Trilogía de Finán
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Publicadas con los números 210, 211 y 212 de la colección, es decir, en etapa ya muy tardía (ésta sólo llegaría hasta los 234 títulos), las novelas de esta trilogía relatan los trastornos creados por la súbita irrupción en el Sistema Solar de un planeta errante procedente de las profundidades del espacio, el cual después de crear unas gravísimas alteraciones en la Tierra (llega a cambiar la orientación de los polos de la misma) adopta una órbita estable convirtiéndose en un miembro más de nuestro sistema. Dentro de este marco, imposible por supuesto en la realidad pero perfectamente aceptable en el seno de una colección donde habían tenido cabida las ideas más inverosímiles y peregrinas, Enguídanos ubicará tres narraciones independientes que abarcan las diferentes etapas de adaptación de los humanos a esta importantísima transformación tras la cual ya nada podrá volver a ser como antes.

Así, la primera de las novelas, Y EL MUNDO TEMBLÓ, está ambientada en la época actual y relata cómo la irrupción del planeta intruso provoca grandes cataclismos en la Tierra. La segunda, LA GRAN AVENTURA, describe como algunos años después los terrestres (o por hablar con mayor propiedad los norteamericanos, como cabía esperar) inician la exploración del planeta Finan, que éste es su nombre. La tercera y última, PIRATERÍA SIDERAL, es posterior en el tiempo y recrea un sistema Solar por el cual se han expandido ya los terrestres en competencia con los habitantes de Finan, que también tendrán su participación en la serie aunque en ningún momento pasen de tener un protagonismo muy secundario.

Es una pena que Enguídanos no continuara esta serie, ya que el marco era interesante y las circunstancias propicias; pero no lo hizo, a pesar de que con posterioridad a la misma escribiera otras tres novelas más. El cierre definitivo de la colección, que ya por entonces debía de andar bastante de capa caída, nos habría de dejar con la incógnita de saber cuáles hubieran podido ser las obras futuras de un autor que aún tenía mucho por decir.