Este tipo de sistemas, genera una defensa electrónica que absorbe las ondas del radar, impidiendo o dificultando en gran medida la detección del vehículo que lo emplea.
En uso desde antes de las primeras guerras espaciales, los sistemas antirradar han sufrido una evolución constante, prácticamente a la par que la de los equipos detectores.
Esta situación ha obligado a los diseñadores a volver a los antiguos sistemas de detección y dirección de tiro ópticas, de modo que todas las naves de guerra estan equipadas con telescopios, serviolas robot y artilleros robot.