Torpedo subterrestre

Torpedo desarrollado por los saissai y empleado para destruir ciudades subterráneas, posteriormente fue utilizado por los terrestres y los nahumitas

Un Torpedo Subterrestre mide veinte metros de largo y cuatro y medio de diámetro, con aletas de un metro de altura a lo largo del fuselaje. En la proa lleva un disco con centenares de puntas metálicas. Este disco gira a gran velocidad, pulverizando la roca como un taladro gigantesco. La presión del taladro contra el terreno la proporciona un motor cohete situado en su parte posterior, y los restos de roca pulverizada se expulsan hacia atrás entre las aletas del fuselaje. Como muchos otros componentes de armamento, el Torpedo Subterrestre está basado en la utilización de la dedona. También el disco perforador está construido con este material, único capaz de resistir durante largo tiempo la fricción sin desgastarse.

La carga de combate del Torpedo se compone de una cabeza nuclear, y los instrumentos de a bordo le guían hacia el objetivo, previamente programado. Una vez alcanzada su meta, el Torpedo detona, produciendo una explosión subterránea de gigantescas proporciones. Las ondas de choque producidas son muy superiores a las de un terremoto, y normalmente, la parte superior de la ciudad salta hacia el exterior, formando un enorme cráter.

La velocidad de avance del Torpedo, depende del tipo de terreno a perforar. En roca dura, su velocidad no es superior a 60 metros por hora, pero en roca caliza puede llegar a casi 2 kilómetros por hora, llegando a desplazarse a mas de 25 kilómetros hora si se perfora sobre tierra pura.

El mejor ejemplo del uso de este tipo de armas es el bombardeo de la ciudad subterránea de Jakutsk, fortaleza de Tarjas-Kan y que puso fin a la guerra entre el Imperio Asiático y la alianza Federación Ibérica - Estados Unidos.

Los torpedos subterrestres dejaron de emplearse a raíz del uso masivo de blindajes de dedona en las ciudades subterráneas.

© Carlos Alberto Gómez Villafuerte,
(321 palabras) , 1999 Créditos