Sofía Medina

Joven astronauta terrestre, significada en la primera guerra contra los sadritas. Tras quedar averiada su nave en la batalla de Urano, saldada con una rotunda derrota de la Armada Terrestre, fue capturada junto con su tripulación por los hombres de titanio, los cuales les dejaron en libertad encomendándoles la misión de conducir a La Tierra a la embajada sadrita que intentó ganar tiempo con falsas promesas de paz y amistad.

Gracias a su conocimiento de la extraña psicología de los sadritas fue elegida para tripular, algún tiempo después, la nave que condujo a Urano a un grupo de comandos, encabezados por Miguel Ángel Aznar Schmidt, al cual se le había encomendado la misión de hacerse con un proyector de luz sólida, un arma de la que carecían los terrestres y frente a la cual la humanidad se encontraba inerme frente a sus enigmáticos enemigos. Tras diversas peripecias, los comandos consiguieron cubrir con éxito su misión retornando a casa con una pistola de luz sólida arrebatada a los sadritas (¡LUZ SÓLIDA!).

Cuando meses más tarde el gobierno terrestre decidió el envío de un grupo de comandos a Oberón con objeto de capturar algunos sadritas vivos y poder comprobar así la teoría del profesor Federico Castillo y de su hija Polonia, que en contra de la opinión mayoritaria defendían que éstos eran en realidad los pequeños pulpos que habían estudiado, también formó parte de la nueva expedición, de nuevo como lugarteniente de Miguel Ángel Aznar Schmidt.

Después de capturar vivos a varios enemigos comprobando que, efectivamente, la teoría de los Castillo era la correcta, los terrestres se dividieron en dos grupos. Mientras Polonia Castillo, Adolfo Ferrer y varios de los soldados intentaban volver a la Tierra llevando consigo a sus prisioneros, falleciendo todos ellos de modo trágico al ser derribada su nave por los sadritas, Miguel Ángel Aznar, Sofía Medina y el resto de los soldados abordaron la difícil tarea de rescatar a los integrantes de la delegación diplomática terrestre que había sido utilizada como tapadera para la misión del comando, los cuales habían sido hechos prisioneros por los sadritas y corrían el riesgo de ser asesinados por éstos. Lamentablemente, tan sólo llegarían a salvar al ex-Almirante Mayor Miguel Ángel Aznar Aznar, único superviviente de la misma. Una vez a salvo en el exterior de la base enemiga, pero todavía confinados en Oberón, evitaron correr la suerte de sus desgraciados compañeros refugiándose en el subsuelo del satélite durante algún tiempo antes de intentar huir del territorio enemigo (HOMBRES DE TITANIO).

Prometida con Miguel Ángel Aznar, ambos decidieron aplazar la boda hasta el final de la inminente guerra contra los sadritas. Tras la transmutación solar provocada por los hombres de titanio, lo que provocó la evacuación del Sistema Solar por la humanidad, intervino junto con Miguel Ángel Aznar, a bordo de la nave almirante, en la batalla sideral que se libró en las cercanías de Urano y se saldó con la destrucción de la flota sadrita, ventaja que no pudieron aprovechar los terrestres al haberse perdido en el transcurso de la refriega la totalidad del ejército autómata que debería haber desembarcado en el planeta enemigo.

Aunque en un principio había rechazado viajar con su familia a Redención al haber optado por acompañar a Miguel Ángel Aznar a Los planetas Thorbods, en el último momento cambió de opinión renunciando a su matrimonio y marchando finalmente a Redención (¡HA MUERTO EL SOL!).

Durante el viaje a Redención contrajo matrimonio con el almirante Urbizábal, jefe de la expedición, viudo y mucho mayor que ella, con el que tuvo a una hija, Sofía Urbizábal Medina. Cuando el gobierno de Redención decidió enviar una flota con objeto de reconquistar la Tierra el almirante Urbizábal fue nombrado comandante de la misma, y al fallecer éste en el trayecto le sucedió en el cargo. Llegada la flota redentora a las proximidades de la Tierra ésta se reunió con Valera, venido desde Nahum con idéntico propósito, aprovechando Sofía Medina una orden del gobierno redentor para hacerse con el mando del autoplaneta destituyendo a su Almirante Mayor, Fidel Aznar Polaris, hijo de su antiguo novio.

El rencor acumulado por Sofía Medina contra Miguel Ángel Aznar y contra el resto de su familia se volcó en el hijo de éste, que no obstante acató la destitución sin el menor gesto de insubordinación. Sin embargo, esta venganza tardía no le trajo la menor satisfacción. La campaña contra los sadritas se desarrolló de forma contraria a los intereses de los valeranos, y sólo una afortunada intervención de Fidel Aznar consiguió evitar la invasión del autoplaneta por parte de sus peligrosos enemigos. Asimismo la rencorosa almirante sufrió una nueva frustración cuando su hija, Sofía Urbizábal, se enamoró de Fidel Aznar, a lo cual se opuso con todas sus fuerzas. Finalmente, con la batalla contra los sadritas saldada en tablas y arrepentida de su irracional odio contra la familia Aznar, Sofía Medina aceptó la boda de ambos y dimitió como Almirante Mayor de Valera, cargo que ocupó de nuevo Fidel Aznar (REGRESO A LA PATRIA).

© José Carlos Canalda,
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