cuando gobernaban ellos—, racistas —el alienígena bueno era el alienígena muerto— y, por supuesto, tenían meridianamente claro que el lugar natural de las mujeres era la cocina, por más que se tratara de la primera dama —habitualmente su esposa— o incluso la mismísima princesa imperial nahumita —uno de sus enemigos seculares— si se les cruzaba en el camino. No se lo reprochen a su padre literario; entonces las cosas eran así incluso en el mundo real.

Pero, y en esto se diferencian de los héroes al uso, también padecían y, en ocasiones, las llegaban a pasar canutas: derrotas humillantes, exilios desesperados, motines y rebeliones internas, destierros y persecuciones... y por si fuera poco morían, algo impensable en un héroe de manual. Y no eran muertes precisamente agradables: Miguel Ángel Aznar de Soto es atacado por un monstruo de silicio en el planeta Redención cuando él y un puñado de fugitivos habían llegado a él huyendo de la derrota que había convertido a los terrestres en esclavos de los thorbods, los alienígenas malvados de turno, aunque al reescribir la novela Enguídanos le indultó ocultando las circunstancias de su nueva muerte.

Todavía más espeluznante es el final de Miguel Ángel Aznar Aznar, salvado in extremis de un motín acabado en degollina de buena parte de su parentela. Tras una vida de continuas correrías por todo el universo conocido, acaba asesinado por su propia hija, la abyecta emperatriz de Nahum, de una manera atroz, con su cerebro trasplantado al cuerpo de un gorila. ¿Imaginan ustedes acabar de esta manera a cualquiera de los héroes anteriormente citados? Yo, ciertamente, no.

Son muchos más los Aznar que desfilan por las cincuenta y tantas novelas de la Saga, pero ninguno de ellos cumple con los requisitos heroicos tal como lo hacen los citados; los unos por su escasa relevancia en el conjunto de la narración, y los otros porque Enguídanos fue suavizando sus perfiles conforme corrían los años y España como país, y él como escritor, iban evolucionando. Esto se comprueba sobre todo en las nuevas novelas que escribió a mediados de los años setenta, donde algunos de los vástagos de la augusta familia exhiben unos comportamientos tan desinhibidos y poco heroicos que habrían escandalizado a sus rígidos y puritanos antepasados. Y ni siquiera esperó a que muriera Franco, ya que UNIVERSO REMOTO, la primera novela inédita que continúa a la Saga allá donde la dejara diecisiete años atrás, apareció en los quioscos varios meses antes de la desaparición del dictador. Los tiempos habían cambiado, y los Aznar también.

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José Carlos Canalda es colaborador habitual del Sitio
Los héroes de E. G. Burroughs
por Lorenzo Salgado

Edgar Rice Burroughs nació el 1 de septiembre de 1875, en Chicago, Illinois (durante muchos años vivió en el suburbio de Oak Park), cuarto hijo del empresario y veterano de la Guerra de Secesión Mayor George Tyler Burroughs (1833-1913) y de su esposa María Evaline (Zieger) Burroughs (1840-1920). Su segundo nombre procede de su abuela paterna, Mary Rice Burroughs (1802-ca. 1870).

En 1911, mientras trabajaba en uno de sus muchos empleos inestables y con poca remuneración, se dedicó a leer algunas revistas de ficción (denominadas popularmente pulp fiction, por el aspecto amarillento del papel barato con el que se imprimían). y decidió que él podía escribir relatos mucho mejores que los que aparecían en aquellas publicaciones. En 1929, declaró ... Si la gente paga por escritos putrefactos tales como los que he leído en algunas de esas revistas, yo podría escribir historias igual de podridas. Daba por hecho que, a pesar de que nunca había escrito un cuento, podía escribir historias igual de entretenidas y, probablemente, mucho mejores que las que tuve la ocasión de leer en esas revistas. Burroughs escribió su primer cuento, BAJO LAS LUNAS DE MARTE, para la revista All-Story en 1912. En 1914 publicó, ya en forma de libro, su primera novela de Tarzán.

Estos son sus héroes de ficción más famosos.

Tarzán de los monos

John Clayton III, Lord Greystoke, es el único hijo de una pareja de aristócratas escoceses abandonados en la selva africana a finales del siglo XIX tras el motín del barco en el que viajaban. Después de la muerte de sus padres, John es adoptado por una manada de grandes simios, los mangani, que le dan el nombre de Tarzán, que en el idioma de esos simios, significa piel blanca. Durante su infancia, los monos se sorprenden por el desarrollo tan lento del niño en comparación con el de sus hijos, Su padre adoptivo piensa que deberían matarlo o abandonarlo porque nunca llegaría a ser un simio completo y siempre dependería de su madre, pero gracias a la protección de Kala, su madre adoptiva, alcanza su madurez e iguala en fuerza y agilidad a los mangani y no tarda en convertirse un miembro destacado de la tribu gracias a su superior inteligencia (en su primera novela, Tarzán aprende a leer él solo, sin tener ni idea del lenguaje escrito y sin saber que algo semejante pudiera existir).

Su primer contacto con seres humanos se da cuando ya es adulto y entonces conoce a la que será su esposa, Jane Foster. En este período, aprende a hablar francés e inglés y visita el mundo civilizado, pero lo rechaza para volver a la jungla.

John Carter

La serie marciana es la segunda serie más extensa y famosa de Edgar Rice Burroughs, después de Tarzán. En ella se narran las aventuras de John Carter junto a otros guerreros y princesas en Barsoom, nombre que le dan sus habitantes al planeta Marte.

Aparece por primera vez en la novela UNA PRINCESA DE MARTE. Mientras estaba en el desierto de Arizona, como buscador de oro, el compañero de John Carter, James K. Powell, es secuestrado y asesinado por los nativos apaches. En un esfuerzo por salvar a su compañero, John Carter se ve él mismo perseguido hasta una cueva donde se encuentra a salvo ya que los indios no se atreven a entrar a causa de cierto tabú. De pronto, queda inexplicablemente paralizado (posiblemente por los humos en la cueva), temiendo por su vida.

Finalmente, no se sabe como hasta bien entrada la novela, consigue separarse de su cuerpo y es transportado a Barsoom.

Poco después de llegar a Marte, John Carter descubre que, a causa de la menor gravedad de Marte, su fuerza y agilidad han aumentado enormemente, puede dar saltos altísimos y levantar grandes pesos.

