Rayo

El Rayo, construido por los saissai en Ragol, esta considerado como el primer navío en adoptar las características y el nombre de autoplaneta.

Esta nave, cuya forma recuerda al planeta Saturno, es una esfera de 400 metros de diámetro, mas un anillo en su zona central de 600 metros de diámetro por 20 de grosor. En la cúspide de las cúpulas superior e inferior, se sitúan sendas cúpulas mas pequeñas de 40 metros de diámetro, que son utilizadas como observatorio. Sobre ellas se elevan las antenas de radio y radar. Cuatro grandes exclusas de 80 metros de longitud, por 30 de alto y 30 de ancho, comunican el interior de la cubierta principal con la zona superior del anillo que rodea la esfera central, y que se usa como plataforma de aterrizaje. Estas exclusas, totalmente herméticas y dotadas de resistentes compuertas en ambos extremos, permiten el paso de naves y carga. Una vez en el interior, las naves y mercancías entrantes pueden estacionarse en la cubierta principal, o bien bajarse mediante ascensores al hangar, en forma de corona circular y situado bajo la cubierta.

El autoplaneta utiliza motores atómicos de gran potencia para desplazarse por el espacio, y se dirige desde una sala de control de planta circular y 50 metros de diámetro por 20 de altura, que se encuentra en el centro de la nave. El nivel de la sala de control se sitúa a 70 metros bajo la cubierta principal.

El Rayo esta hecho totalmente de dedona, excepto la semiesfera superior transparente, dentro de la cual y sobre la cubierta principal, se alzan cuatro grandes rascacielos de 170 metros de altura y 60 pisos, cada uno de ellos con capacidad para 2.500 habitantes, alrededor de una gran plaza central de 100 metros de lado. Una lamina de cristal entre los edificios forma una gran terraza transparente a 150 metros de altura sobre la cubierta, y una torre conteniendo ascensores, atraviesa el autoplaneta por su centro desde la cúpula de observación superior a la inferior.

A diferencia de la semiesfera superior, la inferior no esta hueca, sino que alberga los generadores atómicos, toda la maquinaria, los sistemas de soporte vital y los almacenes y depósitos necesarios para un vehículo de este tipo.

Inicialmente, los Saissai pensaron utilizar el Rayo como nave de transporte para viajar hasta Abasora (Venus), y reunirse con sus descendientes en este planeta. Sin embargo, cuando Miguel Ángel Aznar y sus compañeros aterrizaron en Ragol, y pusieron en conocimiento de los Saissai la existencia de los thorbod, así como la amenaza que éstos suponían, tanto para ellos como para los Hombres Azules que habitaban Abasora, el diseño del Rayo sufrió un cambio considerable.

Se elimino la semiesfera superior transparente, aunque los edificios y la distribución interior se mantuvo, y se sustituyo por una coraza de dedona, mucho mas resistente e inmune a los Rayos ígneos, a la vez que se añadían un buen numero de defensas tanto interior como exteriormente. Una vez concluido, el autoplaneta fue cedido a Miguel Ángel Aznar y sus amigos para realizar el viaje de retorno al Sistema Solar. 63 tripulantes Saissai les acompañaron en este viaje.

En el año 2.402, cuando el Rayo llegó a la Tierra, sus sistemas de armamento eran los mas avanzados de su época. Equipado con una flotilla de 50 destructores saissai, 200 zapatillas volantes, 500 pilotos robot y mas de 3.500 cohetes, además de baterías de rayos ígneos de increíble alcance y atomósfera defensiva, constituía una fuerza formidable, como demostró al participar activamente en la derrota del Imperio Asiático, y en la lucha con los Thorbod.

Tras la derrota Terrestre, y con el Sistema Solar en manos de los Hombres Grises, el Rayo evacuó a 5.750 españoles, y se lanzó hacia las profundidades del espacio en busca de un nuevo hogar. Sin su inapreciable ayuda, los terrestres hubieran sido totalmente esclavizados por los Thorbod, y tanto la conquista de Redención como la primera derrota de los hombres de silicio, hubiera sido imposible.

No se conoce con precisión cual fue el destino de este autoplaneta. Durante años se uso como museo en Redención, aunque por razones sentimentales, se mantuvo como unidad en servicio activo en la Flota. Desapareció en algún momento de la segunda guerra con la Humanidad de Silicio.

A pesar de los siglos transcurridos, la gran gesta de esta nave y sus tripulantes sigue ocupando un lugar de honor en la historia y los corazones de los terrestres y sus descendientes.