Introducción

Lo de Enguídanos es alucinante. Simplemente, soy incapaz de entenderlo. Lo de las naves de hormigón, es si mismas, no tiene nada de asombroso. Podría ser una pasada absurda como las naves esas de cristal soplado de las que habéis hablado. Lo increíble es uso que hace de este material: Naves enormes de hormigón, girando sobre sí mismas para ofrecer la máxima superficie desechable durante un ataque espacial. La raza que usa estas naves no tiene dedona ni diamantina ni ningún material extrafuerte, solución, usan un material fácilmente reemplazable y lo colocan creando una enorme concha protectora. Mientras combate la nave pierde enormes trozos de hormigón, pero su núcleo sobrevive.

El uso que le da a la luz sólida... lo de los rayos de luz como armas nos son un invento de Enguídanos, por supuesto. Él se ufanaba mucho de haber inventado esto antes que el láser, pero nosotros sabemos que la ciencia-ficción usa este tipo de armas desde sus primeros tiempos. Lo increíble es el siguiente paso que da Enguídanos, deduce que una luz capaz de perforar como una bala puede ser usada también como impulsor. Exactamente igual que el axioma kzinti del que Larry Niven hablaría muchos años después.

En Star Trek usan las máquinas teleportadoras y ya está, pero Enguídanos hace un uso de sus equivalentes (las karendón) que va mucho más allá. Piensa que una vez que un cuerpo está codificado en la memoria del ordenador puede hacerse con él muchísimas cosas. Desde resucitar a copias de los muertos en combate a obtener copias de materia negativa con la karendón mutante. La flota de Valera usa torpedos de antimateria ¿cómo transportarlos sin peligro a bordo de naves de materia? Fácil, se transportan como torpedos de materia normal y, en el momento en el que son disparados la karendón mutante los trasforma en antimateria...

Y como estas muchas cosas más, no es tanto lo increíble de los artilugios que inventa sino todas las posibilidades que les encuentra. Y esto se mantiene de una novela a otra, como una tecnología lógica de la que no se olvida cada vez que le conviene.

Cuando íbamos, Javier (Redal) y yo, a conocer a Enguídanos (después de una ardua investigación para encontrarle, pues había cambiado de casa y de ciudad), yo creía que me iba a encontrar con un gigante mental, con un genio cegador e impresionante... y no.

Enguídanos es un tío de lo más normal. Nada en su aspecto, en su conversación, en sus conocimientos, haría sospechar que se trataba de un genio. Más bien al contrario. No sabía nada de ciencia-ficción, y casi nada de ciencia. Cuando le preguntábamos cómo se le ocurrieron estas cosas nos contestaba con un me pareció que era lógico.

¿Alguien lo entiende? Yo no.

© Juan Miguel Aguilera, (463 palabras) Créditos