Cuestiones interraciales en la Saga de los Aznar
por Pedro García Bilbao

¿Cúal es el fenotipo valerano?

Los valeranos son descendientes directos del grupo de colonizadores de Redención y de su mezcla con los nativos. Los evacuados del Rayo eran básicamente europeos versión española, o sea, de todo un poco (predominio de castaños y morenos, con más pelirrojos que rubios, lo que denominaríamos la mezcla celtíbera típica), con predominio de la modalidad si hay sol me bronceo (no gamba wisconsein anglosajona, ni jersey oscuro permanente de otras latitudes). Conviene recordar la descripción que se nos ofrece del primer Aznar: es un hombre alto (un metro noventa centímetros) y con anchas espaldas, moreno, frente despejada y rostro con líneas bien marcadas, con tez clara y ojos oscuros, mandíbula cuadrada con mentón marcado y nariz recta: es un héroe de la ILIADA o de la ENÉIDA, es el latino indoeuropeo ideal; pero este primer Aznar es un español actual, un contemporáneo nuestro transportado hacia el futuro lejano. El propio George H. White es también un hombre alto (ronda el metro ochenta, una talla excepcional para los nacidos en 1923) y, en palabras de su esposa Carmen, era un buen mozo, Pascual: como el dibujante de Roberto Alcázar, de quien se dijo que se había inspirado en José Antonio Primo de Ribera cuando en realidad casi se autorretrató, Don Pascual Enguídanos situó personajes altos y bien parecidos, como altos y bien parecidos son los hombres y mujeres de su familia.

El aporte redentor

En Redención los nativos son tipo europeo macizote pero bronceados. Una especie de griegos clásicos modelo estatua más que tipo vikingo. ¿Cúal es su origen? La humanidad redentora, como la nahumita, deben tener por fuerza un mismo y lejano origen; la propia Saga se ocupa de apuntarlo, la especie humana originaria, los míticos barptur, sembró su semilla entre las estrellas, practicando la ingeniería genética entre especies homínidas diversas. Los redentores son el prototipo del noble salvaje.

El destino de la Vieja Tierra

En la Tierra liberada de los thorbods ha habido una mezcla importante entre todos pero la mayoría es de tipo europeo; los negros han sido barridos y los amarillos no parecen contar tras la horrenda guerra de Tarjas Kan en la que millones y millones de orientales sucumbieron, los mestizos diversos están por todas partes (se supone), el origen de esa situación está en las guerras mundiales con armamento nuclear que arrasaron buena parte de oriente medio, Africa y Asia, primero, y luego el resto del planeta: los que sobrevivieron en mayor número fueron los que tenían medios para crear y mantener ciudades subterráneas. Los ibéricos o españoles recibieron en la Península los aportes de toda Europa durante los muchos años de ocupación china; aunque la Federación incluye América, la península es el centro principal y el español el tipo predominante.

La población evacuada hacia Redención proviene de las ciudades subterráneas que los thorbod mantuvieron en servicio; las ciudades tenían sistemas automáticos de aireación y mantenimiento y una industria automatizada: que los esclavos terrestres se alimentaran por si mismos es algo que tiene mucho más sentido que tener que alimentarlos externamente, quizá por ello las ciudades no fueron evacuadas y destruidas. Durante la ocupación thorbod la población terrestre se redujo considerablemente y es de suponer que la de las zonas menos desarrolladas quizá escapó en algo al control, pero los datos apuntan a una gran mortalidad y una caída drástica de la natalidad; los thorbod apareaban en masa a los esclavos para compensar esto. Los habitantes de las zonas desarrolladas tenían habilidades elaboradas y se les podía usar para más cosas. Sabemos que las grandes capitales no fueron despobladas (Nueva York, Madrid). La llegada nahumita supuso una catástrofe irreparable. Fue el fin del mundo, de nuestro mundo. La secuencia histórica de nuestro presente, aun con los cambios futuros introducidos en la trama de la saga, queda allí definitivamente truncada, lo que viene después será algo completamente nuevo sin deudas con nuestro pasado.

Valera evacuó mil millones de personas, los demás sucumbieron y el planeta Tierra quedó atrás envuelto en una nube radioactiva por varios siglos. Esos mil millones de evacuados son la base de la humanidad futura; en ellos había gentes de Europa y América (los lugares donde había ciudades protegidas), pero aunque persisten los grandes grupos dominantes (anglosajones y españoles) hay una gran mezcla; los de otras procedencias suponemos que están presentes pero en la misma proporción en la estuvieran presentes en las ciudades.

Fractura cultural, no racial

Lo que si es cierto es que existe una gran fractura entre los valeranos (españoles puros más redentores nativos, es decir, europeos típicos) y los terrestres, que es independiente del color de la piel: los terrestres son unos salvajes incultos, incivilizados, como antiguos esclavos que eran. Los valeranos no se mezclaran con ellos por cuestiones culturales o de conducta, no porque sean blancos, negros o mestizos. Una vez más la posición clásica del mundo latino-romano que aparece como una constante en la obra de George H. White. En la Roma imperial el factor que determinaba la aceptación racial no era el fenotipo, esto es, los rasgos externos: era la forma de vida, el que ésta se pareciera o no a la vida de la Ciudad, cuando los bárbaros se civilizaban, es decir, cuando adoptaban las costumbres de la Ciudad, se les aceptaba. Los germanos causaban repulsión y extrañeza en su estado natural, igual como los pictos de Caledonia (escocia), los nubios del Alto Egipto o los pueblos nómadas de más allá del Tigris y el Éufrates; daba igual el color, el elemento clave eran las costumbres y la forma de vida.

