Vehículo subterrestre

Este tipo de vehículo de asalto está basado en el torpedo subterrestre, y fue diseñado por los tripulantes del Rayo.

Esta construido completamente de dedona y su forma es la de un cilindro de proa y popa planas. En la proa se coloca un disco giratorio cubierto de púas a semejanza de los torpedos subterrestres y con su misma función, aunque en este caso, el efecto del taladro se complementa por la proyección de un violento chorro de átomos de dedona que pulverizan por completo cualquier terreno.

En la popa va el sistema impulsor, una gran hélice de cuatro palas muy anchas, movidas mediante un motor eléctrico y protegidas por una rejilla. En la popa, dorsalmente, se sitúa también un timón de dirección, que se oculta en el fuselaje, y que sólo funciona durante el vuelo atmosférico. Todo el casco es liso, sin ventanas y unas ranuras sirven para expulsar el material pulverizado, que es absorbido por la gran hélice posterior.

El interior del cilindro es muy espartano, con solo un banco para los pilotos, frente al panel de mandos y una pantalla de televisión. No existe ningún tipo de asiento para el resto de los tripulantes. La capacidad del vehículo es de 200 soldados equipados con armadura metálica, ametralladoras atómicas y Pistolas Eléctricas.

Una vez que el vehículo se posa en el suelo, se inclina a fin de apuntar el taladro hacia abajo. Tras conectar el dispositivo, el Vehículo Subterrestre se hunde profundamente en el suelo, taladrando un túnel que posteriormente puede ser usado como vía de acceso para unidades de infantería. Sin embargo, mientras el taladro esté en funcionamiento, el torbellino de polvo que expulsa impide el uso del túnel.

El vehículo subterrestre tuvo una vida muy corta, pero se empleo con gran éxito en el ataque e invasión de las ciudades subterráneas marcianas por parte de las fuerzas terrestres

© Carlos Alberto Gómez Villafuerte, (312 palabras) , 1999 Créditos