Allí se encuentra con los Tharks (hombres verdes), los Warhoons (hombres rojos) y con otras razas y civilizaciones.

Carson Napier

La Serie de Venus, es una serie de cinco novelas de aventuras, escritas entre 1934 y 1964 ambientadas en el planeta Venus; al que sus habitantes llaman Amtor. Estas novelas fueron publicadas en forma de serial en la revista pulp Argosy y luego editadas en forma de libro por Edgar Rice Burroughs, Inc. El personaje principal de esta serie es el aventurero Carson Napier. Su primera aparición fue en la novela PIRATAS DE VENUS.

Carson Napier es mitad británico y estadounidense. Nació en la India, donde aprendió la telepatía del gurú Chand Kabi. Cuenta su historia, a través de la telepatía, al propio Burroughs y supuestamente este se limita a transcribirla.

Carson Napier desea ir a Marte y emplea su tiempo y gran parte de sus propios fondos construyendo una nave para la aventura. Sin embargo, se olvida de calcular la gravedad de la Luna como factor de navegación y se ve impulsado hacia el Sol. Afortunadamente, la gravedad de Venus lo desvía y lo empuja hacia el planeta.

Aterriza en una gran isla de vegetación y pronto se da cuenta de que aún no ha aterrizado en la superficie de Venus, sino en una ciudad situada en las copas de los gigantescos árboles de un bosque del planeta.

Muy pronto es encontrado por la gente de Kooaad y es aquí donde se enamora de Duare, la hija del Jong (rey). Sin embargo, Duare no lo ama. Carson Napier tiene muchas aventuras en Venus mientras intenta salvar a su amada Duare y llevarla de regreso a casa con su padre, el Jong de Kooaad.

* * *

Las aventuras de Tarzán son una obra propia de su tiempo, con una visión colonialista de África. Una visión, en la que se presenta a los blancos como seres destinados a reinar sobre las demás razas del planeta, que estaba plenamente vigente en el siglo XIX y buena parte del siglo XX y que de haber sido escritas en la actualidad serían tachadas de racistas. Tarzán, además, es hijo de un noble, motivo por el cual Burroughs lo considera como destinado a gobernar, tanto a las bestias como a otros hombres. Tarzán lleva en sus genes la capacidad de gobernar, otro tópico de la época en que fue creado.

Tanto John Carter como Carson Napier adolecen de los mismos males que Tarzán, como él son héroes de su tiempo, hombres blancos que se adaptan perfectamente a un hábitat extraño para ellos, llegando incluso a convertirse en jefes o reyes.

Pero ello no es óbice para disfrutar de las singulares aventuras de estos héroes de papel que no tardaron en dar el salto a otros medios como los cómics, la radio, el cine o la teelvisió y que, desde su creación, han hecho disfrutar a varias generaciones de lectores.

A destacar también, del mismo autor, la serie de Pellucidar, mundo imaginario situado en el centro de la Tierra, el cual es mencionado en el ciclo de Venus y visitado por Tarzán en un par de ocasiones.

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El héroe en las novelas de Isaac Asimov
por Enric Quílez Castro

Muchas veces se tilda a los personajes de Asimov de superficiales y acartonados. No niego que el Buen Doctor no era un portento creando personajes de una psicología compleja, como se estila hoy día y que era heredero de la tradición clásica del pulp.

Pero si algo destaca en sus novelas, tanto en las de robots como en las del Imperio/ Fundación es la existencia de personajes heroicos.

Asimov comienza en su primera novela, UN GUIJARRO EN EL CIELO, con un personaje marcadamente heroico y casi podríamos decir que romántico: Bel Arvardan, quien a pesar de todo, no deja de tener una componente intelectual o científica: es un arqueólogo. Aunque el verdadero héroe es una persona aparentemente normal que se ha convertido en excepcional debido a la casualidad. Se trata de Joseph Schwartz, un viajero del tiempo proveniente de la Tierra del siglo XX.

Conforme avanzamos en la serie de los robots, aparecen personajes heroicos muy definidos, tanto humanos, como Elijah Bailey, un detective terrestre, como por sus dos ayudantes robóticos: Giskard Reventlov y Daneel Olivaw.

Elijah Bailey se ve envuelto en conspiraciones políticas entre la Tierra y los mundos espacianos. Aquí el héroe presenta uno de los formatos preferidos de Asimov: el detective. No en vano, los relatos detectivescos son muy comunes a lo largo y ancho de la obra de Asimov (BÓVEDAS DE ACERO; EL SOL DESNUDO).

También aparecerá una heroína, lady Gladia Delmarre, quien no desarrollará su papel más destacado hasta novelas como LOS ROBOTS DEL AMANECER o ROBOTS E IMPERIO, donde aparecerá uno de los descendientes de Elijah Bailey: D. G. Bailey, con quien mantendrá una relación amorosa. Ambos se verán envueltos en conspiraciones de orden planetaria o incluso interplanetaria.

De todas formas, aunque los héroes humanos son estos dos, serán Giskard y muy especialmente Daneel quienes acarrearán la carga nada desdeñable de proteger el futuro de la Humanidad. Giskard perderá la vida en el empeño y la labor recaerá sobre las robustas espaldas del robot humaniforme Daneel Olivaw, quien aparecerá posteriormente en las secuelas de la serie de la Fundación.

Y de aquí saltamos a la serie de la Fundación, aunque otros libros como LAS CORRIENTES DEL ESPACIO o EN LA ARENA ESTELAR también tienen sus personajes heroicos.

En FUNDACIÓN aparece el héroe intelectual por excelencia: un anciano matemático creador de la ciencia de la Psicohistoria que permite predecir el futuro de la Humanidad de manera estadística, lo que servirá para acortar el interregno caótico entre la inminente caída del Imperio Galáctico y el surgimiento de un nuevo Imperio, teóricamente más próspero y estable.

Las periódicas apariciones de Seldon en la Bóveda del Tiempo son aclamadas por la población de la Fundación, quienes se sienten protegidos y guiados por la mano muerta del ya desaparecido anciano.

Pero también aparecerán otros héroes como el primer Alcalde de Términus, Salvor Hardin y otros, que no dudarán en aprovecharse de su posición para conseguir que la Fundación sea algo más que un mero capricho intelectual y se convierta en la potencia dominante de la galaxia.

