René Rebetez
(1933-1999)

Biografía

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René Rebetez, como buen colombiano, tuvo vocación de migrante, vocación de mundo, por eso no es extraño encontrar reseñas biográficas que lo identifican con otras nacionalidades, especialmente la mexicana, pues allí desarrolló buena parte de su obra de ciencia-ficción. Sin embargo, a pesar que su vida le alcanzó para disfrutar sus dos grandes pasiones, los viajes y la literatura, que en últimas son lo mismo, transportarse por el espacio y el tiempo, nació y murió en tierra colombiana. Vio la luz en medio del frío y el paisaje gris de Bogotá en 1933, y dejó este mundo en la isla de Providencia el 30 de diciembre de 1999, a orillas del mar de los siete colores del Caribe.

Sus pies lo llevaron a Europa, Cuba, en donde se vincularía de manera comprometida con la Revolución de Fidel Castro, y México. Su imaginación lo llevaría a mundos nuevos y remotos. Hasta el punto de ser destacado por escritores como John Upkide y aparecer en antologías mundiales como The World Treasury of Science Fiction

Sin lugar a dudas, Rebetez es el primer escritor colombiano de ciencia-ficción, y uno de los precursores en México del mismo género, autor de libros como: LA NUEVA PREHISTORIA, ELLOS LO LLAMAN AMANECER Y OTROS RELATOS, CUENTOS DE AMOR, TERROR Y OTROS MISTERIOS, entre otros. Promotor incansable de la ciencia-ficción, fue editor de la primera revista especializada en México denominada Crononauta en la década de los sesenta, compilador y editor de CONTEMPORÁNEOS DEL PORVENIR: PRIMERA ANTOLOGÍA COLOMBIANA DE CIENCIA FICCIÓN, editada por Espasa-Planeta en el año 2000. Incluso incursionó en el cine como actor en una película de corte fantástico llamada FANDO Y LIS (1967) y director de la cinta LA MAGIA (1971).

Para terminar, bien vale la pena conocer la definición personal de Rebetez sobre ciencia- ficción. En la introducción de CONTEMPORÁNEOS DEL PORVENIR escribió: La Ciencia Ficción no es más que la búsqueda de respuesta a las preguntas perennes: ¿por qué? ¿dónde? ¿cómo? A pesar de su nombre, es la menos precisa de todas las literaturas. Su destino es errar de una pregunta a otra y a veces, dar con la respuesta. Para acercarse a ella se requiere la certeza de que un poema oscuro dice mucho más que un discurso claro.

© Dixon Acosta, Bogotá, (381 palabras) Créditos

Bibliografía