Valeranos y antiguos esclavos se tratan con mucho recelo y en un régimen casi de apartheid. Al regreso en Redención la civilización se ha extinguido; subsisten unos pocos redentores reducidos a una condición casi animal: son descendientes de los españoles del Rayo y los protorredentores. Valera expulsará a los evacuados terrestres y a parte de su propia gente para recolonizar el sistema redentor. De este núcleo saldrá la futura repoblación terrestre, pero cuando los acontecimientos en la saga lo permitan la Tierra que se repueble no es la que conocemos. Se reconstruirán ciudades y se rescataran nombres históricos (Washington, Nueva Delhi, Madrid) pero lo que se ocultaba bajo esos nombres nunca volverá. La futura población humana de la Tierra y otros mundos de la Unión Solar provendrá de ese núcleo principal de antiguos esclavos y una minoría valerana/redentora. Esta minoría, claramente diferenciado por una tradición cultural propia ininterrumpida, constituye el protagonista colectivo de la historia.

La mezcla base

Por su parte, la población terrestre de la época de LA BESTIA CAPITULA procede en su mayoría de esos antiguos esclavos y el grado de mestizaje es muy alto, pero en la ratio racial la base originaria era blanca y han sido las gentes de color las absorbidas: el resultado final es una especie de mezcla indefinida en cuanto al fenotipo entre la mayoría de la gente y cultura hispánica como elemento común; un modelo a la brasileña aunque sin estratificación racial económica y sin extremos o minorias no asimiladas.

¿Latinos frente a anglosajones?

El Valera que parte hacia Nahum está habitado por valeranos/redentores mayoritariamente, son la elite social y militar pero, sobre todo, son gentes que aman a su planetillo errante; haberse quedado en Redención y ver partir el autoplaneta para siempre era una perspectiva insoportable para la mayoría. Los avatares posteriores son múltiples, toda una epopeya galáctica, pero pese a la azarosa suerte de Valera y sus gentes sus futuros núcleos de población provendrán mayoritariamente del grupo valerano/redentor original. La fractura entre descendientes de anglosajones (con los Balmer como cabeza visible) y españoles es artificial, son realmente la misma gente, fundida sobre una base hispana; la fractura es expresión de una lucha por el poder en el seno de la elite dirigente, pero no por una diversificación social o étnica en la sociedad valerana; el castellano es la lengua dominante y, en segundo lugar el protorredentor, nahumita y thorbod lenguas obligadas al menos en la Armada, quedando el inglés reducido al papel de curiosidad histórica o extravagancia del enloquecido imperio Balmer.

Raza versus étnia

El hecho es que cuando Valera, perdidos sus lazos con los viejos solares de la humanidad, parte hacia los desconocido (léase la segunda serie de novelas), los valeranos son una población étnicamente homogénea, racial y culturalmente. Étnico es un apelativo que incluye una carga cultural, no biológica, no genética, no fenotípica. Racial no es un concepto científico, la frontera entre razas es mucho más cultural que física. La división establecida por los humanos es arbitraria (judíos y árabes son la misma raza física pero no la misma culturalmente), constituimos una sola y única especie con diferentes fenotipos y una inmensa multiplicidad de culturas que se entrecruzan una y mil veces convirtiendo la tarea de establecer diferencias raciales en un esfuerzo imposible.

Etnia sí es un concepto científico; un grupo étnico es un grupo humano unido por una serie de valores comunes, capaz de autorreconocer como propios ciertos rasgos o ciertos comportamientos. El valerano procede de europeos (por vía española), de anglosajones en cierta medida y de redentores (que son de tipo indoeuropeo), su identidad cultural y lingüística es abrumadoramente de origen español, cualquiera que sea el contenido de ese término en el siglo XXV (cuando comienza esta historia) y católico romano.

Ingeniería genética en la saga

El valerano es fruto no solo de una historia, también lo es de una cierta línea de desarrollo científico que ha buscado acabar con la enfermedad y la vejez. La vida se prolonga hasta los 200 años, no hay enfermedades hereditarias, no hay obesidad, la altura media es muy alta, no hay caries dental, la vida activa (física, sexual) se prolonga casi hasta el final; la población aparenta una edad indefinida, se instalan en unos bien conservados treinta o cuarenta años y con esa apariencia viven casi dos siglos. ¿Existe ingeniería genética? Sabemos que la técnica es conocida y posible: Fidel Aznar Ban Aldrich, mestizo de Valerano y Barpturana fue objeto de una selección genética tras la concepción (su madre fue al genetista tras concebir). ¿Y el resto de la población?

