Segunda parte, años 70

Cuando al inicio del verano de 1975 la reedición de La Saga de los Aznar llegaba a su fin, todos los aficionados nos preguntábamos que sucedería una vez fuera publicada LUCHA A MUERTE, la última novela de esta serie aparecida en la primera edición de Luchadores del Espacio. Entonces contaba yo con dieciséis años de edad y esperaba (soñaba, de hecho) con la posibilidad de que la serie fuera continuada con nuevos títulos.

Al llegar la hora de la verdad pude comprobar con alivio que mis esperanzas se veían cumplidas; en la contraportada de LUCHA A MUERTE, lugar clásico en el que se solía anunciar el próximo número de la colección, la Editorial Valenciana comunicaba a los lectores la continuación de La Saga de los Aznar; dos semanas después, a mediados de junio, la novela titulada UNIVERSO REMOTO iniciaba la nueva etapa de la misma.

Desde entonces verían la luz un total de veintinueve novelas, de ellas cinco reeditadas de la primera edición aunque sin relación con los Aznar (ROBINSONES CÓSMICOS sí la tiene, aunque muy lejana) mientras las veinticuatro restantes formarían parte de la continuación de la Saga.

Veinticuatro nuevos títulos frente a los treinta y dos que alcanzó la primera etapa de la Saga (treinta y tres contando a ROBINSONES CÓSMICOS, de las cuales dos no serían reeditadas) supusieron un importante esfuerzo por parte de Enguídanos, esfuerzo que vendría a truncarse cuando, tras una etapa de total irregularidad en la aparición de las novelas, la colección quedó interrumpida en el número 59 sin que el siguiente título (EL GRAN MIEDO) llegara nunca a aparecer a pesar de haber sido anunciado.

Dice el refrán que segundas partes nunca fueron buenas, y confieso que no puedo evitar la tentación de plantearme la inevitable pregunta: ¿Es igual, superior o inferior el nivel de esta segunda parte de la Saga en relación con la primera?

La respuesta, como cabe suponer, no puede ser dilucidada con un simple sí o no, ya que exige un planteamiento más profundo. Enguídanos acabó con La Saga de los Aznar en 1958, y desde que se extinguiera la colección Luchadores del Espacio en 1963 no había vuelto a escribir prácticamente nada de ciencia-ficción. En el verano de 1974 se iniciaría la reedición de la Saga, una reedición que tenía mucho de nueva versión, pero era ahora cuando Enguídanos se veía libre de las ataduras marcadas por sus viejas novelas.

Casi diecisiete años eran demasiados años, y por fuerza se tenían que notar si bien las modificaciones realizadas por Enguídanos en la primera etapa de la Saga contribuyeron a suavizarlas. Así, en el apartado de mejoras podemos constatar cómo Enguídanos es un escritor más maduro y menos ingenuo, al tiempo que aprovecha toda una serie de nuevas ideas que vienen a enriquecer y a hacer más profunda su epopeya cósmica. La de arena, por otro lado, lo constituye el agotamiento (lógico por otro lado) que suponía escribir una novela detrás de otra sin apenas descanso; en la colección Luchadores del Espacio La Saga de los Aznar estaba dispersa entre el resto de los títulos, lo que sin duda ayudaba a evitar el desgaste de la serie, hecho que en la continuación no se dio.

Ignoro evidentemente las razones por las que La Saga de los Aznar acabó por extinguirse, aunque sospecho que el hacer caer sobre las espaldas de Enguídanos la responsabilidad exclusiva de la misma pudo tener bastante que ver con ello; y es una lástima, porque de haberla tratado mejor podría haber dado mucho más juego. De hecho, en las últimas novelas de la Saga se ve cómo Enguídanos arrastra sus ideas hasta enredarse en ellas sin saber muy bien cómo salir del atolladero, al tiempo que algunos temas que poco o nada tenían que ver con la trama de la Saga (recordemos que Enguídanos también escribió bastantes novelas no relacionadas con ella) eran introducidos de una manera bastante forzada y poco acertada en la misma.

Pero iniciemos ya el estudio de esta segunda etapa, etapa en la cual Enguídanos aprovecharía uno de sus más notables hallazgos (Valera, el planetillo hueco) complementándolo con otras aportaciones: El Circumplaneta anular, con sus curiosas concomitancias con MUNDO ANILLO, de Larry Niven, el Hiperplaneta, idea apenas explotada a causa del fin de la colección y, sobre todo, la karendón, la máquina que permitía conservar a un ser vivo en forma de cinta perforada. Junto a los viejos enemigos de los terrestres, sadritas y thorbods redivivos, el autor incluiría algunos otros pueblos galácticos, humanos o no.

De entre todos ellos, el principal descubrimiento de Enguídanos será sin duda alguna la karendón, una magnífica idea muy bien llevada a cabo inicialmente por este autor hasta que, enredado en las connotaciones filosóficas de la misma, acabaría escapándosele de las manos... Lástima que, una vez que la Saga parecía recuperarse, ésta se viera abocada a su fin. Pero pasemos sin más al estudio de estas nuevas novelas.

© José Carlos Canalda, (824 palabras) ,
1998 Créditos