En FUNDACIÓN E IMPERIO y en SEGUNDA FUNDACIÓN también aparecen muchos héroes: Bayta Darell, Arkady Darell y otros. Bayta se enfrentará al todopoderoso Mulo, el antihéroe de la saga, un mutante dotado con poderes mentales que ha puesto en jaque la Psicohistoria de Seldon.

También pueden considerarse héroes los miembros de la Segunda Fundación, a través del sacrificio que hacen en Tazenda y posteriormente los esfuerzos denodados para detener al Mulo.

Pero no todos los héroes de la saga pertenecen a la Fundación. Otro de los héroes clásicos de FUNDACIÓN E IMPERIO es el general victorioso del Imperio, Bel Riose, claramente inspirado en el general Belisario del Imperio Bizantino. De hecho Bel Riose es casi un anagrama de Belisario.

Finalmente, en LOS LÍMITES DE LA FUNDACIÓN y en FUNDACIÓN Y TIERRA, Asimov nos presentará dos nuevos héroes, uno proviniente de la Política y otro de la Historia: Golan Trevize y Janov Pelorat. Por supuesto, irán complementados de dos personajes muy especiales, que no pueden considerarse estrictamente héroes, pero que incidirán profundamente en la trama, en este caso, dos mujeres: Bliss y Sura Novi.

¿Son acartonados estos héroes? La verdad es que Asimov era capaz de definir con muy pocas palabras una escena o un personaje. Eso tiene su mérito, aunque es cierto que está lejos de las actuales convenciones psicologistas de construcción de personajes.

A Asimov no le interesaba tanto la psicología del héroe, ni si quiera la acción que pudiese desarrollar, como la trama, que muchas veces era detectivesca, como hemos dicho con anterioridad. Se busca una solución a un enigma y ello puede plantearse de diferentes maneras, pero el héroe casi siempre sale triunfante.

Dejando aparte el caso del Mulo, quien en cierta manera también triunfa durante un cierto tiempo, no hay antihéroes. Los héroes son de piedra picada y su voluntad suele ser férrea.

Es interesante ver que los personajes femeninos forman parte también del esquema, cosa no muy común en la época en que fueron escritos estos relatos, aunque se nota más, claro, en los relatos más modernos, como FUNDACIÓN Y TIERRA, más acordes con los tiempos que corren.

El único héroe asimoviano que no comentaré es Lucky Starr, más que nada, porque tocaría de oído, ya que es la única serie de libros de Asimov que aún no me he leído.

En definitiva, el héroe asimoviano suele ser un personaje brillante intelectualmente, que utiliza más su cabeza que los músculos, que fija un objetivo y se lanza de cabeza a él, pase lo que pase, mientras todo lo demás parece girar a su alrededor. Se alternan los caracteres masculinos y femeninos (aunque abundan más los primeros) y casi siempre hay un enigma que resolver, cuya resolución será el verdadero triúnfo del héroe, más que una concepción romanticoide del tipo chico se queda con la chica.

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Enric Quílez Castro mantiene el blog El mundo de Yarhel
El héroe clásico
por David Quintero

La verdad es que he leído poca ciencia-ficción con el héroe clásico como personaje principal. Recuerdo AMOS DE TÍTERES, de Robert Heinlein, que con su visión muy conservadora de las relaciones entre hombre y mujer se puede decir que ha envejecido un tanto regular; creo que leí un Lucky Starr de Asimov una vez, que ahora apenas recuerdo, a diferencia de muchos otros títulos del Buen Doctor. Y poco más.

¿Por qué tengo este desinterés hacia la figura del héroe clásico? No es desde luego porque no me interese esa figura. Decir algo así sería un disparate. Equivaldría a afirmar que no otorgo importancia a la ODISEA de Homero, a la EPOPEYA DE GILGAMESH y a en general un numeroso número de obras de la literatura más primitiva que se construían con héroes (y heroínas) como vertebradores de la historia. Sin embargo, en este mundo nuestro de la ciencia-ficción creo que siempre he buscado otros temas. Temas como por ejemplo las especulaciones científicas o filosóficas de la ciencia-ficción hard, y en este tipo de historias muchas veces los personajes son seres acartonados que están solo para dar voz a esas especulaciones. Por otro lado, en novelas más cercanas a la space opera reconozco que lo atractivo de la trama y las ideas expuestas iban para mí por delante de los personajes.

Y sin embargo este año pasado he leído una trilogía (que aún continúa) llamada The Praxis, de Walter Jon Williams, que son probablemente la mejor ciencia-ficción que he leído en mucho tiempo. No están traducidas al español, y la verdad es que lo merecen. Estas novelas son una space opera en las que el autor, escritor dotado, retrata auténticos personajes, ¡y cómo gana la historia con ellos! Aunque no son héroes en el sentido más clásico del término, ya que al menos uno de ellos tiene un oscuro pasado detrás y son descritos como humanos, no como seres ideales, sí que tienen muchas características del héroe.

Creo que es verdad que me costaría leer historias de héroes inalcanzables en su perfección salvo que estuviera frente a un texto literario clásico. Creo que este modelo de historia tuvo su momento, y este ya ha pasado. Sin embargo, sí que creo que los personajes humanos, que afrontan adversas circunstancias con la cabeza bien alta, que luchan contra sus debilidades, que persiguen objetivos nobles y muestran comportamientos éticos, creo que este héroe o heroína existirá mientras haya literatura. Y creo también que nos inspirará y ayudará a sacar lo mejor de nosotros a todos los que leamos sus historias.

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David Quintero es colaborador habitual del Sitio
De una pieza
por Jacinto Muñoz Vivas

¿Quién no tiene una imagen del Héroe? Sea junguiano o no, este arquetipo está presente en todas las culturas, divino o humano, trágico o épico, destinado a serlo desde la cuna o forzado por las circunstancias, podemos rastrear sus huellas en todo tipo de leyendas, cultos, mitos y tradiciones y por supuesto, ninguna historia es una buena historia sin un buen héroe. Abnegado, valiente, honesto y generoso, castigo de las sombras y baluarte de la luz, defensor de los débiles y azote de la iniquidad. De una pieza. Así eran los héroes de mi infancia.

