op00803e.jpg

Luis García Lecha es, sin ningún género de dudas, uno de los más prolíficos autores españoles de literatura popular, con un total en su haber de dos mil novelas largas —dos mil tres, exactamente, son las que tenía contabilizadas el propio autor— no sólo de ciencia-ficción, de las que llegó a escribir casi seiscientas, sino también de la práctica totalidad de los otros géneros: oeste, bélico, policíaco, terror... Asimismo ha sido autor de artículos de humor para los tebeos Can-Can y D. D. T., de la editorial Bruguera y de numerosos guiones para historietas de Hazañas bélicas y de aventuras. Es importante resaltar que, aunque sus novelas de ciencia-ficción tan sólo suponen un tercio escaso del total de su producción, constituyen casi la quinta parte de la totalidad de los bolsilibros de género futurista publicados en nuestro país, lo que no es precisamente poco.

Lamentablemente, de toda su ingente producción de bolsilibros tan sólo en dos ocasiones, concretamente en las colecciones Best Sellers del Espacio y Espacio Extra, ambas de la editorial Toray, se le permitió firmar con su propio nombre, razón por la que habrá que buscarle tras los diversos seudónimos que utilizó a lo largo de su carrera literaria: Clark Carrados, que según todos los indicios se trata un homenaje al detective ciego Max Carrados, un personaje literario creado por el novelista inglés Ernest Bramah (1868-1.942); Louis G. Milk, una curiosa y peculiar trascripción al inglés de su propio nombre; Glenn Parrish y, ya para las novelas del oeste, Casey Mendoza, junto con otros menos frecuentes que no utilizó en sus novelas de ciencia-ficción tales como Konrat von Kasella o Elmer Evans. Como anécdota curiosa, cabe anotar que simultaneaba los dos seudónimos de Clark Carrados y Louis G. Milk en la colección Espacio, de la editorial Toray, debido a exigencias editoriales en un nada disimulado intento, por parte de los responsables de la colección, de repartir su ingente producción entre dos autores diferentes para no desequilibrar, es de suponer, la nómina oficial de colaboradores de la misma. Y lo curioso, es que cada uno de estos dos autores resultaba ser el favorito de diferentes lectores.