TIERRA DE TITANES
TIERRA DE TITANES

Número 32, con la ilustración correspondiente a LOS MARES VIVIENTES DE VENUS, de Karel Sterling, número 84 de la antigua colección.

Solucionados momentáneamente los problemas de Valera, Miguel Ángel Aznar parte hacia el Circumplaneta comandando una flotilla exploradora que a poco de aterrizar es atacada por los habitantes del planeta, unos insectos gigantes similares a las mantis (aunque en realidad forman colonias como las hormigas) pero de talla superior a la humana, los cuales están dotados de una inteligencia y una tecnología similares a los de la Tierra de principios del siglo XX. En tales circunstancias las mantis no deberían ser rivales para unos valeranos infinitamente más avanzados tecnológicamente, pero éstos se encuentran con la desagradable sorpresa de que las mantis poseen varios proyectores de rayos gravitacionales, desconocidos para los protagonistas, que provocan el derribo de la nave que comanda el almirante Aznar.

Náufragos en un mundo hostil, Miguel Ángel Aznar y sus compañeros consiguen sobrevivir en la selva venciendo a las mantis en su primer encuentro. Gracias a la ayuda de los tripulantes de las otras naves, que les proveen de pertrechos a la par que bombardean las bases enemigas, los protagonistas consiguen conquistar una ciudad subterránea que es evacuada apresuradamente por las mantis, descubriendo con sorpresa que éstas no han hecho sino aprovecharse de una forma bastante imperfecta de las construcciones y la tecnología de una raza desconocida mucho más antigua y evolucionada. Se confirma así la teoría de que las ondas de radio emitidas desde el circumplaneta, que habían llamado la atención de Valera, nunca podrían haber sido producidas por los bárbaros insectos, sino por una raza infinitamente más evolucionada que ha utilizado éste a modo de gigantesco acelerador de partículas, y de la cual se sospecha que hubiera podido incluso construir el gigantesco mundo anular.

© José Carlos Canalda, (299 palabras) ,
1998, 1999 Créditos