En un paseo rápido por la esquiva memoria, los primeros que recuerdo como propios y duraderos son el Cid, en una versión de Historias Selección editadas por Bruguera, algunos personajes de Víctor Mora: el Capitán Trueno, el Jabato y el Corsario de hierro, y el Tarzán de las películas de Sesión de Tarde. Hay otros, que duda cabe, la lista podría ser bastante más larga y común a muchas personas de mi generación y cultura, pero si he destacar uno entre tantos, me quedaré con Miguel Ángel Aznar con quien me encontré en la temprana adolescencia por caminos que no vienen al caso. Él y sus sucesores, encarnaban todas las cualidades antedichas y armados con ellas, lideraron a la humanidad a lo largo de una de las epopeyas galácticas más grandes jamás escritas, desde la pequeña Tierra hasta el otro lado del universo.

Aventura, emoción, descubrimientos extraordinarios, imperios, gestas y algún que otro romance. Además de proporcionarme grandes ratos de placer, las novelas de Pascual Enguídanos Usach, afianzaron en mi el gusto por la lectura en general y por la ciencia-ficción en particular, abrieron paso a nuevos universos poblados de nuevos héroes y nuevas aventuras que con los años, poco a poco, se fueron tiñendo de gris.

Así es la vida, donde antes encontrábamos certeza, crece la duda, donde triunfaba el valor, surge el miedo, donde primaba la generosidad, juega el interés y donde reinaba la justicia, saltan los daños colaterales. La realidad es sucia y a los héroes no les queda otra que bañarse en ella, multiplicando el arquetipo original en múltiples variantes entre las que hasta los más abyectos asesinos encuentran su hueco.

No es moda de estos tiempos, aunque cada época aporte su matiz, podemos rastrear las huellas del antihéroe desde los orígenes de literatura, Gilgamesh se va en busca de la inmortalidad por puro egoísmo, los dioses del Olimpo eran una colección de golfos de cuidado y de la ILÍADA puede que sólo se salve Héctor, de ahí en adelante todo tipo de pícaros, ambiciosos reyes, crueles piratas, ladrones de guante blanco o negro, científicos megalómanos y aventureros sin escrúpulos en general pueblan las historias y la ciencia-ficción no escapa a esta tendencia sea cual sea el género dentro del género. Riddick, Darth Vader, Gully Foyle, Deckard, Henry Case, Joker o hasta el mismísimo Han Solo, son unos pocos ejemplos de una lista que podéis continuar hasta aburriros, sin llegar a completarla.

Los héroes para adultos pueden ser amargados, alcohólicos, egoístas, amorales, crueles o vengativos. Todo vale, incluso los tipos normales pueden alcanzar ese estatus, como los pobres transportistas galácticos de ALIEN cuya única ambición era cobrar un buen plus.

Es lo que hay, si miramos a nuestro alrededor veremos como el bien y el mal se amalgaman en un todo confuso y nuestros relatos así lo reflejan, el mundo adulto es el mundo de lo posible, del mal menor, mientras que la infancia aun puede creer en lo imposible, en que los buenos siempre ganan y los finales son felices, aun puede creer en la fantasía y ya se sabe como reza el viejo adagio: en la boca de los niños está la verdad.

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Jacinto Muñoz es colaborador habitual del Sitio
Los héroes no tan olvidados de la ciencia-ficción
por Alejandro Caveda

Hay una frase que no por tópica deja de ser menos cierta: la vida da muchas vueltas, y cuando menos te lo esperas tienes que tragarte o, al menos, matizar tus palabras. La reflexión viene a cuento a propósito del tema central de este especial, que gira en torno a los héroes de una pieza, esos personajes míticos del género que han inspirado no pocas aventuras y adaptaciones en diversos formatos. Y es interesante porque hace varios años (el 4 de agosto de 2005, para ser exactos) publiqué una entrada en mi blog, titulada Los héroes olvidados de la ciencia-ficción donde, tras repasar brevemente el concepto de lo que entendía por tales, finalizaba con la siguiente reflexión: que este tipo de personajes permanecían total o parcialmente inéditos porque no eran rentables. Con su permiso, reproduzco las líneas centrales de dicho artículo:

¿El motivo? (de esta falta de interés) Bueno, la población española no tiene nada que ver con la de los EE. UU. ni en cantidad ni en hábitos de lectura. Somos unos 47 millones (aproximados), de los cuales que lean —y encima lean ciencia-ficción— somos una minoría, muy fiel y sacrificada si se quiere, pero minoría, al fin y al cabo. Además, las editoriales están embargadas del síndrome Novedad, publicar al autor o título de éxito más reciente en los USA o Europa, y si dan con alguno que vende, pues explotarlo hasta la saciedad. Los clásicos quedan arrinconados, son casi como una cuota que hay que cubrir, como es el caso de Nova (El clásico Nova del año...). Pero es que además, se nos intenta colar como clásicos novelas recientes que en su día no pudieron ser publicadas, lo que desvirtua un tanto el concepto (en términos automovilísticos, sería como si nos dijeran que un R5 es un clásico del nivel de un Ferrari Dino). Es cierto que tanto Nova como Gigamesh o la Factoría repescan algún que otro clásico en sus respectivas colecciones de ciencia-ficción, pero suelen ser autores del calibre de Asimov, Heinlein, Clarke o más recientemente Fredric Brown; prefieren novelas autoconclusivas que series; y suele tratarse de títulos ya publicados en castellano, pero difíciles de encontrar. Apenas hay editoriales que se dediquen en exclusiva a recuperar u ofrecer clásicos inéditos (...).

Pues bien, quince años después he tenido que tragarme (parcialmente) mis palabras. Y es que si bien acerté en un par de detalles (como el desinterés de las grandes editoriales por los clásicos del género) no menos cierto es que durante este tiempo se han publicado, por fin, muchas sagas inéditas, publicadas de forma ordenada y sistemática por parte de colecciones más modestas, pero no menos entregadas, como Los libros de Barsoom, Costas de Carcosa o La biblioteca del laberinto, por citar algunas de las más activas.

