Esferonave

Nave de forma esférica construida de hormigón armado con dedona. Estas naves se construyen de varios tamaños, siendo la más pequeña de 120 metros de diámetro y la mayor de 3 kilómetros, aunque el estándar de combate está entre 900 y 1.000 metros de diámetro. El diseño habitual consiste en una gran esfera de hormigón exterior y de una mas pequeña y metálica en el interior. El diámetro de la esfera interior depende del grosor del casco exterior y es capaz de mantenerse inmóvil mientras la coraza exterior gira en cualquier dirección.

Los primeros en utilizar este tipo de navíos de hormigón fueron los ghuros, principalmente debido a su escasez de dedona, que se reserva para los torpedos y las defensas exteriores.

Posteriormente, y dado su eficacia en combate, así como su menor coste de construcción, puesto que el hormigón es mucho mas barato de integrar que la dedona, tanto los tapos como los valeranos las incorporaron a sus respectivas Armadas.

Estas naves son impulsadas exclusivamente por ondas gravitacionales, lo que las permite una gran maniobrabilidad y ligereza. Sin este tipo de tecnología, el manejo de semejantes masas de hormigón no sería viable.

Con el fin de absorber los impactos de luz sólida y torpedos con garantías de éxito, las paredes de las esferonaves de gran tamaño oscilan entre los 200 y los 300 metros de espesor. Las pruebas realizadas indican que 50 metros de hormigón son aproximadamente equivalentes a 1 metro de dedona.

La mayor elasticidad del hormigón le permite amortiguar los impactos en la superficie, pero por contra, el daño producido en el casco es mucho mayor, y un disparo de luz sólida produce un amplio cráter en lugar de un orificio perfecto, como sucede con los cascos de dedona. Los torpedos producen daños proporcionalmente mayores.

En situaciones de combate, las esferonaves giran sobre su eje para ofrecer distintas zonas a los disparos del enemigo y de esta forma dispersar al máximo los daños.

Su mayor inconveniente es que no pueden fabricarse en máquinas karendón y deben construirse en atmósferas de oxigeno, para permitir la total solidificación del hormigón. También tienen una baja tolerancia a las altas temperaturas, así como un mayor perfil de blanco en situaciones de combate.

La forma clásica de construcción de una esferonave consiste en fabricar la esfera interior que contiene la carga útil, junto con toda la armadura de dedona y las defensas e instalaciones que se sitúan en el interior del grosor del casco. Una vez echo esto, se va depositando el hormigón, mantenido en su lugar mediante moldes de ondas gravitacionales, y se van rellenando los huecos entre las estructuras hasta conseguir formar una esfera de una sola pieza, la cual normalmente tarda varios días en solidificarse.

© Carlos Alberto Gómez Villafuerte, (457 palabras) , 2000 Créditos