Ciudad subterranea

Después de las primeras guerras atómicas, y debido a la gran vulnerabilidad de los edificios al aire libre, todas las ciudades se construyeron bajo el suelo. Aunque de desarrollo vertical, como las ciudades del siglo XX, las nuevas metrópolis crecieron hacia el interior de la tierra, en lugar de hacia el exterior.

Una Ciudad subterránea se compone de varios miles de rascasuelos, y esta ocupada por millones de habitantes, protegidos por cubiertas protectoras de roca y hormigón, o de dedona en las últimas ciudades construidas. Una vez cerrados los accesos, la ciudad queda herméticamente aislada del exterior, y a expensas de sus propios suministros de aire, alimentos y energía, que pueden durar años.

Existe además, una amplia red de túneles de servicios y transportes públicos que interconecta los Rascasuelos, así como las distintas ciudades entre si. En caso de ataque, los distintos centros de población pueden mantenerse en contacto a través de estos túneles.

La parte superior de las ciudades subterráneas esta construida en forma de llanura ondulada, cada ondulación llega a tener 200 metros de altura, y el canal entre dos de estas elevaciones 300 metros. Esta disposición minimiza el efecto de las explosiones nucleares en el exterior. A lo largo de las laderas de las elevaciones y en los canales se encuentran parques, e instalaciones deportivas y de ocio, para el disfrute de los habitantes de la ciudad. El interior de la ciudad, también dispone de dichas instalaciones, preparadas para ser usadas en caso de bombardeo.

Las ciudades subterráneas han sido usadas y continúan usándose por prácticamente todas las razas conocidas.

© Carlos Alberto Gómez Villafuerte, (263 palabras) , 1999 Créditos