La veterana biblioteca del laberinto, por ejemplo, se ha propuesto publicar la obra completa de Robert E. Howard, incluyendo aquellos personajes menos conocidos que Conan pero imprescindibles dentro del canon howardiano, como Almuric, Cormac Fitzgeoffrey, el rey Kull o Solomón Kane, aunque de forma paralela haya rescatado del olvido a otros personajes clásicos del pulp ya casi olvidados como Harry Dickson, el Preste Juan o Thongor de Lemuria, además de varias antologías dedicadas a Lovecraft y su círculo. Curiosamente, en Los libros de Barsoom comparten el mismo interés por editar la obra de Howard, e incluso los mismos personajes, aunque con ciertas diferencias de formato y contenido que justifican, hasta cierto punto, la similitud de contenidos. Howard aparte, los responsables de la editorial han ejercido una loable tarea de arqueología literaria, publicando por primera vez en España la saga del alférez Flandry de forma completa y ordenada, además de las aventuras de Jules de Grandin (Seabury Quinn), Eric John Stark (Leigh Brackett), El capitán Futuro (Edmond Hamilton) o el ciclo de Venus de Edgar Rice Burroughs, amén de rescatar varios títulos descatalogados de Abraham Merritt e incluso curiosidades como LA SOMBRA CONTRA SHIWAN KHAN de Walter Gibson, personaje pulp por excelencia. En cuanto a Costas de Carcosa, además de sacar al mercado diversos títulos de Howard (parece que el tejano está más de moda que nunca en nuestro país) ha reeditado las aventuras de Northwest Smith y Jirel de Joiry (Catherine L. Moore) además de publicar por primera vez las historias del Moris Klaw, de Sax Rohmer o el misterioso doctor Satán de Paul Ernst. Ya en un formato más lujoso, merece la pena mencionar su edición del ciclo completo de Randolph Carter, uno de los pocos personajes recurrentes de H. P. Lovecraft y, sin duda, una de las piezas fundamentales de su producción.

El repaso no estaría completo sin mencionar otros protagonistas que cayeron a lo largo del camino, como Ediciones Robel, que durante su breve existencia reeditó la saga del Orden Estelar de A. Thorkent (Ángel Torres Quesada); Silente, centrada en La Saga de los Aznar, de Pascual Enguídanos, pero que también encontró tiempo para publicar la obras completas de Carlos Sáiz Cidoncha; o Río Henares, cuyo excesivo entusiasmo la llevó a obviar ciertos aspectos de procedimiento, pese a lo cual dejó tras de sí un gran legado bibliográfico que incluía la edición de los Hombres de la Lente Gris, de E. E. Doc Smith, el ciclo de Marte de Edgar Rice Burroughs, la trilogía de los dioses de Ángel Torres Quesada, o La odisea del Kipsedon, de Walter Carrigan (alias Ramón Brotóns Espí), amén de otras series que quedaron inconclusas, como Las ciudades en vuelo de James Blish o las aventuras de La Rata de Acero Inoxidable de Harry Harrison.

Un aspecto común de todas las editoriales que hemos ido citando a lo largo del camino es que, por lo general, son fruto de la iniciativa de un reducido grupo de entusiastas, aficionados al género, que publican lo que les gusta y para quien le gusta, al igual que el triunvirato fundador de Nueva Dimensión, con sus eternas invocaciones a los lectores para que levantasen (levantásemos) su gordo culo y se acercasen hasta la librería más cercana, o formalizasen la suscripción a la revista. Quizás por eso, al contrario que las editoriales tradicionales, que buscan ante todo rentabilidad, grandes tiradas y llegar al gran público, las aquí reseñadas prefieren ajustar las tiradas, buscando un público más específico pero más fiel y completista, que está pendiente de cada novedad e incluso las encarga por adelantado, hasta el punto de que muchos de sus títulos se agotan al poco de salir al mercado, convirtiéndose así en apreciados objetos de coleccionismo entre los aficionados al género. Una era dorada esta que en el 2005 ni siquiera llegábamos a intuir, aunque puestos a ser exigentes, todavía queda mucho material por rescatar, o pendiente de una edición completa y ordenada, como la Liga Polesotécnica de Poul Anderson; la Saga de Flinx y Pip, de Alan Dean Foster; la Rata de Acero Inoxidable, de Harry Harrison; el ciclo de relatos protagonizado por Jame Retief, de Keith Laumer; las nuevas aventuras de Conan el Cimmerio o la trilogía de Lando Calrissian, de L. Neil Smith. Puestos a soñar, ¿porqué no? Igual de difíciles, por no decir casi imposibles, parecían muchos de los ya mencionados, y sin embargo aquí están, aunque haya que estar ojo avizor para hacerse con ellos antes de que se agoten. Y es que si algo han demostrado La biblioteca del laberinto, o Los libros de Barsoom, o Costas de Carcosa, et alii, es que el problema no está necesariamente en los lectores, o en la falta de ellos, sino en el enfoque y buen criterio de la editorial y de los responsables de cada colección. Larga vida, pues, a los héroes clásicos (y no tan clásicos) del género, y ojalá que vivamos para verlos de nuevo en los estantes de nuestras librerías, aunque sean virtuales.

© Alejandro Caveda
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Alejandro Caveda mantiene el blog El zoco de Lakkmanda
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Noticias

(SdCF, 03/01/2021) Dando continuidad a los Science Fiction & Fantasy Translation Awards, condecidos hasta 2013, Cheryl Morgan y Gary Wolfe han creado los Science Fiction and Fantasy Rosetta Awards que premiarán las mejores traducciones al inglés del género fantástico. Tendrán dos categorías, una para novelas y otra para relatos (determinándose la divisoria en 40.000 palabras), además de un premio especial para la personalidad que hay hecho importantes contribuciones a la difusión de la ciencia-ficción y la fantasía en idiomas distinto al inglés.

Como requisitos clave, además, las obras seleccionables deben ser traducciones desde idiomas distintos al inglés, otorgándose el premio según el año de la publicación, ya sea en papel o formato electrónico, de la traducción, no de la obra original, los trabajos deben haber sido publicados por una editorial, no pudiendo optar los autopublicados, y tampoco se tendrán en cuenta los trabajos autotraducidos.

El primer jurado estará compuesto por Cheryl Morgan (Gales, Reino Unido, presidente); Gary K. Wolfe (Estados Unidos vicepresidente); Alex Shvartsman (EE. UU., jurado), Ana Rüsche (Brasil, jurado), Artiom Zheltov (Rusia, jurado), Yingying Wu (China, jurado) y Alex SFRabbit Li (China, jurado).