Los datos que se ofrecen en la saga parecen apuntar a que la excelente forma del pueblo valerano y su longevidad se deben a la excelente medicina preventiva, a una dietética cuidada, a una forma de vida muy sana y con el deporte como actividad muy extendida. Pero si esto es así eso no impide que especulemos. La ingeniería genética presenta variadas posibilidades: una de ellas es actuar sobre las cadenas de ADN de las células germinales y no solamente sobre las células madre embrionarias. Si se sigue este camino, los cambios buscados son transmitidos de forma natural de generación en generación sin necesidad de nuevas intervenciones génicas. Si la acción génica se produce en un contexto de libre empresa y de mercado, lo que sin duda predominará será la ingeniería con fecha de caducidad (le arreglamos su hijo, pero para su nieto deberá pasar por caja de nuevo porque los cambios no serán heredables), por el contrario en una sociedad donde predomina el interés público sobre el privado, de tipo socialista como la valerana, la acción génica sería abierta y transmitible de generación en generación. Quiérese decir con esto que la población valerana puede deber su excelente material de base a las políticas de sanidad pública posteriores a la Gran Revolución socialista Mundial del siglo XXV, es decir, anteriores incluso a la llegada del Rayo a la Tierra.

En cualquier caso, la descripción del pueblo valerano coincide con la de una población mejorada genéticamente hacia una mayor longevidad y una salud a toda prueba, la previsible consecuencia del peculiar sistema social valerano.

Y no olvidemos a los marcianos

Una minoría muy especial la componen los colonos terrestres de la Unión Solar en Marte. En EXILIADOS DE LA TIERRA, la colonia marciana (con su presidenta a la cabeza) opta por embarcarse en su propio autoplaneta y unirse al grupo del Almirante Aznar que partirá hacia Exilo y Nahum tras la invasión sadrita del sistema solar. Estos humanos terrestres llevan algunos siglos en Marte y se han adaptado, son más ligeros de constitución, más altos, tienen anchas espaldas y pulmones muy efectivos; como unos siglos no bastan para tales cambios la hipótesis de las prácticas de ingeniería genética cobran fuerza. Tras la odisea de este grupo humano su destino fue la absorción por la mayoría valerana.

Tapos y barpturanos

Como es sabido la humanidad nació en Barptur y los demás grupos humanos del universo son sus descendientes lejanos. Los barpturanos son blancos, de tipo más o menos nórdico con un toque oriental (eslavo tal vez) y con una particularidad: el gran tamaño de su cabeza y sus capacidades telepáticas. Una vez más el factor clave no es el racial fenotípico sino la cuestión cultural: los barpturanos son una antigua civilización y ante ellos los valeranos son un pueblo joven, con tendencia a resolver los problemas acudiendo a la Armada Sideral. Los tapo son el resultado del mestizaje entre valeranos y barpturanos; si hay una minoría mejorada genéticamente esa debe la minoría tapo (mediante la acción sobre células germinales lo que permitió transmitir las mejoras de generación en generación pese a la catástrofe que destruyó Atolón). Los tapo son telépatas naturales y su cabeza es de tamaño normal, su fenotipo es el europeo medio.

Minorías extraterrestres

Los nahumitas, como hemos explicado, tienen un origen común con los terrestres y son también de fenotipo europeo. Existe, sin embargo, un pueblo muy peculiar: los hombres azules, los saissai de Ragol y Venus. Los saissai son humanoides de piel azul, pelo oscuro y ojos rasgados. No se tienen datos sobre si son compatibles genéticamente con los terrestres. Tras la destrucción de la Tierra por los nahumitas, los saissai no vuelven a aparecer en la saga, este es el único dato cierto. Podrían existir minorías saissai: sabemos de saissais entre los deportados en Ganímedes y que estos fueron evacuados hacia Redención. ¿Fueron asimilados? ¿Desaparecieron? Si los saissai era compatibles con los terrestres y el gen azul es dominante hubieran logrado sobrevivir como grupo, si fuera recesivo sin duda no, por ser su número muy escaso.

Un pueblo homogéneo en su diversidad

Los valeranos son una extensión de una de las culturas de la vieja Europa: son básicamente españoles con algunos aportes de origen también europeo y otro resultado de un mestizaje mundial. La cultura española es el molde de base sobre el que esos otros aportes (incluidos los redentores, nahumitas, etc.) se han fundido. En general, la Saga de los Aznar es muy eurocéntrica, con una gran homogeneidad étnica. Pascual Enguídanos reflejó su sociedad de origen en la sociedad literaria inventada por él. No hay gentes de color en la Saga, ni orientales, como no los ha habido en España hasta hace bien poco. Los valeranos son el reflejo ideal de lo que a los españoles les gustaría ser (altos, fuertes y sanos, rubios como la cerveza como dice la vieja canción), pero frente a este espejismo, los Aznar de raza, nuestro anclaje con el presente, los Aznar genuinos son como el Marqués de Bradomín, (el famoso personaje de Valle Inclán, de quien se decía que era feo, católico y sentimental), pero en una variante futurista alta, morena y atractiva. Y, eso sí, muy sentimental.

© Pedro García Bilbao,
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