Disco volante
Disco Volante, por Alfonso S. Fidalgo
Disco Volante, por Alfonso S. Fidalgo

Este tipo de nave es el autoplaneta más utilizado por las Armadas de la mayoría de las especies que viajan por el espacio. Normalmente, tiene la forma de un gran disco plano de bordes verticales, como una moneda, y su tamaño varía dependiendo de la época y constructor.

El más empleado es el disco volante utilizado por los valeranos, de 12 kilómetros de diámetro, uno de altura, y dividido interiormente en 100 pisos. El mismo tipo de nave es usado por redentores, terrestres, y, en última instancia, por los thorbod

Los valeranos, durante la reconquista de Redención, construyeron un modelo más grande, de 20 kilómetros de diámetro y 4 de altura, utilizado para llevar el ejército de invasión a la superficie del planeta.

Pero sin duda quien se lleva la palma en cuanto a tamaño son los discos volantes utilizados por la Armada nahumita. Con 25 kilómetros de diámetro y 5 de alto son los mayores discos volantes que se conocen.

También se han utilizado discos volantes más pequeños, sobre todo dependiendo de la disponibilidad de la dedona necesaria para construirlos, o de la suficiente energía para integrarla. Debido a estos problemas, los renacentistas utilizaron discos volantes de únicamente 3 kilómetros de diámetro.

Existe otro tipo de disco volante no tan utilizado, cuya forma no es la de una moneda, sino lenticular, con los bordes afilados como un platillo volante

Un buen ejemplo de estas naves lo constituyen los discos volantes que los redentores construyeron para llevar sus fuerzas al sistema solar durante la segunda guerra sadrita. Su tamaño es de 12 kilómetros de diámetro por uno y medio de altura.

Aunque no son, estrictamente hablando, naves de combate, y de hecho operan bajo cobertura de naves de guerra, los discos volantes están armados con proyectores de rayos Z y torpedos autómatas para su defensa. A raíz del uso de la luz sólida se equiparon también con una gran cantidad de proyectores de este tipo.

Como la mayoría de los autoplanetas, los discos volantes incluyen una ciudad en su interior, con una capacidad normal de un millón de habitantes. En largos viajes por el espacio, y a semejanza de los Manag y Albsagh, los discos volantes pueden acoplarse por sus superficies superior e inferior en grupos de diez unidades, permitiendo de este modo la comunicación entre todas las ciudades, y evitando la posible dispersión del convoy.

Los diseños originales de estas impresionantes naves datan de los primeros tiempos de las grandes Armadas Siderales, y nacieron de la necesidad de transportar gran cantidad de material así como las numerosas unidades del ejercito autómata.

El descubrimiento de la técnica de miniaturización Valdivia y la desaparición de la necesidad de los grandes espacios de almacenamiento, pudo ser el principio del fin para estas naves, pero debido a que la miniaturización trajo consigo un aumento sustancial de la cantidad de material a transportar, siguieron usándose ampliamente aunque comparativamente hablando su capacidad de carga se multiplicó por mil.

Algunas Armadas, como la ghuro y la tapo, que adolecen de una gran escasez de dedona nunca emplearon este tipo de naves que fueron sustituidas por esferonaves, más pequeñas, mejor armadas y menos vulnerables frente al fuego enemigo.

No obstante, y dada la imposibilidad de transportar material miniaturizado durante los vuelos subespaciales o hiperespaciales, estas grandes naves se han mostrado como la única posibilidad de transportar grandes cantidades de carga en distancias interestelares a mayor velocidad que la luz.

© Carlos Alberto Gómez Villafuerte, (572 palabras) , 2001 Créditos