Omega

Nave de caza utilizada por los sadritas como columna vertebral de su Armada Sideral durante varios milenios.

Esta pequeña nave, de apenas 6 metros de longitud por 3 y medio de ancho, tiene la forma de una herradura, de lo que se deriva su nombre. En el centro de la herradura se encuentra la cabina de control, construida en parte de diamantina y de forma ovoide, donde se acomodan los tripulantes. Su fuente de energía es un reactor nuclear, y la planta impulsora está formada por dos motores de luz sólida, uno en cada extremo de la herradura.

El armamento del Omega consiste en 50 proyectores de luz sólida en un soporte múltiple situado en la proa. Adicionalmente, puede también transportar armas nucleares.

La aparición de este caza, el primero en estar armado con luz sólida, supuso un desastre para las grandes naves de línea de la Confederación Terrestre, siendo la primera vez que una nave de estas dimensiones podía considerarse un rival adecuado para cruceros de hasta cien veces su tamaño.

Posteriormente, los exiliados de la Confederación y los valeranos copiaron este diseño, empleándolo en grandes cantidades con mínimas modificaciones: un sistema de soporte vital adecuado para los terrestres y sobre todo, sistemas de tripulación electrónica, dado que en combate únicamente se emplearon controlados a distancia. En misiones de exploración, podía llevar una tripulación de hasta cuatro personas.

Los Sadritas, por el contrario, siempre pilotaron personalmente sus Omegas, en parte debido a sus características físicas, que les permiten soportar las brutales aceleraciones que proporcionan sus motores en situaciones de combate, así como a sus portentosas capacidades psíquicas. No se sabe con seguridad cuantos Sadritas formaban la tripulación de vuelo de estos aparatos.

La Armada Valerana utilizó estos cazas en la guerra con el imperio milenario de Nahum y más adelante en la fallida reconquista de la Tierra durante la segunda guerra Sadrita, donde llegaron a utilizarse entre ambos bandos contendientes al menos 38.000 millones de estos aparatos, en lo que fue la mayor batalla de cazas de la historia.

Los Valeranos abandonaron este diseño en favor del delta redentor, y posteriormente, desarrollaron su propio modelo de Delta

© Carlos Alberto Gómez Villafuerte,
(359 palabras) , 2000 Créditos