Marte

Sin duda es este planeta el favorito de Enguídanos dentro de nuestro sistema solar, hecho que no tiene por qué extrañar atendiendo a las preferencias de la ciencia-ficción de mediados de siglo. Por regla general Enguídanos intenta ser riguroso en la descripción del planeta rojo, aunque no puede evitar caer en el tópico, por otro lado muy extendido entonces, del que no se libró ni tan siquiera el propio Asimov: Un planeta moribundo en el que se ha desarrollado una antiquísima civilización actualmente extinta o a punto de extinguirse. En La Saga de los Aznar el planeta es dotado de atmósfera artificial y colonizado, aunque en la continuación de la misma no vuelve ya a aparecer; en los años setenta no se podía hablar ya de él tan alegremente como en los cincuenta.

Sin embargo, existen algunas curiosas excepciones a la regla. Así, en un par de novelas (NOSOTROS, LOS MARCIANOS, número 144, y EL EXTRAÑO VIAJE DEL DOCTOR MAIN, número 186 de la primera edición y número 34 de la segunda) nos encontramos con un Marte habitable y habitado. Por último, es de destacar la flagrante contradicción en que incurre Enguídanos en RUMBO A LO DESCONOCIDO, sin duda una de sus peores novelas: Junto a un Marte bastante verosímil, es decir, inhabitable para los terrestres, nos encontramos con unos marcianos decididamente humanos... Y que respiran sin el menor problema una atmósfera descrita como letal al principio de la novela, mientras los astronautas terrestres se ven obligados a permanecer en el interior de un recinto especialmente presurizado.

© José Carlos Canalda,
(258 palabras) , 1998 Créditos