Más información en:

https://sffrosettaawards.com/

Nota SdCF: Esta nota es solo informativa, los detalles deben consultarse en la web del promotor del premio.

(Jack Moreno, 30/12/2020) El sello Alianza Editorial anuncia para mediados del próximo mes de febrero una nueva reedición del volumen RETORNO DE LAS ESTRELLAS de Stanislaw Lem.

La novela

Cuando Hall Bregg regresa a la Tierra tras una arriesgada expedición de diez años en una galaxia lejana, se encuentra con un planeta en el que, en virtud de la contracción del tiempo einsteiniana, han pasado ciento veintisiete años.

Bregg se encuentra, pues, ante el difícil reto de integrarse en una sociedad distinta de la que conoció, en la cual, a lo largo todos esos años, se han producido variaciones sustanciales en la especie humana, así como en las ideas y comportamientos, que lo convierten en un anacronismo viviente.

(Bisol/Terbi, 03/01/2021) Nuevo número de Tentacle Pulp con relatos de Rafa Morey, Luis Guillermo Del Corral, Jerga Aciago, Javier Lobo, Pablo Blanco, Adriano, Álvaro Aparicio, Adam Darski, R. F. Jódar y portada de Jaume Balaguer.

Pensado para lectores casuales con ganas de leer extraordinarias aventuras. Relatos digitales exclusivos y relatos inéditos. Conoce la obra de 66 autores a través de sus más de 130 narraciones cortas y por entregas y sus ilustraciones.

Entra en nuestra web https://www.tentaclepulp.com para conocer más detalles y ver todos los relatos disponibles.

Nota del SdCF: Tentacle Pulp solo sepublica electrónicamente y está exclusivamente limitada a dispositivos Apple.

(Bisol/Terbi, 03/01/2021) Ya está disponible la antología HIJOS DE LA FUNDACIÓN de homenaje a Isaac Asimov, con historias ambientadas en su cosmos.

El libro

Tramas paralelas perdidas en el tiempo, textos apócrifos (no canónicos) que nos llevan a soñar con esos mundos únicos y singulares que trascurren, quizás, en una realidad paralela a la del Imperio Galáctico; o bien, cuentos narrados a los niños del mañana o, simplemente, epopeyas de un futuro no pasado.

En estas páginas os esperan: robots calvinistas, crisis políticas, revoluciones (a gran escala), profecías de tiempos oscuros, transmutaciones evolutivas o paradojas espacio-temporales.

Incluye los siguientes relatos:

  • Isaac Asimov. El soñador de la tienda de golosinas, de José R. Montejano
  • LA HISTORIA QUE JAMÁS SERÁ CONTADA, de Salvador Bayarri
  • EL COMIENZO DEL INFINITO, de Mar Goizueta
  • KIBOT, de Óscar Navas
  • LA PERFECCIÓN MÁS DULCE, de Pily Barba
  • FOTOGRAMAS EN CROMO Y SILICIO, de Juan Antonio Oliva Ostos
  • LOS ÚLTIMOS ROBOTS DE AURORA, de Álvaro Sánchez-Elvira
  • LA VERDADERA LIBERTAD, de Begoña Pérez Ruiz
  • LLOREN MIS LÁGRIMAS, BRAMÓ EL MUTANTE. PRIMERA PARTE: RADIX, de Amparo Montejano
  • EL VUELO DE ÍKARA, de Daniel Arriero
  • EL EMPUJÓN, de Rubene Guirauta
  • LLOREN MIS LÁGRIMAS, BRAMÓ EL MUTANTE. SEGUNDA PARTE: DESIDERÁTUM, de Amparo Montejano

Más información en:

https://tintapurpuraediciones.com

(Bisol/Terbi, 03/01/2021) The Encyclopedia of Science Fiction es uno de los recursos más importantes de la ciencia-ficción, la fantasía y el horror mundial. Sin embargo, tras casi treinta años de existencia con actualizaciones constantes, el género fantástico español sigue infrarrepresentado en dicha obra.

En noviembre de 2018, Mariano Villarreal, seleccionador y editor en numerosas antologías del género, y que va a publicar en unos meses una biografía de Domingo Santos, escribió un extenso artículo como homenaje a este escritor.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/santos_domingo.

Entonces pudo comprobar que la entrada Spain necesitaba una actualización urgente y que solo aparecían media docena de nuestros autores. Hace un par de meses decidió continuar esta tarea y en este tiempo se han incluido entradas para una parte importante de los escritores/as más clásicos y de amplio currículo:

:: Juan Miguel Aguilera.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/aguilera_juan_miguel.

:: Elia Barceló.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/barcelo_elia.

:: Gabriel Bermúdez Castillo.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/bermudez_castillo_gabriel.

:: Carlos Buiza.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/buiza_carlos.

:: Pascual Enguídanos Usach.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/enguidanos_usach_pascual.

:: Rafael Marín.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/marin_rafael.

:: Javier Redal.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/redal_javier.

:: Carlos Saiz Cidoncha.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/saiz_cidoncha_carlos.

:: Tomás Salvador.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/salvador_tomas.

:: Ángel Torres Quesada.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/torres_quesada_angel.

:: Nueva Dimensión.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/nueva_dimension.

:: Entrada sobre la ciencia-ficción vasca.

http://www.sf-encyclopedia.com/entry/basque_sf.

(Jack Moreno, 25/12/2020) Ya está disponible online y en descarga gratuita en segundo número de la revista trimestral literaria mexicana de ficción especulativa Primer Sueño.

Sinopsis

Inauguramos el número de diciembre 2020 con la premisa de que la ficción especulativa puede ser escapista, pero a veces escapar es lo único que nos salva.

En los relatos que integran la selección del número, aparece reiterativamente la idea del escape o de librarnos de algo que nos atormenta: portales para escapar de campos de concentración alemanes, exorcismos, escapes cósmicos, psíquicos a sueldo que son capaces de librarnos de nuestra capacidad creativa...

Esto y más historias encontrarás en este segundo número de Primero Sueño.

Este segundo número cuenta con relatos a cargo de Daniel Frini, Javier Lobo, J. Garper, José Luis Machado, Sergio Orduña, Krsna Sánchez y Rafael G. Alva.

