Abejorro miniatura
por Lino Moinelo
Abejorro miniatura. Generado con Perplexity

Dispositivo de origen sadrita que consiste en un artefacto de gran poder explosivo pese a su reducido tamaño, con capacidad de vuelo y controlados remotamente. Estos dispositivos fueron usados por las fuerzas sadritas en su resistencia a la toma de La Tierra por parte de los humanos en PUENTE DE MANDO. Inicialmente fueron denominados Moscardón Miniatura al ser réplicas de dicho insecto, incluyendo cabeza, tórax, alas y patas. Tras ser descubiertos por las fuerzas valeranas, son copiados en grandes cantidades en las máquinas karendón, tal y como se relata en VIAJEROS EN EL TIEMPO.

En la versión valerana pasan a denominarse más comúnmente como abejorros. Además de estar constituidos físicamente como dicho insecto, son descritos en AL OTRO LADO DEL UNIVERSO de la siguiente manera por el propio autor:

En apariencia se trataba de auténticos abejorros, tanto por el tamaño, por el color negro, la forma y el zumbido que hacían mover rápidamente sus cortas alas. Estas alas no sostenían al abejorro. El insecto era demasiado pesado, tanto que el más fuerte atleta no podría levantarlo del suelo. Estaba hecho de dedona. La dedona, como era bien sabido, tenía la particularidad de cambiar la polaridad y repeler los electrones que constituían el suelo.

Esta pequeña maravilla alojaba en su diminuto cuerpo un receptor de ondas energéticas. La electricidad, recibida por onda, hacía sostenerse al abejorro en el aire. Las alas, movidas por un motor eléctrico de increíble pequeñez, le impulsaban y dirigían.

Los ojillos del abejorro eran otra joya de la técnica, dos cámaras de televisión de función telemétrica que enviaba imágenes en color y relieve al puesto de control, situado en ocasiones a quinientos kilómetros de distancia. El abejorro por último llevaba consigo una carga explosiva nuclear.; ¡Todo metido en un espacio de tres centímetros!

Este abejorro era un arma verdaderamente temible. Resultaba muy difícil descubrir, y era tan pequeña que el radar no era capaz de dirigir el tiro de las armas de luz sólida sobre un blanco tan pequeño, y que además se estaba moviendo continuamente. Sus ojillos transmitían todo lo que veían, luego era a la vez un estupendo espía. Podía dirigir el tiro de la artillería o emitir señales electrónicas para atraer a los proyectiles teledirigidos propios sobre blancos ocultos. Y por último se comportaba como un kamikaze arrojándose contra el enemigo y haciendo explosión.

Aunque la explosión de la carga de un abejorro no podía compararse a la de un proyectil de gran tamaño, era por lo menos similar a la de una bala de cañón medio de tipo convencional, o una bomba de 50 kilogramos de trilita.

También se desarrolla una versión escarabajo miniatura.

© Lino Moinelo,
(441 palabras) Créditos