Trilogía Heredó un mundo
le1_071.jpg

Además de las treinta y dos novelas de la Saga de los Aznar (a las que hay que sumar una más, ROBINSONES CÓSMICOS, relacionada muy colateralmente con la Saga), Pascual Enguídanos escribió otras catorce novelas más, no relacionadas con la Saga, firmadas bajo el seudónimo de George H. White. De estas catorce novelas seis son narraciones individuales mientras que las ocho restantes se agrupan en dos historias, la Serie de Ziryabo del planeta al otro lado del Sol, que cuenta con cinco novelas, y la trilogía de Heredó un mundo, que recoge las tres restantes.

Esta última serie, cuyos títulos son HEREDÓ UN MUNDO, DESTERRADOS EN VENUS y LA LEGIÓN DEL ESPACIO, apareció publicada con los números 71, 72 y 73 de la colección Luchadores del Espacio en un momento en el que Enguídanos había dejado bastante olvidados a los Aznar, a juzgar por el tiempo transcurrido desde la aparición de la última novela de la Saga (la número 58) y las otras seis no relacionadas con ésta aparecidas con anterioridad a la trilogía; otras dos novelas individuales de este autor se publicarían posteriormente a la trilogía antes de que, con el número 93, los lectores pudieran encontrarse al fin con una nueva entrega de las aventuras de los Aznar, concretamente aquélla en la que aparecen los exóticos sadritas.

La trilogía se inscribe, pues, en un largo interregno en el que Pascual Enguídanos, abandonada momentáneamente la Saga durante nada menos que treinta y seis títulos, es decir, un año bastante largo, escribiría once de las catorce novelas no relacionadas con los Aznar, entre ellas las dos series de cinco y tres títulos comentadas anteriormente. Ignoro por completo la razón de este importante cambio en la actividad de este autor, pero lo cierto es que después de esta etapa tan sólo publicaría Enguídanos otras siete novelas de los Aznar, repartidas en dos grupos de cinco y siete, antes de abandonar la Saga y el seudónimo, ya que a partir de entonces firmaría como Van S. Smith y escribiría, básicamente, novelas independientes.

La serie de Heredó un mundo se configura, pues, como un antecedente de la obra posterior de un autor, Pascual Enguídanos, que parecía estar comenzando a desentenderse de su famosa Saga en aras de una ciencia ficción más moderna, pero que todavía contaba con el importante lastre de la misma. Pero esto, insisto una vez más, es tan sólo una suposición mía.

Por lo demás, no puede decirse que la trilogía sea en exceso original, ya que en ella se repiten varios de los temas aparecidos con anterioridad en la Saga de los Aznar así como otros que volverán a ser utilizados por su autor en novelas posteriores tales como EMBAJADOR EN VENUS, VENUS LLAMA A LA TIERRA o el conjunto formado por INTRUSOS SIDERALES y DIABLOS EN LA IONOSFERA. De hecho, es tal la similitud del tema principal de la trilogía (el viaje a Venus) con los primeros títulos de la Saga de los Aznar, que al realizar la Editorial Valenciana una edición gráfica de la Saga incorporó a la misma el argumento de la trilogía sin ningún problema.

¿Cuáles son los tópicos que con tanta profusión aparecen en estas tres novelitas? Para empezar, el inevitable Venus prehistórico con clima tropical y dinosaurios incluidos, tema éste sumamente recurrente a lo largo de la colección Luchadores del Espacio y utilizado hasta el abuso no sólo por Pascual Enguídanos, sino también por otros muchos autores. Claro está que, en su descargo, hay que recordar que en la ciencia ficción norteamericana pasaba algo similar, así como que hasta el propio Asimov incurrió en este error en sus obras de juventud. Conviene no olvidarse tampoco del tema de la astronave (o cohete) construida por un particular, normalmente un millonario ya que ésta cuesta como es obvio mucho dinero, al margen por completo de los gobiernos terrestres y muy en el estilo de la novela de Julio Verne VIAJE A LA LUNA.

Otro de los componentes, en esta ocasión más original de Enguídanos, es la aparición de insectos gigantes y, en ocasiones, inteligentes, detalle éste no tan frecuente en la ciencia ficción española, sin que falte tampoco la repetición del tema de los protagonistas abandonados a sus propios medios tras un motín que ya abordara Enguídanos en MOTÍN EN VALERA. Por lo demás, el argumento es en su estructura bastante frecuente en nuestro autor: Terrestres que llegan a un lugar salvaje (o al menos tecnológica y culturalmente menos desarrollado) con propósitos más o menos solapadamente colonialistas; tras intervenir activamente en lo que hoy llamaríamos los asuntos internos del planeta, los protagonistas impondrán la pax terrestre y, según los casos, se quedarán en el planeta como reyes o algo similar o bien retornarán a la vieja y vulgar Tierra.

No se crea por ello que estas tres novelas son mediocres; su calidad es bastante aceptable y se leen con agrado, manteniendo pues con toda dignidad el nivel medio a que Enguídanos nos tiene acostumbrados. Por otro lado, y junto con la Serie de Ziryab y la propia Saga de los Aznar, la trilogía constituye uno de los pocos casos, y por cierto también el último, en los que Enguídanos aborda aventuras que ocupan más de una novela. Cierto es que este autor, ya utilizando el seudónimo de Van S. Smith, publicó con posterioridad una serie de tres ejemplares (la de Finan) y dos de dos (la de los insectos invasores de Intrusos siderales y la de Bevington, el profeta loco de Ganímedes); pero en todas las ocasiones se trata de novelas individuales y autoconclusivas enlazadas por un nexo común y no, como en los casos anteriores, de una única narración repartida en varios volúmenes debido a su excesiva longitud. Pero pasemos a estudiar con detenimiento esta aventura: