Roger Woolcott Mattox

Malvado cirujano, condenado a cadena perpetua por la muerte de un paciente durante una operación de cambio de cerebros. Fugado de la cárcel consiguió llegar al valle de Gpur, donde fue acogido por la anciana reina Sakya Kuku Nor, que se enamoró de él. Para vengarse de Carol Mitchel, a quien había cortejado infructuosamente años atrás, urdió su secuestro y trasplantó, con ayuda de los thorbods, el cerebro de la joven al decrépito cuerpo de Sakya Kuku Nor y el de la reina al cuerpo de Carol(LOS HOMBRES DE VENUS).

Tras la llegada a Gpur de Miguel Ángel Aznary sus compañeros fue trasladado a Venus por los thorbods junto con éstos y Sakya Kuku Nor, siendo custodiado en la fortaleza de Pore. Después de la conquista de ésta por los saissais, presionado por Arthur Winfield y deseoso de vengarse de la reina tibetana que, después de la primera operación, había roto todas las promesas que le había hecho, accedió a realizar un nuevo trasplante de cerebros entre ambas mujeres, devolviendo cada uno de ellos a su cuerpo original (EL PLANETA MISTERIOSO). Retornó a la Tierra junto con los miembros de la Astral Information Office, siendo finalmente entregado a las autoridades estadounidenses para que respondiera pore sus crímenes.

En la segunda edición de la Saga su protagonismo fue mucho más breve. No variaron ni su condena por ensayar trasplantes de cerebros ni su rapto de Carol Mitchel, que fue llevada a Gpur (LOS HOMBRES DE VENUS). El intercambio de cerebros entre la joven y Sakya Kuku Nor, por el contrario, tuvo lugar una sola vez y ni siquiera se puede afirmar con certeza que fuera llevado a cabo, puesto que fue desmentido posteriormente por Carol Mitchel, o por quien quiera que ocupara su cuerpo. Las referencias al doctor Mattox son además todas ellas indirectas, ya que no aparece personalmente en ningún momento y se pierde su rastro por completo a raíz de la fuga de Miguel Ángel Aznar y sus compañeros del valle de Gpur. Asimismo, tampoco viajó a Venus ni llegó a abandonar el reino de Sakya Kuku Nor.

© José Carlos Canalda, Carles Quintana i Fernàndez,
(351 palabras) Créditos