Acerca de Los Cruzados de la Eternidad
por Ángel Torres Quesada
Edición brasileña
Edición brasileña

Allá por los setenta, cuando más enfrascado me hallaba enviando novelitas a Editorial Bruguera, en una visita que hice a Camps y Fabres, me dieron la noticia de que varias de mis novelas serían editadas en Brasil, traducidas al portugués, claro, junto con otras muchas de mis colegas, Entonces todo iba viento en popa en la casa. Eran buenos tiempos, sí señor. Incluso los jefes ya no me llamaban la atención porque de vez en cuando les colaba de contrabando alguna aventura de Alice Cooper.

Unos meses después me enviaron un lote de mis novelas editadas en Brasil, exactamente doce, y al poco recibí el pago por ellas, 1.500 pesetas por cada una. No estaba nada mal para la época. Por supuesto, las conservo como oro en paño, y más ahora que el dichoso metal está por las nubes. Fueron editadas imitando el estilo brugueriano. Creo que también se vendieron a ese país los derechos de novelas del oeste, bélicas, de espías y de otros temas.

Para que yo viera publicada otra novela mía en un idioma que no fuera el español tuvieron que pasar varios años, exactamente, hasta 1995. Ocurrió que un día, cuando ya habían desaparecido del mercado las novelas de a duro, se puso en contacto conmigo por teléfono Miguel Gutiérrez Adúriz, a quien no conocía. El motivo de su llamada era para obtener mi permiso para traducir una de mis novelitas al esperanto. Sí, en esperando, como lo escribo y ustedes lo leen. Me explicó que pertenecía a una asociación esperantista y había elegido EL IMPERIO DE ORNAX para editarla. Cuando le pregunté por qué precisamente esa novela, me respondió que le había gustado, sencillamente, añadiendo que no podía pagarme nada, ya que la asociación que representaba funcionaba sin ánimo de lucro. Como ya me lo esperaba, le respondí que estaba de acuerdo. La idea me pareció interesante, sobre todo por exótica. Un par de meses después me envió varios ejemplares. Estaban bien editados, con tapas brillantes, mejorando incluso las ediciones de los bolsilibros de Bruguera. Su título en esperanto resultó ser LA IMPERIO ORNAKS. No piensen tras leer el título que este idioma artificial, inventado hace 150 años por el profesor polaco Ludwik Lejzer Zamenhof (1859-1917) resulta fácil de aprender, aunque dicen los entendidos que sí lo es. La novela empieza así : «La maestro de la varietea solonaco Tetis koleran rigardon al Bard Bertram, avingis rozan manegojn kaj frapis la tablón... Y sigue, claro.

LA IMPERIO ORNAKS

Que existía el esperanto yo lo sabía desde que era un mozalbete, porque en una novela de la mítica colección Futuro, el protagonista leía un libro escrito en esperanto, el lenguaje universal de la época en que se desarrollaba la trama, dentro de varios siglos. Busqué en un diccionario y me enteré de que era un idioma creado para facilitar el entendimiento entre las naciones. La moral que tenía el señor Zamenhof, pienso ahora, en plena era de los pinganillos y demás majaderías. Recuerdo que poco antes de que me llamara Miguel Gutiérrez encontré en un catálogo de subastas numismáticas que un club esperantista europeo había acuñado una moneda de plata con la efigie de Zamenhof en el anverso, y en el reverso una estrella de cinco puntas. El supuesto valor liberatorio era de 25 estelojs, o sea 25 estrellas. Lástima que no me diera por comprarla. No lo hice porque no se trataba de una acuñación oficial.

Lo anterior expuesto viene a cuento a que desde entonces no he visto publicado en idioma foráneo otra novela de mi autoría, ni siquiera un cuento. No es que esto me hundiera en la desesperación, pero... Por supuesto que me habría gustado publicar en el extranjero, en el idioma que fuera; no voy a ser tan hipócrita como para decir me importaba un rábano que allende las fronteras patrias me ignorasen después de mi modesta incursión por Brasil.

He tenido que esperar más de 15 años para que una de mis novelas vaya a ver la luz en otro país. Tal acontecimiento, planetario e intergaláctico, se hará realidad el mes febrero de 2011, traducida al francés por la editorial Riviere Blanche. La novela en cuestión es SOMBRAS EN LA ETERNIDAD, que llevará el título de LES CROISSÉS DE L´ETERNITÉ. O sea, Los cruzados de la Eternidad, porque según el editor suena así mejor en francés. Los ejemplares que me corresponden, según me informó el señor Ward, en un correo electrónico, me llegarían en breve, Ya las tengo en mi poder, correos se ha portado bien. Las echaron al buzón el 26 de enero, y cuando escribo esto, el 28, ya he podido hojearla. ¿Qué quieren que les diga? Pues que estoy un poco ilusionado, que nunca es tarde si la dicha es buena y tal. Y lo mejor, lo más esperanzador, es que en la editorial están leyendo otras de mis novelas. En medio del pantanal de malas noticias que nos llueven por todas partes estos días, lo que comento mitiga un poco mi actual pesimismo. Como todavía mantengo los pies en el suelo, no voy a aplicarme el cuento de la lechera, no se me ocurre imaginar que pronto mis novelas serán best-sellers mundiales y se llevarán al cine o a la tele. Qué va. No sé si creerán mi sinceridad, pero bueno... El tiempo lo dirá.

Lo que llamó mi atención es que, según me comentó el señor Ward, hacía varios años que la editorial estaba interesada en publicar esta novela, pero hasta el verano pasado no pudo conseguir mi dirección electrónica. Tengo que preguntarle cómo la obtuvo, o quien se la facilitó, para darle las gracias.

LES CROISSÉS DE L´ETERNITÉ

Que Riviere Blanche publique alguna más de mis novelas, como La trilogía del Infierno, LOS VIENTOS DEL OLVIDO, LAS GRIETAS DEL TIEMPO o ésta u otra de las que tienen pendientes de leer, no tardaré en saberlo.

Por suerte para la ciencia-ficción patria, otros colegas se me adelantaron y llevan años publicando sus obras en el extranjero. El último que se ha sumado a esta breve legión es mi paisano provincial Félix J. Palma. Su novela EL MAPA DEL TIEMPO ha sido traducida a varios idiomas europeos, incluso al chino que se habla en Taiwán, y al portugués de Brasil y Portugal. Y pronto aparecerá en Estados Unidos. Yo la leí recién publicada y confieso que es una de las pocas novelas que no puse en la estantería al poco de comenzarla, sin terminarla. Felicidades, Félix.

Y ánimo a todos los colegas.

Ángel Torres Quesada,
(1.083 palabras) Créditos