Más información en:

https://primerosuenio.com/?page_id=218

(Bisol/Terbi, 20/12/2020) Disney empieza a hacer con Alien lo que ha hecho con otras sagas. Dice que no prepara una, sino tres series basadas en Alien, aunque no ha especificado más.

Disney tiene ahora el control de los derechos y anunció recientemente que Noah Hawley, que tiene un sólido historial en el desarrollo de proyectos televisivos, colaborará con Ridley Scott en una serie en el universo Alien que se está desarrollando para FX en Hulu, en la que sería una línea de tiempo principal que se establecería en la Tierra.

Sin embargo, se rumorea que se están preparando tres series diferentes sobre Alien, aunque no queda claro sobre que tratarían las otras dos. También se ha comentado que Scott está proyectando dirigir una nueva película sin relación con sus precuelas, también que se cuenta con el regreso de Sigourney Weaver a la saga, otro proyecto trataría sobre la juventud de Ripley y hasta James Cameron ha mantenido conversaciones sobre cómo involucrarse de nuevo en la franquicia. Está por ver que todo esto pudiera suceder, pero parece claro que Disney tiene intención de rentabilizar Alien más allá de los royalties de las películas.

(Bisol/Terbi, 27/12/2020) La web Ficción Científica ha publicado POTENCIAL MÁXIMO novela corta de Ricardo Manzanaro.

La novela

Suárez, recién licenciado, entra a trabajar en la consulta del traumatólogo Doctor Conde, especialista en prótesis. En pocos años se han logrado avances espectaculares en la tecnología de las prótesis, permitiendo llevar una vida normal personal y laboral a enfermos graves de reuma y trastornos neuromusculares, así como a personas con extremidades amputadas. Pero pronto Suárez y Conde empiezan a detectar que las personas sin patologías están usando las prótesis para otros fines.

Más información en:

http://www.ficcioncientifica.com/relatos/viewdownloads/36

(Bisol/Terbi, 27/12/2020) El pasado 23 de diciembre falleció a los 97 años el escritor James E. Gunn. Publicó su primer relato en 1952 y fue especialmente en esa década cuando más publicó. Una de sus novelas fue adaptada a la televisión EL INMORTAL.

Luego se dedicó más al estudio y la enseñanza de la ciencia-ficción. Hizo una serie de documentales de entrevistas con autores famosos. Se encargó de numerosas antologías.

En castellano tiene publicado PUENTE ENTRE ESTRELLAS con Jack Williamson y EL MUNDO FORTALEZA.

(Bisol/Terbi, 27/12/2020) Se ha anunciado que Ediciones el Transbordador publicará la biografía literaria de Domingo Santos que se titulará DOMINGO SANTOS. UNA VIDA DE CIENCIA FICCIÓN, escrita por Mariano Villarreal. Se publicará en la línea de ensayo de El Transbordador a principios de 2022.

(MundoPlus.tv, 23/12/2020) La materia oscura regresará oficialmente para una tercera y última temporada. HBO y BBC renovaron la serie por una tercera temporada de ocho episodios programada para cerrar la historia. La última temporada, que se basa en las novelas de Philip Pullman, comienza a producirse en Cardiff en 2021.

Esta noticia llega cuando la segunda temporada de la serie producida por Bad Wolf concluye el lunes 28 de diciembre en HBO.

El mes pasado, la cofundadora de Bad Wolf, Jane Tranter, declaró a Deadline que Jack Thorne y un equipo de guionistas estaban trabajando en los guiones y que la serie se basará en EL CATALEJO LACADO. En enero, el jefe de programación de HBO, Casey Bloys, comentó a Deadline que estaba particularmente complacido de que la serie hubiera sido un éxito de audiencia familiar.

La segunda temporada, que finalmente ha constado de siete episodios debido a la Covid-19, sigue a Lyra, interpretada por Dafne Keen, una joven aparentemente normal pero valiente. Comienza cuando Lyra, angustiada por la muerte de su mejor amiga, se embarca en un viaje por una extraña y misteriosa ciudad abandonada. Allí conoce a Will, interpretado por Amir Wilson, un chico de nuestro mundo que también huye de un pasado turbulento. Lyra y Will descubren que su destino está ligado a la reunión de Will con su padre, pero descubren que su camino se frustra constantemente cuando una guerra comienza a gestarse a su alrededor. Mientras tanto, la Sra. Coulter, interpretada por Ruth Wilson, busca a Lyra, decidida a llevarla a casa a cualquier precio.

El reparto de la segunda temporada también incluye a Ariyon Bakare, Andrew Scott, Will Keen, Ruta Gedmintas y Lin-Manuel Miranda. Los nuevos miembros del elenco de esta temporada incluyeron a Terence Stamp, Jade Anouka y Simone Kirby.

La materia oscura es una producción de Bad Wolf en asociación con New Line Cinema para BBC One y HBO. Los productores ejecutivos de la serie son Jane Tranter, Dan McCulloch, Joel Collins y Julie Gardner para Bad Wolf; Philip Pullman, Jack Thorne, Tom Hooper; Deborah Forte, Toby Emmerich y Carolyn Blackwood para New Line Cinema; y Ben Irving para la BBC.

Llevar a la televisión el trabajo épico, intrincado y culturalmente resonante de Phillip Pullman ha sido un gran privilegio, declaró Francesca Orsi, vicepresidenta ejecutiva de programación de HBO. Agradecemos a nuestros increíbles socios de la BBC y a todo el equipo de Bad Wolf, dirigido por la infatigable Jane Tranter, por su excepcional trabajo en las dos primeras temporadas. Esperamos completar la trilogía con este capítulo final en el viaje de Lyra.

(MundoPlus.tv, 22/12/2020) A pesar de que parecía que quedaba bastante claro, ya tenemos más detalles sobre el spin-off de The Mandalorian de Disney +, The Book of Boba Fett, y la sorprendente escena al final del final de la segunda temporada. Será una serie derivada independiente y no un reemplazo para la tercera entrega de The Mandalorian, según ha confirmado el creador y showrunner de The Mandalorian, Jon Favreau, este lunes en una aparición en Good Morning America.

Queríamos retener esto porque no queríamos estropear la sorpresa durante el gran anuncio de Disney en el Investor Day... y por eso me dejaron mantener este en secreto, dijo Favreau. Esta serie en realidad es independiente de la tercera temporada de The Mandalorian, continuó Favreau. The Book of Boba Fett se está filmando actualmente, como se había informado anteriormente, y luego pasaremos a la producción de la tercera temporada de The Mandalorian, con el personaje principal que todos hemos conocido y amado (interpretado por Pedro Pascal).

Siguiendo la secuencia de créditos en el final The Mandalorian, vemos al personaje de El Retorno del Jedi Bib Fortuna, la vieja mano derecha de Jabba, sentado en su trono en el antiguo palacio de Tattoine. Fennec (Ming-Na Wen) entra disparando a la mayoría de las criaturas que lo rodean y le quita los grilletes a la bailarina azul. Entonces entra Boba. Bib exclama: ¡Boba, pensé que estabas muerto! Boba luego lo mata a tiros y toma asiento en el trono del palacio de Jabba. Posteriormente, aparece en pantalla el título The Book of Boba Fett... DISPONIBLE EN DICIEMBRE DE 2021. A esto le siguieron preguntas sobre si The Book of Boba Fett era, de hecho, un spin-off independiente, o si podría ser un reemplazo de la tercera temporada The Mandalorian, que también se estrena en diciembre de 2021.

Temuera Morrison (Boba Fett) y Ming-Na Wen (Fennec Shand) protagonizarán el spin-off y Robert Rodríguez se une como productor ejecutivo, junto con Favreau y Dave Filoni.

(SdCF, 27/12/2020) De nuevo presentamos la antología anual con los relatos que se han publicado en el Sitio de ciencia-ficción durante 2020. Un puñado de historias en las que se recorren temas habituales, como las realidades virtuales, los alienígenas inescrutables o la expansión de la humanidad por el universo. Todo desde la especial mirada de sus autores: Lorenzo Salgado, Tristán Centeno M., Eduardo Gallego, Guillem Sánchez, Luis Antonio Bolaños de la Cruz, José Luis Díaz Marcos, y Pedro Muñoz.

Más información en:

https://www.ciencia-ficcion.com/autores/biblioteca/bsdcfrelatos.htm

(MundoPlus.tv, 18/12/2020) The CW está desarrollando una adaptación de The Disasters, novela de ciencia-ficción de M. K. England con el guionista de Supergirl Derek Simon. El proyecto está en desarrollo por parte Berlanti Productions, 5 More Minutes Productions y Warner Bros TV.

El libro, que se publicó en 2019 en Estados Unidos (en España aún está inédita), se describe como un cruce entre El Club de los Cinco y LOS GUARDIANES DE LA GALAXIA, que se desarrolla en un futuro cercano donde los humanos han colonizado el espacio para salvar la Tierra de la crisis climática. La historia sigue a un grupo de fracasados de la prestigiosa academia militar de la Tierra que son acusados ??de traición y obligados a huir a las Colonias para limpiar sus nombres.

Simon, quien ha escrito en Supergirl de The CW así como en el drama del FBI Graceland de USA Network, escribirá la adaptación y será productor ejecutivo con Lee Toland Krieger, quien ha dirigido episodios de Riverdale y You y está a cargo del piloto de Superman & Lois, dirigiendo y siendo productor ejecutivo.

Greg Berlanti, Sarah Schechter y David Madden serán productores ejecutivos de Berlanti Productions, y John Sacchi productor ejecutivo de 5 More Minutes Productions con Matt Groesch como productor.

Es el último proyecto en desarrollo de The CW para la temporada 2021/22. La cadena juvenil está trabajando en la adaptación de Naomi de DC Comic con Ava DuVernary y la guionista de Arrow Jill Blankenship; en otra adaptación de Wonder Girl, basada en los personajes de DC creados por Joëlle Jones, con la productora ejecutiva y co-showrunner de Queen of the South Dailyn Rodriguez y Greg Berlanti; y en Painkiller, spinoff de Black Lightning.

(MundoPlus.tv, 18/12/2020) Amazon Prime Video ha anunciado hoy que será el hogar de la nueva serie de animación Star Trek: Lower Decks en múltiples regiones y territorios de todo el mundo, incluyendo Australia, Nueva Zelanda, Europa, Japón, India y más. Los diez episodios de la primera temporada se estrenarán el viernes 22 de enero de 2021 en Prime Video.

Desarrollada por el ganador del premio Emmy Mike McMahan (Rick y Morty, Solar Opposites), Star Trek: Lower Decks se centra en la tripulación de apoyo a bordo del U. S. S. Cerritos, una de las naves menos importantes de la flota Starfleet en el año 2380. Mariner, Boimler, Rutherford y Tendi tienen que balancear sus labores y su vida social, mientras el barco se ve sacudido por una multitud de anomalías de ciencia-ficción. La tripulación de la Starfleet que reside en las cubiertas inferiores del U. S. S. Cerritos, incluye a Alférez Beckett Mariner, con la voz de Tawny Newsome, Alférez Brad Boimler, con la voz de Jack Quaid, Alférez Tendi, con la voz de Noël Wells y Alférez Rutherford, con la voz de Eugene Cordero.

Los personajes de la Flota Estelar que componen la tripulación de la nave principal incluye al Capitán Carol Freeman, con la voz de Dawnn Lewis, Comandante Jack Ransom, con la voz de Jerry O´Connell, Teniente Shaxs, con la voz de Fred Tatasciore y el Doctor T´Ana con la voz de Gillian Vigman. La serie incluye cameos especiales del reparto de Star Trek: La Nueva Generación y Star Trek: Picard, como los actores Jonathan Frakes y Marina Sirtis, así como John de Lancie en el papel de Q de Star Trek: La Nueva Generación.

La serie está producida por Eye Animation Productions de CBS, la nueva división de animación de CBS Studios; Secret Hideout y Roddenberry Entertainment. Alex Kurtzman y Heather Kadin de Secret Hideout y Rod Roddenberry y Trevor Roth de Roddenberry Entertainment, y Katie Krentz (219 Productions) son productores ejecutivos de la serie junto con el creador y showrunner Mike McMahan. Aaron Baiers (Secret Hideout), quien trajo a McMahan al proyecto, es además coproductor ejecutivo. Titmouse (Big Mouth), la productora de animación independiente ganadora del premio Emmy, es el estudio de animación de la serie. Star Trek: Lower Decks se transmite por CBS All Access en los Estados Unidos y está distribuido en todo el mundo por ViacomCBS Global Distribution Group.

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